La zozobra del destierro

La zozobra del destierroNo sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera

Liuba María Hevia

También mi abuelo, como el de Liuba María Hevia, cruzó el Atlántico de polizón para llegar, aún imberbe, a una isla que hasta entonces le había sido completamente ajena. No sé cuántos andariveles inservibles para la vida en el trópico habrá traído consigo, ni cuántas de las miles de cartas que escribió, medio muerto por la nostalgia, habrán naufragado en las manos de su hermana preferida, la monja. No sé cuánto pudo haber padecido por el desarraigo, pero lo imagino.

Se fue huyéndole a la guerra, y el viaje que supuso de pocos meses -años si acaso-, concluyó en una especie de destierro. Jamás pudo regresar a la aldea de El Ferrol donde dejó a una familia que, por desgracia, no volvió a ver sino en fotos, esas estampas de gallegos rollizos y felices que se tornaron esporádicas, intermitentes, y a las que fueron a parar los sobrinos lejanos que nunca conoció. Muchas de esas imágenes andan por ahí, traspapeladas; fragmentos de una España que ya no existe, que no existió para él desde aquella mañana de 1920.

Tal vez por ese dolor sordo, inconfesado, que llevó siempre adherido a la camiseta blanca con la que se libraba del calor; por el acento que no se le quitó del todo y hasta por la insistencia con que perseguía las noticias del rey Juan Carlos; porque sé de su melancolía peninsular es que me niego a usar el salvoconducto de su nacionalidad. Sería poco menos que un sacrilegio.

Algunos, sin embargo, no comprenden que me mantenga al margen de esa fiebre de la ciudadanía española. Que uno nunca sabe para lo que pueda hacer falta, que es la única vía legitimada para viajar, que sabrá Dios cuánta gente anda buscando a sus antepasados ibéricos… Con una sarta de argumentos similares me recriminan, como si el mero hecho de abstenerme, de no salir volando hacia la embajada fuera en sí un acto suicida.

No les preocupa en lo absoluto la memoria de aquel hombre venerable que para mantenerse fue clarinetista, boxeador profesional y el mejor enfermero de Sagua y sus comarcas vecinas; que sobrevivió a los accidentes de tránsito más inconcebibles, incluido el choque con un tren; que trabajó sin descanso hasta bien entrados los 90 años y cuya muestra más ostensible de violencia era la frase: “Me cago en la ostia divina”.

Pero yo, que crecí escuchando las historias de su aldea, que disfruté tantas veces su alborozo ante un plato de garbanzos y aprendí a detectar las lagunas de su aplatanamiento, no puedo esgrimir su partida de bautismo como si fuera un ticket en el aeropuerto.

Tanto lo quise que aún lo imito en todo. En todo, menos en la zozobra del destierro.

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17 comentarios en “La zozobra del destierro

  1. Porque mi abuelo se aventuró también a cruzar un Océano y a echar raíces en una tierra que le permitió formar una familia (pese a todas las nostalgias); porque se murió con la añoranza por La Palma -esa suerte de pequeña isla conectada a España que como sus hermanas debería pertenecer a cualquier país de África-; porque lo extraño con locura luego de 14 años sin que me convide a tomar helados, a “robarnos” las galletas celosamente guardadas por mi tía; es que te entiendo perfectamente. En mi caso poco pude saber de sus años en la Madre Patria, de los primos y tíos abuelos desperdigados por las Islas Canarias: prefirió guardar los recuerdos, tal vez porque intuyó que nunca volvería a pisar su casa natal, a ver a las hermanas, mucho menos después de una parálisis en los pies que no le impidió caminar, pero sí aventurarse a cruzar el Océano nuevamente. Jamás se desprendió de un pequeño almanaque de bolsillo con la imagen de su tierra y lo mostró como credencial de triunfo cuando una sobrina española lo sorprendió sentado en el portal y pensó que los años y la distancia habían hecho mella en su mente. Ilusa: No sabe que estos españoles son fuertes y saludables cual robles; tal ves de ahí venga la estirpe de mi madre. Otro post maravilloso Gisso, gracias por revivirme por recuerdos. Besos

  2. Apenas conocí a mis abuelos. Uno murió siendo apenas un niño; el otro, un poco después. Ambos, de una forma u otra, me han quedado como presencias distantes, como vacíos que intento llenar a ratos con sus fragmentados recuerdos. De uno, el materno, guardo una imagen dulce, cariñosa, de infinita paciencia. Del otro, el paterno, su carácter recio, lacónico, su apego a la tierra y al trabajo. No conozco sus sagas genealógicas, sus remotos orígenes más allá de dos pueblos de Cuba donde tal vez nacieron. Allí, en San Juan de los Yeras y Guayacanes, se pierden mis raíces familiares. Sé que deben ser más profundas, que en algún momento, vaya uno a saber en qué siglo, cruzaron el mar desde España. Pero ese es un rompecabeza que no me interesa armar. Prefiero, en la medida de lo posible, honrar a mis abuelos intentando ser lo que recuerdo que ellos fueron, al menos lo que fueron para mí. Por eso, Gisselle, no puedo evitar algo de sana envidia cuando escucho o leo algo como lo que tú escribiste. Y si tu manera de honrar a tu abuelo, de mantener vivo su cariño, es no utilizar su partida de nacimiento como pasaje, no importa entonces que otros no lo entiendan. Los demás quedamos fuera de esa historia. Si lo que haces y sientes es sincero, estoy seguro que él sí te apoyaría.

    1. “Si lo que haces y sientes es sincero, estoy seguro de que él sí te apoyaría”: creo que acabo de descubrir en este comentario de ensueño, el escudo que he estado buscando frente a las circunstancias. Voy a recordar esta frase tuya siempre que tenga la duda de si él me hubiera apoyado o no, o ante cualquier otro dilema existencial de los que a cada rato me atormentan. Es lo que yo digo: en el Oriente cubano están todas las respuestas. Un beso, y ve preparando la mochila para el Voces…

  3. giselle, cuantos cubanos estamos marcados por este cruce de culturas, costumbres, sentimientos, mi abuelo materno, el gallego, murió cuando los preparativos para mi segundo año de edad estaban listos, la parca le jugó una mala pasada a ese hombre jovial, amistoso, dado a las picardías en el juego y gastarle bromas a sus amistades y seres queridos, porque era joven aún y teníia muchos sueños por delante, vino de adolescente como polizón n un barco, lo llevaron a las serranías del Escambray, allí empezó desde abajo en el mundo del ferrocarril hasta que se graduó de maquinista,trabajó en la cantina del tren a Santa Clara y allí cada día traía y llevaba envíois, recados, mandados, medicinas, cualquier cosa por todos esos mundos donde le querían porque nunca cobró nada por ello, luego la muerte le sorprende siendo maquinista, como verás no le recuerdo, pero si lo siento junto a mí, todos crecimos en esta familia hablando de él, siempre ha estado junto a nosotros, fundó su familia con mi abuiela, cubana de recia estirpe,y corajuda , buscando el anhelado varón tuvo 6 hembras, como si no le bastara crió dos japoneses, un negro y a su cuñada, todos juntitos, sus anécdotas han pasado por todas las generaciones, sus discos de pasodobles allí permanecieron, su diploma de Patronato de Ayuda al Pueblo Español cuando la guerra civil, mis tías van viendo en los retoños las marcas del patriarca, cuando Carlitín de niño jugaba nunca quería perder y hacía trampas, ellas decían igualito a papa, mi otro primo en lo físico igualito a papa,a la que le gusta mucho la sopa, igualito a papa y así ha seguido viviendo entre todos, pero nadie sabe hablar de la parte española, parece que sus nostalgias se las guardó para sí, eran otros tiempos, si estuviera vivo mi hijo le hubiera su dolor del alma, eso no lo dudo, pero lo importante es que nos dejó su herencia genética, coraxzón, mesa y casa abierta para todo el que nos quiera, ese fue su legado.Gracias por tan lindo post.besos

    1. Galinka, cuando yo lo digo: usted tiene que abrirse un blog, pero ya, porque tiene una facilidad envidiable para contar historias. Ahora ya sé de dónde Carli sacó la inspiración para su poesía. Gracias por esta estampa de su abuelo. Sin dudas, esos españoles de recia estirpe nos marcaron a todos sus hijos y nietos. Ya lo dije en algún comentario por ahí: debíamos hacer una cofradía en torno a los abuelos, porque se quieren con un cariño diferente, un cariño otro, que no es exactamente el cariño que se siente por los padres. Un beso, la visita tantas veces anunciada y nunca cumplida a Trinidad ya se acerca, en estas vacaciones, sí!!!

  4. Poco puedo agregar después de la historia de mi madre. Ya ves, Gisse, nuestras familias son estupendas para escribir un libro, y de los buenos. Muchas veces le he dicho a mami que perpetúe en tinta esas anécdotas fabulosas que me parecen salidas de un libro de Isabel Allende o de García Márquez…
    Yo también, como mi madre, le reprocho a la vida no haber conocido a mi bisabuelo materno. De él heredé -además de las trampas en el juego jajaja- el amor por los trenes, al menos eso dicen en casa…
    Lástima que existan quienes tengan que abandonar su suelo por temor o peligro, huyendo de la guerra… y dejen atrás todo para empezar de cero, con tan corta edad. Nada que ver si la decisión de venir a Cuba hubiese sido espontánea, no sé, en busca de algún sueño… Etapas tristes de la historia pero que igualmente se agradecen, porque si no nunca hubieras podido escribir este post tan íntimo y nostálgico de ese abuelo que, por lo que percibo, también tejió tu hamaca con los hilos de la luna. Te quiero, tu niño…
    Leydi va a la vanguardia con lo del viaje. Tú, basta con que me digas fecha y hora para irte a esperar a la terminal…basta con que toques la puerta de la casa, sin previo aviso: ahí te espero con una taza bien grande de helado de chocolate…

    1. Me anoto, me anoto en ese viaje, con o sin taza de helado de chocolate pero siempre contigo. Un besote, mi niño, ayer estaba muy nostálgica porque era el cumple de ese abuelo que fue la piedra angular de la familia. Desde que nos falta, hace ya 14 años, no hemos vuelto a ser los mismos. Por eso estaba medio tristona: hoy, al ver tu comentario, me mejorado radicalmente. Por cierto, menos mal que mi abuelo se aplatanó en Sagua porque si él hubiera ido a Trinidad primero, otro gallo cantaría, jejejeje. Besos.

  5. Gracias por escribir sobre los emigrantes,Confio que tu experiencia personal te haya permitido comprender lo doloroso que es el desarraigo de la tierra natal y como tambien se llega a amar la nueva patria,que deben existir causas muy poderosas para que alguien abandone la tierra que lo vio nacer.Esoty seguro que tu abuelo se consideraba Gallego-cubano,del mismo modo que me considero cubano- americano y que ama a espana y a Cuba del mismo modos que yo amo a Estados Unidos,que me cobijo, y aquella bella tierra que me vio nacer

    1. La historia de la humanidad está construida, Jose Luis, sobre la base de sucesivas migraciones. Nadie ha cuestionado nunca sus motivos para marcharse de Cuba, al menos no yo. Por ende, tampoco permito que nadie cuestione las razones que esgrimo para quedarme, al menos espero que no me las reproche usted. A esa declaración de principios me afilio en el post. El destierro, como diría mi abuelo, tiene la cara fea.

  6. Jamas te cuestionaria tu derecho a vivir alla,con mas razon aun por que lo haces bajo un sistemas que te formo , con el que simpatizas y en el que tienes fe y,aunque no lo creas,desearia que fuera exitoso,pues es mi patria tambien y tengo familia y amigos en aquella orilla y aunque pienso que probablemente no volvere a vivir alli,sueno con el dia en que ningun cubano,ni de izquierda ni de derecha,tenga que pedir permiso a ningun gobierno para entrar y salir y menos aun pagar por ello, tampoco que vean como un privilegio el ser ciudadano de otro pais y,te cito”que es la única vía legitimada para viajar”..que esos que te critican se sientan como te sientes tu:orgullosa de ser cubana y sin necesidad de otra nacionalidad..creo que en esto ultimo estaremos de acuerdo los dos..Dios quiera que un dia vengas al Miami donde vivo, como corresponsal del Escambray y pueda invitarte a unos VERDADEROS frijoles negros,que, modestia aparte son mi especialidad culinaria. y Gracias por soportar en tu blog a este viejo “discution” a quien, uno de los pocos placeres que le queda, es antagonizar con una compatriota bella e inteligente.que en definitiva los dos pensamos en VERDE,TU EN EL DEL UNIFORME Y YO EL DE LAS PLANTAS

  7. Giselle por diferentes razones no pude leer tu crónica bien temprano como hago cada miércoles, como es habitual espectacular. En aras de no ser redundante te cuento que comparto el criterio expresado por mi amigo Eric.

  8. Gissy, esto está muy bueno, como siempre…no se puede esperar nada diferente de ti. Te exhorto a que escribas más sobre este tema, el destierro, me refiero al que sufren los cubanos por el mundo, viviendo en países extraños, aprendiendo lenguas ajenas…tanto así que se vive en un limbo que a veces resulta inexplicable y contrariado, donde se llega a sospechar algo así como: ” qué sucede?…no soy ni de aquí ni de allá”…..

    Creo que lo podrías desarrollar muy bien.

    Recuerda que nos debes el blog dedicado a nuestros años de IPVCE…donde por supuesto no puedes olvidar a nuestra guía, cómo era el apodo que le decíamos? jejejej ….Te quiero siempre; Lele.

    1. Claro, mima, ese texto de que va, va, solo que antes debo desempolvar archivos con Duanys, que es el que se sabe de memoria y cronológicamente todas nuestras andanzas en los años del pre. El momento del cucharazo ya sabes que va a ser el climático de la crónica, jejejeje. Y de cómo te agitaba tu ventilador, jejeje. Siempre he sido ventajista, mi niña, verdad? La suerte es que así mismo tú me quieres. Un beso!!!

  9. Giselle, como siempre, tus textos me estremecen, aunque sea esta la primera vez que lo comente. Un poco avergonzada, además, porque solo ahora que me animo a tener blog valoro totalmente el regocijo de un comentario. Y mira que cada miércoles he tenido algo que decir, como mínimo un felicidades, pero la modorra, a veces, solo nos permite leer, disfrutar y guardar(y eso ya es un lujo que pocos como tú pueden darnos).
    Pues yo también tengo a mi bisabuelo canario y lo recuerdo con su baúl inmenso donde guardaba sus andariveles isleños. No supe mucho de su zozobra, pero como tú tambien me niego a hacer de su nacimiento en el 1900, un pasaporte del 2014.

    1. Nunca es tarde para el primer comentario, Katia, sobre todo porque valoro mucho tu opinión. Voy corriendo ahora mismo a pasar por la Letra de Siberia, un blog que promete desde la mismísima presentación. Un beso.

  10. QUIEN TIENE EL MONOPOLIO DE LA VERDAD Y LA RAZON para criticar, lapidar y fusilar moralmente a los que hemos emigrado o a los que se quedaron? En el recuerdo hay epitetos y adjetivos calificativos para los que nos fuimos por parte de los que se quedaron, pero tambien aqui se etiqueta de las peores formas a los que no quisieron venir. Por favor, respeto para unos y para otros, que el ser humano es libre de emigrar o quedarse en su tierra.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

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