Pasaje en avión

Pasaje en aviónSignada como estoy por los viajes -de Sagua a Santa Clara, de Santa Clara a Sancti Spíritus y, 15 o 21 días después, ese mismo trayecto en sentido contrario-, es casi un trauma lo mío con el transporte. Demasiado sol en la botella, demasiadas horas sobre el lomo de una Yutong, demasiado dinero de mi salario -como antes, del de mis padres- en el bolsillo de un botero.

Sin embargo, en ese viajeteo constante he presenciado escenas que voy a recordar toda la vida: una señora sin nombre que me contó pormenores de sus 65 años en apenas hora y media; un cuentapropista religioso -yo creía que eran conceptos incompatibles- que se negó a cobrarle el pasaje a una pareja con un recién nacido porque “esta es mi obra de caridad de hoy”, les dijo; el chofer que dejó bajo la lluvia a una mujer con su niño de brazos, solo porque “me moja los asientos”. De todo hay en la viña del Señor.

Más allá de ese itinerario, del que ya conozco hasta los árboles que aparecerán detrás de cada curva, presumo de haberme lanzado con los ojos cerrados rumbo a Oriente, de haber frecuentado con asiduidad la capital de todos los cubanos, de recorrer mi río navegable desde el puente El Triunfo hasta la desembocadura, de haberme colado en una patana que habría de llevarme, junto a Anita y Jorge, hasta el Cayo Esquivel, cuando todavía el Esquivel no se había convertido en un peligroso trampolín.

Presumo de haber conocido Cuba, la de las postales y la que no figuraría en ningún catálogo turístico, aunque todavía me queden ciertas tierras prometidas: Baracoa, la primera de esta Isla; Camagüey, con sus recovecos antediluvianos y sus muchas iglesias; la Ciénaga profunda de los carboneros; el Valle de Viñales, el orquideario de Soroa, Guanahacabibes, El Cobre, El Nicho…

Tal vez por esos sitios pendientes es que no me hallo con un pasaje de avión en la mano. Por eso o porque toda la vida he sido conforme, o porque sé que, por más que se abran las talanqueras, no es lo mismo pagarle al chofer de un Chevrolet del 56 que a Cubana de Aviación.

Si el aumento de mi salario no transita por las mismas oficinas que la reforma migratoria, con todos los cuños y anuencias del parlamento, aún deberé conformarme con el recorrido Sagua-Santa Clara-Sancti Spíritus y con las pirámides de mis nostalgias.

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11 comentarios en “Pasaje en avión

  1. “…no van lejos los de alante, si los de atrás marchan ¿bien?”, decía con frecuencia mi abuela. Se anda, a pasos lentos, pero se anda. Lo importante es que no debe postergarse el punto del camino donde comiencen a confluir historias.

  2. Pues interesante tu artículo, creo que si los jóvenes de nuestra generación juntamos historias podríamos hacer un libro; yo diría dos: uno de historias divertidas y otro de tristes historias. Desde una chica que puso su maletín en el camión y éste se fue antes de que ella lograra subir, hasta la historia del difunto Perico de Rancho Veloz que se le cayó el pantalón mientras subía un camión y sus nalgas peludas fueron vistas en todo Cifuentes. Yo tuve mi historia pues una vez acostumbrado a viajar en el mismo camión, lo vi detenido en el punto de recogida de encrucijada y me monté sin preguntar, mi sorpresa al llegar a las 8 de la noche a Encrucijada (que por cierto que bien tiene puesto el nombre, porque de ahi no hay quien salga) fue que hasta ahí era su trayecto, tuve que regresar a la Universidad y conformarme con esperar al siguiente día para ir a mi casa.

    1. Alexis, todas las generaciones pueden escribir sus propios libros. La de los jóvenes de hoy y la de los viejos, que ayer fueron jóvenes, y quizás unas sean más tristes que otras. A diferencia de ayer, Encrucijada debe estar en algún recodo difícil, no lo dudo, pero por lo menos hoy se puede llegar a….. la universidad. Un abrazo y feliz año 2012.

  3. También me faltan muchos muchos viajes por el país, creo que más que a ti. Mientras, también disfruto cada vez que conozco un lugar nuevo, nuevas personas, nuevas historias. Y cuando coincido con amigos. En este caso, me alegra coincidir contigo.

  4. Primi me encanto este articulo jeje, leer a mis tios en internet jeje, el trampolin de esquivel jeje y el salario pa las mismas oficinas de la reforma migratoria jeje. Este blog deberia leerlo mucho mas personas. Feliz año nuevo.

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