La cultura invisible

La cultura invisibleLa Cultura espirituana tiene el extraño don de la invisibilidad. Los artistas se mantienen creando, las instituciones exhiben profusas carteleras y, sin embargo, muy pocos parecen notarlo.

Cierta modorra lo silencia todo. La obra teatral de calidad, la exposición recién llegada de Europa, las tendencias más irreverentes de los novísimos escritores… caen en el agujero negro que abarcan las fronteras provinciales.

Para algunos, ahí está el vilipendiado fatalismo geográfico como excusa salvadora, esa condición que nos obliga a un mutis irremediable en el concierto cultural de la isla. La maldita circunstancia del campo por todas partes, diríamos, plagiando descaradamente a Virgilio.

Otros, acaso menos resignados, ponen nombre y apellidos a una situación que amenaza con minimizar sin remedio los valores más destacables de la cultura del terruño: las desacertadas estrategias de promoción que, durante años -décadas quizás-, han venido atrofiando la capacidad de apreciación del público espirituano.

Al interior de la provincia brillan por su ausencia los sondeos de opinión, los estudios de audiencia que posicionen a los creadores de Sancti Spíritus en el gusto de sus coterráneos. Faltaría saber, en primera instancia, si realmente los conocen.

Allende los límites territoriales, basta una anécdota para ilustrar el alarmante grado de desconocimiento sobre el arte gestado en estos predios: en el 2008, invitado a la Jornada de la Poesía, el escritor Antón Arrufat concedió una entrevista a la prensa. Ante la pregunta -ingenua, lo reconozco-, de qué valoración le merecía la cultura espirituana, el poeta respondió con otra interrogante: “¿Qué cultura?”.

Lo que entonces consideré un exceso de sarcasmo, tan típicamente suyo, y omití sin titubear para no herir sensibilidades, hoy puede interpretarse como una dolorosa verdad, no porque el arte se haya dormido en los laureles del Yayabo, sino porque ese movimiento cultural autóctono es apenas perceptible para un segmento, por desgracia reducido, de la población.

¿De qué resortes se valen las instituciones y los propios creadores espirituanos para socializar su arte? ¿Cuánto de empirismo, de gestión aislada y asistemática persiste en la promoción nuestra de cada día? Para posicionar a los artistas, ¿basta con divulgar sus actividades? ¿Están surtiendo efecto las estrategias de promoción al uso en el panorama cultural espirituano de hoy? Aristas elementales de un fenómeno que hoy pocos, con la mano sobre el pecho, se atreven a cuestionar.

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4 comentarios en “La cultura invisible

  1. felicidades Gi, por poner el dedo en la llaga. He desandado las calles espirituanas y he visto a sus pintores, escuchado su poesía y disfrutado a sus narradores… Sancti Spíritus es una ciudad culturalmente viva y no merece omisiones en el gran concierto de la cultura nacional. No es justo que la creación perenne se quede incrustada en las aristas provincianas cuando pueden aportar tanto al acerbo de toda una nación.

  2. Amiga, se me erizan los pelos cuando escribes estas cosas tan lindas, recuerdo tanto mi Cuba lejana , y me haces hasta llorar pensando que aun todo es la Habana y lo demas es campo… Pero estos campesino, somos los que siempre hacemos revolucion y cambio…sabes que te quiero mucho , santis spiritus tiene mucho por dentro y vale la pena darlo a conocer! Te quedo mostro! Un beso

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