Euforia reservada

Euforia reservadaTengo la puntería de Guillermo Tell: no sé cómo me las arreglo para viajar rumbo a Sagua justo al día siguiente de que anuncian en la televisión cubana, panel de periodistas y viceministros mediante, la autorización de compra-ventas. Primero, de carros; la semana pasada, de casas.

(Ahora que escribo carros y casas, en ese orden, recuerdo la canción de Descemer Bueno que auguraba estas libertades: “yo lo que quiero es un carro/ para cuando tenga mi casa/ irme pa’ mi casa con mi carro”. El arte a veces se adelanta.)

En la Yutong china que me llevó de Sancti Spíritus a Santa Clara, dos hombres detrás de mí apenas me dejaron conciliar el sueño: uno de ellos elucubraba planes para vender un apartamento y comprarse una casa con patio, traspatio, al estilo Pipo Pérez, mientras el otro pretendía adjudicarse la vivienda de un tío sin más arientes ni parientes que se marcharía al Primer Mundo. Los dos iban contentos, alucinando.

Luego, en la máquina por la que un cuentapropista me cobra 30 pesos para desembarcarme en Sagua, el tema regresaba como si fuera un deja vu: una pareja que intuí recién llegada de misión internacionalista se debatía entre la casa de Fulano, que hace esquina, y el apartamento de Mengano, que ya tiene arreglada la meseta.

A ninguno de los diálogos pude aportar un ápice de entusiasmo. Tal vez era yo la que estaba descontextualizada, abordando medios de transporte “por encima del nivel”. Debió ser culpa de ese desfase momentáneo.

Eso, o que estoy reservando toda la euforia para cuando, finalmente, le pueda pedir un préstamo al banco, o para cuando bajen los precios, o para cuando suban los salarios.

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8 comentarios en “Euforia reservada

  1. muy bueno Gi….tocas la lacerante opción “filosófica” opción de qué será primero ¿el huevo o la gallina?. Pero lo importante es que el inmovilismo ya está dando paso a las palabras que se mueven,… sin rumbo,… pero se mueven, y como decía el Hidalgo Quijote….”si hablan, es porque existimos”

    1. No, si algo pensé que había quedado claro en el post es mi incapacidad para comprar inmueble alguno. Ya podré un día, si Dios quiere, o si el banco me hace un préstamo. Eso debe venir también, intuyo, solo que una cosa a la vez, no?

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