El problema es generacional

El problema es generacionalNo debí haber nacido en 1984, es un año demasiado rotundo, demasiado bisiesto y par. (Ahora mismo de seguro alguien suma y resta para comprobar si realmente el 84 fue un año bisiesto por ese placer casi morboso del hombre de desconfiar de las verdades que se le dan por sentadas). Anita tenía que haber sido una madre más precoz y haberme lanzado al mundo antes de los 80, la época dorada de la mantequilla Nela y el turismo nacional.

Pero los recuerdos de esos tiempos de ensueño no son, al menos para mí, lo suficientemente vívidos como para darme por satisfecha. Se me desdibujan en la memoria, se me despegan como carcamonías -jamás he dicho calcomanías- algunas estampas que habría querido conservar: la carne rusa en latas, una habitación del Habana Libre, el juicio televisado de Ochoa, los cantos de sirena de la Perestroika, el primer apagón… Tal vez García Márquez después de todo estaba en lo cierto y gracias a esos olvidos involuntarios es que logramos sobrellevar el pasado.

Aún así, me habría gustado nacer antes, mucho antes, ¿en el 74? ¿en el 64? En algún otro año -ahora escribo año y recuerdo el libro de Daniel Dafoe Diario del año de la peste-, tal vez así me hubiera librado de esta sensación de estar siendo puesta constantemente a prueba: “Hay que confiar en la juventud, hay que darle espacios, hay que contar con ella”.

Es un problema generacional, me digo, pero no deja de incomodarme que me llamen “esta muchachita”, que me cuelen sin preguntar siquiera en el saco de los descreídos, de los nihilistas o de los reguetoneros.

Es un problema de coyunturas históricas, me repito, pero luego escucho casi al unísono que hay que conversar con los jóvenes, hay que analizar sus inquietudes, hay que escucharlos, y me queda la duda apretándome las costillas: después de escucharlos, ¿qué?

En algo sí estoy de acuerdo: como en los tiempos en que el danzón era un escándalo o, más acá, cuando el furor de Los Beatles o la revolución sexual, esta juventud también está perdida, solo que la culpa no la tiene la edad.

Anuncios

13 comentarios en “El problema es generacional

  1. Coincido, no es un problema de edad. Las grandes cosas siempre las hicieron los jóvenes. Los ineptos son ineptos toda la vida, lo que pasa es que es un mal generalizado darle peso a “los años de experiencia”, cuando en realidad lo que hay que hacer es darle paso al talento, sea experimentado o no. Los calificadores de cargo potencian los años, no llegas a un “Grupo Salarial” alto a no ser que tengas muchos años de trabajo (sean de ineptitud o de talento).

  2. Ese problema generacional es tan sórdido que incluso personas medianamente jóvenes juzgan a quienes tienen menos edad como si ellos fueran ancianos.
    Me gusta mucho el post, aunque no deseo haber nacido en otro sitio o en otro momento, ¿te imaginas perderme el gusto de compartir con quienes me han acompañado?

  3. “esta juventud también está perdida, solo que la culpa no la tiene la edad”….Me gusto esto..”Aún así, me habría gustado nacer antes, mucho antes”..Pero esto no,alguna vez te contare porque.

    1. No es una paloma cualquiera. La fotografié cuando ella intentaba cruzar la calle Obispo y yo trataba de no ahogarme en la capital. Ni siquiera estoy segura de que sea una paloma joven. Lo que sí sé es que lucía perdida y desorientada en medio de la muchedumbre, como si hubiera nacido en el 84.

  4. Muy buen post, Gisselle. Me gustó dar con este blog y pararme justo frente a esta entrada. El problema no es de generación de edad sino de generación de ideas. Yo nací en el ’67; me gusta ese año, no sé por qué, pero debo reconocer que de ese, como de todos, hay a un mismo tiempo mentes brillantes y otras tenebrosas. “Perdidos” pueden estar algunos muy jóvenes y también ciertos ancianos que se llenaron de canas sin encontrar ni encontrarse.
    El asunto está en no poner ni aceptar etiquetas grupales, en buscar y premiar la integridad, la inteligencia, la bondad… en quienquiera que esté, sin pedirle el acta de bautismo. Un saludo desde el Camagüey que no conoces.

    1. Gracias por el saludo desde el Camagüey que tanto anhelo conocer, y por no pedir mi acta de bautismo para entrar al blog. Espero se siga enrolando en estos viajes a la Cuba profunda, siempre es gratificante contar con lectores a los que uno admira profesionalmente. Gracias de nuevo, más allá del 84 o el 67.

  5. Hola Gissi, realmente estoy con muchas cosas pendientes para hacer en el dia de hoy pero me sente a leer el blog que publicaste hoy, y me llevo a esta pagina donde no me he cansado aun de leer tantos de tus otros escritos. eres MAGNIFICA, en mayuscula!!!, siempre lo supe y no sabes con el orgullo tan grande que leo todo esto,como si lo estuviera escribiendo una de mis hijas. Me alegra tanto verte realizada, creeme a partir de hoy no me pierdo uno de tus blogs los miercoles…. ya estoy loca porque llegue dari del trabajo para ensenarle… besitos y mucho EXITO, tu te lo mereces….

    1. Ani, no te imaginas la emoción que me ha dado tu comentario. Gracias por leerme y, aún más, gracias por quererme a pesar de la distancia. Algún día tendré que hacer un post de miércoles sobre nuestras andanzas por la vocacional, las colas en La Milagrosa o las escapadas en las que siempre nos sorprendía Calimano, te acuerdas? Es más, ya estoy pensando hasta en el título, jeje.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s