Archivo mensual: abril 2012

Tiempos de polémica

A riesgo de contradecir el axioma de que todo tiempo futuro debe ser mejor, a mí me habría encantado presenciar aquellos años ya idos en que Jorge Mañach litigaba con Rubén Martínez Villena; en que Jorge Mañach rompía lanzas contra el hermetismo de Lezama; en que Jorge Mañach desafiaba públicamente a Raúl Roa. (Jorge Mañach fue, sin dudas, el intelectual más incómodo y chocante de la República).

La polémica era, como nunca más ha vuelto a ser, el estado natural del arte y la sociedad, una postura racionalmente asumida y conscientemente practicada. Era posible, y punto. Sigue leyendo

A la deriva

Justo cuando creo estar de luna de miel con la tecnología, embelesada con el espejismo de la libertad en esta red de redes, algo sucede -intrascendente en apariencia, como las grandes cosas- y termina por darme la razón: que los avances científico-técnicos pueden durar lo que un merengue en la puerta de un colegio, que todo triunfo tecnológico es efímero, que este mundo de la ciberconexión, definitivamente, no se inventó para mí.

De ello me convencí la primera vez que intenté administrar Cuba profunda y no pude. Entonces ni siquiera le di importancia: “Debe ser culpa de los spam, que llenan de mensajes insulsos el escritorio del blog, y una se siente igual de insulsa al tener que borrarlos sistemáticamente”, me dije. Sigue leyendo

El umbral de la paranoia

Antes de que alguien me lo diga y para ser consecuente con las décadas de crítica y autocrítica, lo reconozco yo misma: últimamente tengo ideas fijas. Les doy la vuelta, las acomodo de medio lado, las viro al revés, pero terminan escabulléndose por los intersticios de mi propia censura.

Basta revisar Cuba profunda desde el principio, coincidir conmigo en la barriga de una guagua o leer mis parlamentos en las actas de las mil y una organizaciones en las que milito para constatar lo que un amigo define, en su argot de médico apenas inteligible, como “el umbral de la paranoia”. Sigue leyendo