Parece miércoles

Parece miércolesQue me haya retrasado para escribir este post, que no haya tenido ni un segundo este miércoles “del mundo a mitad de semana” para sentarme a redactar cuatro o cinco párrafos es una suerte de escarmiento a mi presunción: dije que publicaría sin falta cada miércoles por aquello de que el corazón necesita ritos, como ya había advertido Saint Exupéry, y bastó que me ufanara de haberlo conseguido para que se me viniera abajo.

“Con puntualidad londinense”, comenté mientras colgaba mi más reciente post en facebook, sin imaginar siquiera que siete días después me estaría lamentando por no haber podido hilvanar una línea a tiempo.

“Con puntualidad londinense” es ya, de por sí, una expresión hiperbólica sin más asideros en mi realidad que la lectura de un texto sobre alguna familia inglesa que toma el té frente a la estufa, una foto descolorida del Támesis en el álbum que mi tío repletaba con recortes de revistas y la imagen del Big Ben -que aseguran se está inclinando- en las películas orgullosamente londinenses. (Me pregunto si ese extra que en los filmes pasa por delante de la cámara enfundado en un gabán tan gris como las tardes de Londres se haya propuesto también ser riguroso e inflexible en sus horarios).

De modo que ahora emprendo esta diatriba contra los elementos que se juntaron en mi contra: un fin de semana atípico -nótese que publico los miércoles pero la idea necesito madurarla desde antes-; más trabajo del habitual entre los originales de otros; cierta dosis, para nada despreciable, de pereza y nihilismo creativo; y un viaje a Sagua, mi Londres personal, del que regresé el martes con el reloj biológico averiado.

Pero lo más preocupante no es que me haya saltado olímpicamente el compromiso con mi propia política editorial, que al final me lo perdono porque de indulgente paso, sino que haya trastabilado tanto, al punto de enredar a los ingleses y sus problemas de hiperpuntualidad, para justificar una demora que, en última instancia, pudiera serme disculpada sin tantas complicaciones por la proverbial inconstancia del trópico, por las veleidades del carácter nacional.

Además, quién dijo que en esta página, mi finca particular, estoy obligada a excusarme tanto: escribo hoy porque es jueves, pero parece miércoles. Que ese argumento baste.

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6 comentarios en “Parece miércoles

  1. No te preocupas, fue un jueves con cara de miércoles, el tiempo no perdona, pero nosotros sí, al fin y al cabo es un retraso bobo y en él, por cierto, tuve algo de culpa, no creas que no asimilé eso de “más trabajo del habitual entre los originales de otros”; pero valió la pena, mira mi cara de felicidad, ya ves, alguien se beneficia con tu “impuntualidad”.

  2. Oye Gi, deja la preocupación de lado. Algunos ya estamos supercomplicados con la tesis y esperamos tus letras porque sin importar el día seguimos agradeciéndolas.

  3. No importa que llegué el día erróneo; publicación es publicación… disfrute de leer tu blog; no hay motivos para excusarse. Te invito a leer el mío, me cuentas que te parece! Malditas Palabras de Mierda « Buscando Oficio http://bit.ly/xPexWz

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