Un hombre del renacimiento

Un hombre del renacimientoEl doctor Ercilio Vento Canosa no existe. Es una fabulación, un espejismo, un personaje plantado en medio de la ciudad de Matanzas para hacernos creer al resto de los mortales que es posible vivir en pleno siglo XXI, en el bullicio de la sociedad posmoderna, a la usanza de los enciclopedistas de antaño.

Y si, en última instancia, aceptamos que es real, de carne y hueso, porque no puede ser una aparición este hombre venerable que te confiesa hasta lo que no te has atrevido a preguntar de sus 64 años; en ese caso no queda más remedio que admitirlo: el doctor Ercilio Vento Canosa existe, pero fuera de todo tiempo conocido, al margen de este devenir asfixiante, en una suerte de universo paralelo donde habitan las nostalgias de su infancia, las visiones de un futuro que no le preocupa en lo absoluto y el recuerdo de todos los muertos ilustres que ha rescatado del olvido.

Cuando lo entrevisté por primera vez, hace casi un año, me supe vencida por el deslumbramiento, ese estado de inconsciencia que nubla el juicio y me inhabilita -lo reconozco- para advertir defectos. Llegué a su oficina mientras investigaba el hallazgo de unos restos humanos que resultaron pertenecer al único miliciano hasta entonces desaparecido en las cumbres del Escambray y salí de allí con dos certezas: que gracias al doctor Vento la memoria de aquel joven asesinado por la banda de Blas Tardío finalmente tendría unos huesos donde descansar y que a semejantes pesquisas interprovinciales debía el haber conocido a un hombre del renacimiento.

Por más que él haya intentado explicármelo, todavía no sé cómo se las agencia para ser tantos Ercilios en un solo cuerpo: el especialista en segundo grado en Medicina Legal, el vicepresidente dela Sociedad Espeleológicade Cuba, el historiador de la ciudad de Matanzas, el primer latinoamericano y octavo científico del mundo en elaborar un método que luego habría de bautizar como antropología microscópica, el políglota cuya más reciente obsesión es la gramática del copto, el ciudadano de a pie que no espera guaguas porque le enerva perder el tiempo y el bicho raro que convivió durante casi 20 años con una momia bajo su propio techo.

Ahora mismo tengo frente a mí la segunda entrevista que le hiciera hace unos días y, como suele sucederme en estados de fascinación cono este, no logro hilvanar ni una idea con la objetividad que aconseja el periodismo -ya lo dije una vez: no se puede ser objetivo con lo que se admira-.

De modo que me conformo -porque uno siempre se conforma- con saber que existe, que más allá de toda duda razonable, el doctor Ercilio Vento Canosa es de esa estirpe de hombres excepcionales que pasan esporádicamente, como los cometas, aunque al resto de los mortales -sus contemporáneos- apenas nos sea lícito contemplarlos desde lejos.

Nota: Que conste: este post no debe ser interpretado como una declaración, aunque lo pareciera.

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6 comentarios en “Un hombre del renacimiento

  1. Pues sí que se nota el deslumbramiento, pero lo creo justo;solo de verlo en Matanzas mientras te esperaba para la anunciada entrevista, así sencillo y cordial en una humilde oficina, no se puede imaginar cuántos aportes ha hecho y hace a la Historia, a las Ciencias y hasta al corazón de las personas. Espero con curiosidad tu obra periodística, sé que me gustará

    1. Ay, Yoly, ahora lo que me pasa con la entrevista es lo que ya confesé en el post: que no sé por dónde comenzar, no sé qué hacer con todas sus declaraciones. Es un hombre excepcional y hasta un poco místico. Me dijo que era capaz de saber muchas cosas de las personas de solo tocarles la mano: por supuesto, no me la dejé tocar, por si acaso…

  2. Si realmente la entrevista que nos ha prometido la autora logra superar los encantos de este post, entonces no nos quedará más remedio que admitir que se trata también de una periodista del Renacimiento -que no significa exactamente una una periodista polivalente según los preceptos actuales-, que lo mismo que su viejo es de esa estirpe de excepcionales “que pasan esporádicamente, como los cometas, aunque al resto de los mortales -sus contemporáneos- apenas nos sea lícito contemplarlos desde lejos”, y a veces ni de cerca, añadiría yo. Felcicidades.

  3. Y sigo con mi encanto eterno hacia mi profesor, mi colega, mi amigo, mi familia y en muchas ocasiones mi confidente incondicional. Ercilio estás dentro de las personas importantes que forman parte de mi vida..Lo sabes. Gracias por existir!

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