Acreditación forzosa

Acreditación forzosaEl tribunal sabía lo que buscaba: “¿De cuánto te valieron los conocimientos adquiridos en la universidad para tu posterior desempeño profesional? ¿Cómo juzgas el rigor de las clases y de los ejercicios académicos? ¿Qué piensas del plan de estudios? ¿Cuánto influyó la carrera en la formación de las habilidades necesarias para el desenvolvimiento laboral?”.

Las preguntas me sonaban insulsas, no porque lo fueran realmente, que es cosa muy seria esa de cuestionarse si la calidad de nuestra Educación Superior es tan de pedigrí como sostenemos, sino porque estaban diseñadas para que respondiéramos con apologías.

Al menos para eso me sentí convocada, para exaltar la carrera de Periodismo, abierta en la sacrosanta Universidad Central Marta Abreu de Las Villas hace ya -hasta me horroriza pensarlo- una década y a cuya primera graduación pertenezco, con todos sus bombos y platillos.

Eso de ser los primeros tuvo su encanto: mientras algunos rezongaban lamentando que La Habana les quedara oficialmente prohibida, todos -los cosmopolitas y los guajiros conformes- nos convertimos sin quererlo en los niños lindos de la UPEC villaclareña.

Todavía recuerdo la bienvenida formal -encuentro con Díaz-Canel incluido, que por ese tiempo fungía como secretario del Partido en la provincia- y las otras bienvenidas no menos relevantes, en las que aprendí que se puede ser solemne para los asuntos de administración y mandato, e irreverente de remate como Ifraín Sacerio, el loco de tanta lucidez que nos recibió en Santa Clara y en el mundo onírico de sus décimas de juerga. Nos abrió las puertas de la bohemia pero vino a morirse justo cuando estábamos a punto de graduarnos -“Coño, Sacerio, compadre”, de seguro habría dicho uno de sus coterráneos-.

Luego vendrían las encuestas a parada llena -“marque con una X, ¿estoy más o menos borracha que la última vez?”-; las escapadas a El Mejunje o la Loma del Capiro, aunque técnicamente no eran escapadas porque eso de bueno sí tiene la universidad: que no hay más talanqueras que las del 30 por ciento; las clases de los viernes en las que el aula, poco a poco y como quien no quiere las cosas, se iba despoblando; la capacidad -a la que nunca se le hizo justicia suficiente- del edificio 900 para duplicar, sobre todo en las noches, el número de sus inquilinos habituales; y otras hierbas aromáticas como el chícharo, la harina, el calamar…

Pero ninguno de esos detalles menores interesó en lo absoluto a un tribunal cuyo único objetivo -expreso, como todas las inspecciones sorpresivas que se respeten- era aquilatar si la carrera de Periodismo de la Universidad Central de Las Villas estaba apta para ser acreditada.

(Acreditar: verbo ambiguo que, supuestamente, funge como una patente de corso para que el título universitario valga en cualquier parte del mundo, lo cual, para mí, es realmente inoperante).

Me fui con la rara sensación de haberles dibujado una carrera “otra” en la que, por cierto, no me reconozco, y para colmo no supe si el panegírico que orquestamos entre todos -esto de la simulación es un asunto altamente contagioso- dio más resultado que el que ya traía de antemano la comisión evaluadora.

Nada me preguntaron -y, por supuesto, yo nada dije- sobre lo mucho que duele la nostalgia por esos pasillos kilométricos, donde nos sentábamos a conversar sobre la novela de turno, el novio de turno, el próximo turno. Nada me preguntaron -porque no venía contemplado en el cuestionario- sobre este arte de extrañar a los amigos distantes, desperdigados ya para siempre y sin remedio; sobre esta suerte de dolor apagado en el sitio exacto donde reposan los afectos.

Pensé en confesarlo de un tirón: que ninguna conferencia magistral me había servido en la vida como aquellas tertulias de por las noches en el cuarto; que ningún Doctor en Ciencias me había enseñado tanto como los catedráticos que se nos fueron gestando en debates y seminarios; que no recuerdo exactamente el plan de estudios pero sí los jolgorios que inventábamos sin dinero ni motivo aparente.

Pensé en confesarlo pero, como tantas veces, me mordí la lengua. En definitiva, semejante prueba de sensiblería no hubiese pasado de una imperdonable debilidad en tiempos como estos, en que está de moda lo concreto.

Anuncios

35 comentarios en “Acreditación forzosa

  1. Yo, que leo todos los post con una puntualidad asombrosa pero dejo en muy pocos mis comentarios, me siento prácticamente obligada a escribir hoy. De momento -no, que digo, en todo el post- me vi retratada. Será porque más de una vez “atrapé” las encuestas en las paradas llenas, dejé sin hojas las libretas para contarnos hasta los más inverosímiles chismes, inventé dolencias de estómago -cuando realmente eran resacas de vino- para calmar a una Anita que insistía en ir a ver a su hija hasta más de una vez por semana, con pretextos de estudios o trámites universitarios. ¡Qué nostalgia! Y esa foto, Dios mío, que flaquitos estábamos todos -algunos los seguimos siendo. Excelente recuento de cinco años inolvidables, sobre todo por los jolgorios a base de vino primero, y Vodka y “juguito asesino”, después jejeje.

    1. Leyendo tu comentario -que, por cierto, tienes que comentarme más a menudo, perversa, jeje-, recordé la escena de aquella mañana cuando Anita fue a visitarme y de pronto la resaca de vino se convirtió en un simple dolor de estómago. Las cosas de la universidad… Lo elástico que era aquel 30 por ciento… Te acuerdas la cara de niña buena que ponías cuando te ibas del aula, fingiendo que era rumbo al baño, y luego nos tocaba a Daily y a mí cargar con tu carpeta y todo cuanto dejaras regado por escaparte antes? Te acuerdas que nunca almorcé en primer año porque salía volando para mi contrato vitalicio con ETECSA? Y eso que cuando aquello no habían tarjetas propias sino unas magnéticas horribles que casi nunca funcionaban bien. En fin, el mar… Por eso no creo en más acreditación que el cariño entrañable gestado en esos cinco años que, todos lo sabemos bien, nos va a durar para siempre.

      1. Oye que siempre fui niña buena, solo que a veces no me gustaba el pupitre o necesitaba “ir al baño”. Mira que eres mal pensada. No digo yo si en primer año ibas a tener semejante figura de modelo: si del teléfono ibas para la Educación Física. Besos y espero por el post de mañana

  2. Tengo la garganta hecha un nudo y unas lagrimitas a punto de salir. Nada hay más entrañable para mí, al menos de los últimos diez años, que la huella de la universidad. A cada rato vuelvo a aquel sitio al borde de la carreterra de Camajuaní, kilómetro 5 y medio, donde la vida hizo confluir a un grupo verdadero que en ese momento no habíamos soñado. Gracias, Yisu, por estas líneas llenas de nostalgia. Espero que muy pronto nos podamos reencontrar con casi la mayoría de los periodistas, primogénitos periodistas que parió Santa Clara… y hacer lo que nuestro Yansulier García Márquez adivinaba: llorar gotitas de mar y reír hasta que amanezca. Con todo mi cariño.

    1. Ay, Yane, me has hecho también a mí un nudo en la garganta. Estoy ya en cuenta regresiva para esa reunión que nos debíamos desde hace un lustro, me imagino que de allí saldrán otras anécdotas igualmente dignas de incluir en el post. Por cierto, creo que podríamos hacer un blog entero, administrador por todos -lo cual sería un ejercicio de real democracia- para colocar aquellos cuentos que Deli iba anotando con pericia de secretaria de actas y que ahora mismo me muero por leer de nuevo. Un beso para nuestra Máster camagüeyana…

  3. Yo también pasé por ese tribunal y me acordé mucho de ustedes. De las fiestas, de las clases, de la gente, de los profes, del almuerzo, de las fiestas (de nuevo), de la gente (de nuevo)…y me di cuenta de que fueron buenos años con buenas personas y eso no lo puede medir de 1 a 5 ninguna comisión. Ojalá que podamos vernos en la casa de Lety en Santa Clara el mes que viene porque si esperamos mucho más algunos necesitará un bastón (no se quién será el viejo ese…) chao y besos para todas, menos los varoncitos, por supuesto. Por cierto, vieron mi foto con Gisselle en una disco en Varadero? eso fue gastando nuestro amplio salario…

    1. Mi Pifio del alma: Allá el que vaya a necesitar bastón para esa fiesta porque tú estás hecho todo un titi, que me lo pregunten a mí en esa fiesta de catarsis en una carpa de Varadero. (Ahora levantamos expectativa entre las masas: qué estarían haciendo ellos dos solos en Varadero? Será una bomba informativa como la provocada por el matrimonio Dailyn-William? Cuánto le pagan a ambos para darse semejantes lujos?). Un beso (de nuevo) y gracias a Dios que la nostalgia y el cariño de cinco años no puede medirse con cuestionarios.

  4. Inicie mi carrera de pedagogia en esa universidad y en el tercer curso nos pasaron al pedagogico Feliz Varela en donde me gradue como profesor de ensenanza media superior en la especialidad de Geografia,cuando llegue a este pais(USA),descubri que existio una especie de “hermanamiento”ente la universidad central y la Georgetown University y nuestro profesores casi todos fueron graduados o hicieron cursos de postgrado alli y en Europa..Aqui me convalidaron todas las asignaturas y me dieron un Bachelor degree con opcion de un ano para el master..No se como sera la calidad ahora,pero en el rango mundial que aparece en la revista cubana ACIMED..la posiciones so estas
    Universidad de la Habana lugar 1678 de 6000, la Universidad central ocupa la posicion 4558,tambien de 6000..el Link es este:http://www.acimed.sld.cu/index.php/acimed/article/view/45/23….Saquen sus propias concluciones

  5. A mí se me hizo el nudo en la garganta y casi se me desata en los ojos. ¡Cuánta nostalgia! Si bien no fui de la líderes del grupo, recuerdo a cada uno de sus integrantes y extraño a los más queridos, a esos que cuando pienso en la UCLV, me asaltan con la imagen de sus rostros en mis recuerdos. Ojalá y el añorado encuentro suceda…Un abrazo

    1. Cómo no va a suceder, mima, si todos lo estamos añorando. Solo que tendremos que pedir como requisito que cada cual haga una breve exposición de cómo han sido estos cinco años en su vida para actualizarnos, claro, a algunos integrantes del grupo habría que recalcarle eso de la brevedad, jejeje. Te acuerdas cómo algunos se robaban los seminarios? Un besooooooooooooooo

  6. Giselle,yo también soy de la primera graduación de la Escuela de Derecho en 1985 pues durante un tiempo solo se cursaba en la UCLV hasta 3er año luego había que ir a La Habana y allí se terminaba la carrera. Cuando leía tus palabras me reflejaba mi vida, mis nostalgias, fíjate cuantos años han pasado y esa etapa no se olvida, nosotros en los primeros tiempos nos reuníamos para compartir y ponernos al día, luego todo se fue complicando con los hijos, responsabilidades,etc.pero cuando menos te lo imaginas suena el telefono o llaman a la puerta y ocurre el reencuentro y te imaginas a recordar las mismas anécdotas que compartimos, mis compañeros de entonces diseminados por esta isla y allende los mares no olvidamos nada de lo que vivimos junto, parece que mientras más edad tenemos más recordamos.Hoy casualmente fuí a la Universidad, pues mi hijo cumple años y confabulada con Leidy le dimos una sorpresa y al pisar esos predios todos los recuerdos se agolparon en mi mente, así que te lo auguro eso va in crechendo estás advertida, de los méritos de esa casa de estudios ni dudarlo, me tocaron ilustres catedráticos y jóvenes que se estrenaban , pero cada uno aportó lo mejor de si y resultamos profesionales que nada tenemos que envidiarle a los de otras universidades, gracias por este post de hoy, besos.

    1. Ay, Galinka, gracias a usted por sus comentarios. Creo que voy a darle la clave de administración del blog para que me sorprenda también a mí con un post de vez en cuando, jeje. Muchas felicidades a usted por el cumple de Carli, porque haber traído a su niño al mundo debe haber sido algo así como volver a nacer. Un beso enorme, como mi afecto hacia esa familia fabulosa que ha formado.

  7. Gisse, no he leído el post, empecé por los comentarios, y no pude dejar de escribir alguito. Perdona la incoherencia, es que esta vida de madre me trae al revés!!!! Prometo que ahora mismo lo leo. Solo quería decirles que el encuentro en mi casa va como sea. Los espero a todos, no me dejen con las ganas de vernos todos juntos de nuevo. Recuerde, el sábado 23 de junio. Un abrazo, se les quiere

  8. Lo acabó de leer!!! viste que cumplí!!! y también he sentido un salto en el medio del pecho. Qué buenos años, qué lejos los veo ahora con Carmencita durmiendo en mi regazo. Qué grandes nos hemos hecho (grande, sinónimo de viejos, claro está). Un beso inmenso desde la capital capitalina!!!!

    1. Un beso más inmenso aún para ti, Leti, y ve preparando psicológicamente a la Carmencilla porque imagino que ese día puede creer que los amigos de su mamá están locos de remate, jeje. Este reencuentro cinco años después ya lo venimos pidiendo a gritos, auguro algunas lagrimitas, algunos ausentes y muchos, pero muchos borrachos, jejeje..

  9. Giselle, soy un intruso aquí porque yo seré (eso espero) de la octava graduación, pero como padezco cierta manía de adelantarme a todo, preveo que estaré enfermo de nostalgia cuando terminen estos cinco años. Solo van dos y cuánto no hemos vivido ya, lo mismo buenas que malas, porque en esta UCLV puede pasar todo.
    Todos seremos presa de esa nostalgia, porque inevitablamente en estos pasillos que un día no andaremos más, siempre caminarán otros.
    Me gusta mucho tu estilo.
    Un abrazo.

    1. Gracias, Carlos Alejandro. Tienes razón: a veces uno se adelanta un poco, es lo que yo llamo sufrir por adelantado, algo que por mucho que trato de no hacer, casi siempre puede más que yo. Por eso, para que no sufras desde ahora la nostalgia del después, ve a todas las fiestas que puedas, disfruta mucho a tus amigos, disfruta incluso a los compañeros de aula a quienes no les contarías tus secretos, llénate los ojos de esos pasillos inmenso para, cuando ya no estés en ellos, los recuerdes a todo color. Un beso por esta amistad virtual que nos estamos gestando.

  10. Gisell:La nostalgia no se puede posesionar porque es el resultado de nuestra poderosa imajinacion y la selectividad para los recuerdos de nuestro cerebro.Aqui(USA) idealizo las calles y barrios de mi amado SS,cuando regreso,noto los juegos de mi mente.Por suerte para mi,la ciudad cambiaba muy poco y parecia detenida en el tiempo,hasta que el nuevo alcalde llego(El sec del partido) y cuanfo fui en marzo,las transformaciones, en solo unos meses de mi anterior viaje, eran visible por doquier,esto no es bueno para mis “Saudades” pero si para todos los espirituanos.Ahora me cuentan que modifica el paseo Marcos Garcia y las riveras del rio y mis nostalgica ciudad con aires de aldea,se transforma en una vibrante centro urbano..Asi que sin un dia hay elecciones para acalde,el secretario del partido actual se postula y los cubano-americanos podemos votar..El sr tiene mi voto asegurado..Es el que mas ha hecho por mi pueblo en un reducido espacio de tiempo desde que tengo uso de razon.

      1. Pues si mi ilustre enemiga,no tengo reparos en votar por un comunista que se preocupa por su pueblo,como lo haria por un liberal o un conservador,no soy ideologo ni politico y solo me interesa el bienestar y la libertad de mi gente y si eso se lo brinda un gobernante me importa un comino a que partido pertenece o que ideologia tiene.En general pienso que lo mejor es el capitalismo para producir riquezas,el socialismo para distriburla y la democracia para que la gente elija lo que quiere…Buena entrevista al gallego taxista.

        1. Gracias por seguir nuestra edición de papel con la misma vehemencia con que comenta en este blog. La entrevista del gallego tuve que cortarla bastante, ese señor es un personaje, se salvó de milagro. Por otra parte, me alegra saber que no anda preguntando sobre militancias políticas para creer en la gente. Saludos pasados por agua…

  11. Gi, ya conversaremos cara a cara de la acreditación… días de mucho trabajo, de una tensión tremenda para, al final, estar sujetos a las decisiones basadas en lo que ven una semana, en las impresiones de no pocos “escenarios”, que distan muchas veces del día a día en la Facultad de Humanidades. Gracias por visitar la Isla nuestra, cuento con tu crítica para encaminarme en los rumbos de la blogosfera. El post de este martes nada tiene que ver con la cuna de oro, esta vez escribiré pasadito por agua…te quiero.

      1. aún esperamos le decisión del jurado. arda un mes. Es como si estuviéramos en un concurso, verdad? Tengo que firmar con mi nombre y no como usuario de wordpress porque, como estoy en la universidad, no puedo entrar como usuario adiministrador de la isla nuestra de cada día. Un besote

        1. Bueno, mi niño, tendremos que cruzar los dedos durante todo ese mes porque, a pesar de lo que puse en el blog, también quiero que la acrediten. Aunque yo sepa que todas las poses son irreales y que van a acreditar a una carrera “otra” que no es ni la que tú ni yo cursamos, algo muy en el fondo me dice que es bueno que le den el “Sí”, jejejej. Un besote a mi administrador de La Isla nuestra de cada día…

      2. Gisse, la decición ya sabes, o debes imaginar cuál es… ya de antemano podríamos adivinar sin temor a sorpresas… de aquel día te digo, lo bueno que me quedó fue poder verte de nuevo, y hacer públicos nuestros recuerdos de la Mercy y sus revisiones a nuestros trabajos….

  12. Gise, nos has dejado a todos con un nudo en la garganta, a punto de llorar y no tener para cuándo parar, por suerte nos espera el encuentro del 23, estoy contando los días, creo que ahí sí vamos a llorar todos, pero, ¿qué se le va a hacer? Nadie puede contra los sentimientos, un beso, gracias mil por estas palabras

    1. Deliciob, vas al clob? Un besote grande, grande, como el día de la reunión en la universidad, cuando me tiré directo para tu cuello, jejeje. Ese 23 de junio en casa de Leticia puede ser que sea el fin del mundo del que hablan los mayas!!! Besossssss!!!!

  13. Howdy! This article couldn’t be written much better! Going through this article reminds me of my previous roommate! He continually kept preaching about this. I am going to forward this information to him. Pretty sure he will have a very good read. Thank you for sharing!

  14. Esta es la segunda vez que me haces llorar a lágrima viva. La universidad no se olvida nunca, y lo que más se recuerda de ella es justamente lo que casi nunca se pregunta: la hermandad que forjamos en el aula, el cuarto, en los pasillos, en el club (¿por qué no?), debajo de las matas… Hace dos días me condenabas por desempolvar fotos viejas, es la única manera de no olvidar los excepcionales momentos que vivimos durante cinco años. después de la nota de la Tesis, después de la ubicación laboral, después del último abrazo, ya se nos va todo aunque nos ayude Facebook y el correo electrónico. Gracias por este post!!!

    1. Gracias a ti, mima, por ser como eres. Si en algo puedo ser absoluta de nuestros años de la universidad es en que todos, absolutamente todos, te tenemos a ti en primer plano de nuestros recuerdos. Te acuerdas? Deliciob, vas al clob? Te quiero requetemucho, y te extraño un mundo!!!

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s