Archivo mensual: octubre 2011

Pueblos del Oeste

 Son como aquellos pueblos que salían en las películas del Oeste: una calle principal, exigua y polvorienta, tres o cuatro caballos amarrados a un poste, el bar suspendido en la morriña del mediodía. Hasta los guajiros que hoy habitan las comunidades rurales de la provincia se dan un aire a los cowboys de chamarretas y polainas que imponían la ley del más fuerte en las tabernas de la baja California.

Sin embargo, a diferencia de esos parajes que solo existen en las memorias de Hollywood, cientos de caseríos casi anónimos se mantienen vivitos y coleando por todo Sancti Spíritus, a despecho de las más contemporáneas teorías sociales que describen, como una ley inevitable, el despoblamiento de las zonas periféricas. Sigue leyendo

Crónicas de la guerra

Desde que lo descubrí, en el fondo de una caja de libros que hasta ahora ha sido mi más valiosa herencia, supe que iba a perderme entre esas páginas que guardan el olor de lo que debió haber sido una tarde cualquiera, a principios del siglo XX.

La encuadernación, precaria: sin carátula ni contraportada; los folios, de ese tono aceituna con que los años van tiñéndolo todo. Apenas el nombre de cada capítulo sobre las páginas derechas y, sobre las otras, el título del libro sin necesidad de más cartas credenciales: Crónicas de la guerra. Sigue leyendo

La cultura invisible

La Cultura espirituana tiene el extraño don de la invisibilidad. Los artistas se mantienen creando, las instituciones exhiben profusas carteleras y, sin embargo, muy pocos parecen notarlo.

Cierta modorra lo silencia todo. La obra teatral de calidad, la exposición recién llegada de Europa, las tendencias más irreverentes de los novísimos escritores… caen en el agujero negro que abarcan las fronteras provinciales.

Para algunos, ahí está el vilipendiado fatalismo geográfico como excusa salvadora, esa condición que nos obliga a un mutis irremediable en el concierto cultural de la isla. La maldita circunstancia del campo por todas partes, diríamos, plagiando descaradamente a Virgilio.

Otros, acaso menos resignados, ponen nombre y apellidos a una situación que amenaza con minimizar sin remedio los valores más destacables de la cultura del terruño: las desacertadas estrategias de promoción que, durante años -décadas quizás-, han venido atrofiando la capacidad de apreciación del público espirituano. Sigue leyendo

El público ausente

No logro evitarlo: en ciertas actividades culturales de Sancti Spíritus suelo experimentar una especie de deja vu. Me atormenta la sensación de que ya he visto a los ponentes, el escenario y, lo que es peor, que se repite el público, tan deprimido en los últimos tiempos que cabría todo en una lista de 30 personas.

Por desgracia, no se trata de una percepción surrealista, sino de una verdad cada día más apabullante: con sus raras y muy meritorias excepciones, los espirituanos asisten como medidos por cuentagotas a los espacios que las instituciones culturales conciben para ellos. Sigue leyendo

Periodismo por cuenta propia

A mi amigo El Nictálope, desde la nostalgia.

Letra sin doblez llamamos a aquel empeño en el que fuimos felices. Apenas duró una semana; siete días de sobresaltos en el estómago, de zozobras frente a la página en blanco a escasos minutos del cierre, de incertidumbres que, sin embargo, habríamos de agradecer luego para toda la vida.

Fue un diario gestado para la XIV Feria Internacional del Libro que llegó a Sagua cuando todavía la aureola de espiritualidad primaba en esos eventos por sobre su capacidad para recoger el excedente. O al menos así me parecía entonces. Sigue leyendo