La historia es relativa, supongo yo

La historia es relativa, supongo yoA veces tengo la impresión de que la historia no es como me la contaron: los héroes demasiado nobles, los villanos demasiado infames, las circunstancias tan providenciales que los hechos parecieran no tener más remedio que pasar. Una especie de fatalismo histórico, supongo yo.

Tal vez porque le hago rechazo -inconsciente, pero rechazo- a las verdades que se me dan por sentadas, a los axiomas inamovibles, a los argumentos fuera de discusión alguna, no me identifico del todo con los hombres que han venido esculpiéndose en mármol a lo largo y ancho de la historia de la humanidad. Imponentes, ecuánimes, incapaces de errar.

Por más que intente, no logro creer en nadie más que en Dios por encima del bien y del mal, ni apasionarme por personaje alguno del que no sepa, al menos, una anécdota que me lo acerque: no admiré a Bolívar mientras no tuve noticias de aquella carta en que le pedía a Manuelita que no se fuera “ni con Dios mismo”; no comprendí a Villena hasta que leí el último verso de su Canción del sainete póstumo: “Y esa noche tu esposo no te podrá besar”.

Tampoco se trata de enseñar en la primaria los defectos de los mártires en lugar de sus virtudes -esa sería una lectura tan desacertada como extremista-, sino de asumir a los héroes como en realidad fueron y llenar, de una buena vez, los agujeros negros por donde se escabulle parte de la verdad.

No porque las páginas correspondientes a la reunión de La Mejorana hayan desaparecido del Diario de Campaña de José Martí voy a dejar de pensar que allí estuvo a punto de acabarse el mundo; no porque el avión donde viajaba Camilo jamás apareció voy a creer que se lo tragó el Triángulo de las Bermudas. Es cuestión de fe, supongo yo.

Algún día, cuando nosotros seamos el ayer de nuestros hijos, de seguro ellos intentarán explicarse los motivos detrás de los comportamientos más cuestionables, se desvelarán buscando por qué hicimos lo que hicimos o dejamos pasar lo que nos quedó pendiente. El juicio de mañana no será, por cierto, tan benévolo, como no lo hemos sido nosotros con el regionalismo a ultranza de Vicente García, con las debilidades del carácter de Tomás Estrada Palma o la postura ideológica de Jorge Mañach.

Debe ser que la historia es relativa, supongo yo.

Anuncios

8 comentarios en “La historia es relativa, supongo yo

  1. La historia es tan relativa como el juicio de quienes la cuentan…que casi siempre son los vencedores y no los vencidos. ¿Te imaginas cuán diferente serían nuestros libros de Historia si aún fuésemos colonia española o traspatio yanqui? Afortunadamente, en medio del inmovilismo de las verdades absolutas, surgen miradas como las de Fernando Pérez y su ojo del canario o la de aquel profesor que tuve en la Universidad que contaba apasionadamente la bronca de La Mejorana…Te leo cada miércoles.

    1. Gracias por leerme cada miércoles y por captar exactamente el espíritu del post. Ese tipo de lecturas de la historia, como la de tu profesor de la Universidad, son las que más se recuerdan, al final. Me hubiera gustado haber asistido a alguna de esas clases en las que él narraba la bronca de La Mejorana. Porque fue eso lo que pasó, o no? Saludos.

  2. No admiré a Bolívar mientras no tuve noticias de aquella carta en que le pedía a Manuelita que no se fuera “ni con Dios mismo”. Y por suerte para él y para todos, manuelita no se fue.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s