El valle sin los ingenios

El valle sin los ingeniosEl Valle de los Ingenios es un gigantesco eufemismo. Ni su topografía transida de lomas puede calificarse como valle en toda la extensión de la palabra, en esencia porque es más bien la yuxtaposición de tres depresiones intramontanas; ni queda un ingenio vivo en los cientos de kilómetros cuadrados donde alguna vez, en el apogeo del siglo XIX, llegaron a crecer hasta 56 fábricas de azúcar.

Del esplendor decimonónico apenas persiste la aureola de misticismo y el patrimonio tangible que ha logrado sobreponerse a la embestida de los ciclones: sitios de valor arqueológico para la lectura del proceso industrial, vestigios de barracones, cementerios de esclavos, torres con la doble función de vigía y campanario, y las casas de vivienda, diseñadas para soportar los calores del trópico con sus arcos de medio punto y sus altísimos techos a cuatro aguas.

Pero la caña, esa suerte de oro dulce que desperezó las calles, irguió mansiones y ensanchó las fronteras de Trinidad; la caña que fue invadiendo -tímidamente al principio, con violencia inusitada después- las vegas de tabaco y los grandes pastizales hasta saturar casi todas las tierras cultivables; la caña de la opulencia no figura más que en las litografías de antaño y en la memoria trasnochada de unos cuantos pobladores nostálgicos. La caña de entonces desapareció junto al último sobreviviente del valle: el FNTA, que ya a inicios del siglo XX había engullido, con sus alardes tecnológicos y bajo el nombre de Central Trinidad, las ínfulas sacaríferas de los otros ingenios desperdigados.

Sin embargo, de nada le valió haber acaparado la producción de toda la zona en su barriga de hierros viejos: en 2002, el último heredero de los tiempos de la caña cerró sus tachos, las torres lanzaron al aire el humo final y el otrora Ministerio de la Industria Azucarera dio por cumplida la reestructuración de sus instalaciones como si se tratara de una fábrica más entre las muchas insolventes que por entonces asfixiaban -todavía asfixian- al país.

Ha pasado una década desde que los hombres del FNTA comenzaran a adaptarse a la rutina sin el pitazo del ingenio, a la ausencia del bagacillo, al aire desprovisto de mosto o de melaza. Diez años han pasado pero ellos aún no consiguen mirar a lo lejos, hasta donde les alcanza la vista, sin lamentarse por los cañaverales que ya no están.

En ese tiempo, no obstante, los lugareños han azuzados las astucias y han comprobado los extremos a los que llega su creatividad para explicar a los visitantes, no tanto a los cubanos -porque nosotros siempre terminamos comprendiendo- como a los extranjeros, que en ese suelo árido cundido de marabú cierta vez prosperó la caña; que las dos chimeneas enhiestas del FNTA es la imagen más aproximada que pueden mostrarle de lo que fue un ingenio y que, por más que les cueste creerlo, los hombres y mujeres que trajinaban aquellas máquinas antediluvianas son los mismos que hoy les venden baratijas sin cargo de conciencia alguno y sin abandonar los románticos predios del central.

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18 comentarios en “El valle sin los ingenios

  1. Gisse: Esta vez puedo sonar prepotente pero creo ningún trinitario habría podido escribir este post como tú. Será porque amas tanto estas villa como los que hemos nacido en sus entrañas, porque te preocupas tanto por el patrimonio, o más, si juzgamos el actuar de no pocas instituciones cuyas soluciones no trascienden el plano subjetivo y quedan en palabras de lamento o tonos esperanzadores que encuentran eco en la nada.
    Una pena que este sitio tan paradisíaco-y perdón si es demasiado el calificativo- no pueda exhibir la opulencia que reinó en sus predios…
    Al menos agradezco las lluvias de estas semanas, porque así el Valle está verde al menos y ofrece un rostro “alegre” a quienes transitan por la carretera, aunque no se escuche siquiera el sonar de una campana y por lo que veo ya ni el pitido del tren que llevaba a los turistas de excursión romperá la quietud del valle, porque las lluvias rompieron las líneas férreas.Un beso desde la Isla nuestra de cada día, tu niño.

    1. Carlos Luis escribe: “Una pena que este sitio tan paradisíaco-y perdón si es demasiado el calificativo- no pueda exhibir la opulencia que reinó en sus predios…” Lo de paradisíaco lo comparto, pero el resto, o sea “exhibir la opulencia que reinó en sus predios” no creo que resulte posible porque para eso habría que volver a traer 50 fábricas de azúcar y 11 000 negros esclavos a trabajar en el Valle. Es real que perdió la caña, pero también estuvo a punto de perder a Manaca -la torre estuvo semidestruida y la casa hacienda también- , perdió o casi perdió a Guachinango, tuvo a San Isidro hasta incomunicado y más todavía… y sin embargo muchas de estos sitios se han ido salvando, poco a poco. Conozco que existe una estrategia para recuperar y poner a funcionar otras casas haciendas como Buenavista, pero obviamente todo no pude ser a la velocidad que que deseamos los que queremos al Valle, que por cierto somos muchos, no solo la autora y Carlos Luis. Gracias por sumarse y sobre todo por hacerlo saber.

      1. Ya casi podemos oficializar una cofradía de quienes idolatramos al Valle. De quienes lo queremos, con todo su king grass y su marabú, y lo visitamos con frecuencia, que no es menos importante eso de escabullirse torre de Manaca arriba -que, como se sabe, tiene 43.5 metros-, o recorrer esas planicies abruptas en tren. Me alegra mucho, Orestes, que esté al tanto de los planes elucubrados para darle vida al valle, esperemos que se concreten y no sean solo eso: planes. Me encantaría saber que Buenavista fue sacada de abajo de las patas de los chivos, y que Guáimaro finalmente pasa de una escenografía para cierta película coproducida, y que Guachinango -única finca que no se destinó a la caña en todos aquellos contornos- terminó siendo el emporio de turismo de senderos que su administrador quisiera. De hecho, aún más merece esta llanura de ensueño que se ve desde la Loma de El Puerto y serpentea hasta la falda misma del Escambray. Saludos desde la ciudad, pero como si estuviera metida valle adentro…

      2. Como me habia perdudo de este articulo tan bello??? No sabia nada sobre todo lo que he encontrado hoy por aqui… No me puedo imaginar por mas que he tratado como sera la vida en ese central FNTA sin todo lo que llevaba una zafra si en los meses del “tiempo muerto “los que alli trabajabamos extranabamos tanto que nos sentiamos solos, tampoco puedo imaginar como se acabo esa industria con tantas inversiones que alli vi crecer durante los 16 anos en que alli trabaje siendo esa por muchas decadas la principal industria del Pais y una fuente de cientos de miles de empleos….. Esperemos que un dia sea de nuevo un total y verde Valle de los Ingenios

    2. Que me encanta Trinidad, eso ya lo sabías desde que te recibí en las primeras prácticas y te dije entusiasmada: Ah, eres de allá!!! Lo que de seguro no sabes es que tanto como la tercera villa, me fascina su valle. Tanto y hasta un tilín más, jejejeje. Pero es un secreto, no se lo digas a nadie…

  2. Aunque estoy al tanto de tu blog y lo disfruto muchísimo me siento obligado a contestarte este post pues el Valle de los Ingenios, denominación que suma a los conceptos geográficos otros referidos a la producción de la caña y a su condición de reservorio de tradiciones, ha dejado de ser lo que fue. El FNTA fue borrado de un plumazo, los restos arquitectónicos de más de una casa señorial desaparecieron bajo la acción depredadora de los hombres y la indolencia de no pocos en la toma de decisiones. Solo nos queda la nostialgia de lo que fue.
    No hay que pensar en recuperar los más de 57 trapiches, ni los miles de esclavos que los movían, solo verlo como un territorio que ofrece muchas posibilidades de explotación turística que mucho aportarían a la economía del país. Se nos ocurren recorridos especializados para arqueólogos o interesados en la pintura mural…amplio el diapasón, ¿verdad? Recuperar prácticamente, y no en sueños o planes estratégicos, las pocas casonas aún en pie para convertirlas no solo en hoteles para turistas, primera idea para salvar una edificación en ruinas, sino también en verdaderos centros culturales, exponentes de la rica cultura popular tradicional que guardan los asentamientos del valle, algunos los he estudiado.
    !Enhorabuena! Que este post mueva, más que voluntades, realidades para poder celebrar como nos lo merecemos los trinitarios el 500 cumpleaños de esta cuidad.

    1. Usted no imagina, Carlos Enrique, la alegría que me ha dado leer su comentario. Ya sabía yo que los lectores que tiene en casa lo iban a animar a darse una vueltecita por esta Cuba profunda. Muchas gracias por escribirme y, sobre todo, por la lucidez de su análisis. Es cierto que el esplendor del valle se perdió por falta de visión y por las actitudes depredadoras tan típicas de los tiempos de crisis. Pero también confío, lo reconozco, en que es tan evidente la riqueza de ese sitio bucólico de Cuba que no será posible soslayarla por mucho tiempo. Como dice mi mamá, “se cae de la mata” que hay que aprovecharlo en las más disímiles variantes, sin perder de vista, por supuesto, la conservación del patrimonio tangible e intangible que aún se mantiene. Confío en que las voluntades de muchos, sobre todo de los trinitarios que son quienes defienden su pedacito con más vehemencia, lograrán concretar el milagro. Saludos de esta sagüera que es también un poco trinitaria de corazón…

  3. GRACIAS GISELLE POR ESTE POST SOBRE NUESTRO QUERIDO Y ABANDONADO VALLE.
    ES UNA PENA VERDADERAMENTE QUE SE (MAL)GASTEN RECURSOS EN CREAR INSTALACIONES NUEVAS PARA EL TURISMO CUANDO HAY TANTO POR EXPLOTAR.
    ES UNA PENA QUE NUESTROS NIÑOS Y JOVENES SEPAN MAS SOBRE MARCAS DE ROPAS, DE LADY GAGA Y DE OTRAS CUESTIONES SIMILARES, QUE DE LA RIQUISIMA HISTORIA DE NUESTRA REGION.
    OJALA QUE LAS AUTORIDADES LOCALES Y PROVINCIALES HAGAN AUNQUE SEA UN MINIMO ESFUERZO POR CELEBRAR EL 500 ANIVERSARIO DE LA VILLA CON ALGUNA ACCION QUE APUNTE A LA RECUPERACION DE ESE PATRIMONIO QUE SE PIERDE A PASOS AGIGANTADOS
    SALUDOS
    JOSE F GONZALEZ

    1. Tiene razón, Jose F: se gasta mucho en erigir nuevas instalaciones cuando hay inmuebles como Buenavista, Guachinango, y tantas otras casas-haciendas que resultarían sumamente interesantes para el turismo internacional. Llevo varios años en esta provincia y desde que llegué estoy escuchando los planes que se tienen con el valle, pero de aquella fecha a hoy se ha concretado muy poco. Confiemos en que el 500 aniversario sea el ahora o nunca, bueno, mejor el ahora de Trinidad y su pintoresco entorno. Saludos…

  4. giselle, toda la familia se ha hecho eco de tu lindo post, falta el nonagenario que en cualquier momento te sorprende jajaja, bueno ese es un personaje con él puedes estar horas conversando. De rescatar el valle o lo que queda de él depende de quienes tienen en sus manos tomar las decisiones adecuadas. créeme que si fuera por todos los que lo amamos otro gallo cantaría, cuando cerraron el FNTA era sabido lo que vendría y ahí lo tenemos, igual que cuando la fiebre bananera pasó por Macondo, duele que un patrimonio como él que tenemos se pierda, cuantos anhelan tenerlo y hasta se lo inventan, ojalá y llegue la acción , no más reuniones, comisiones, y todas las ones que conocemos, para que no sea demasiado tarde y tengamos que lamentarnos como la mora de los versos de José Martí con su perla arrojada al mar…una vez más tengamos fé en el mejoramiento humano, , en realidad vas teniendo otra orillita más al sur , besos

    1. Es cierto, Galinka, es un patrimonio que existe y que debe ser aprovechado en lugar de que otros se lo construyan. Hace poco tuve noticias de un museo que se creó en Villa Clara sobre la industria azucarera y me preguntaba cómo era posible que no hubiera sido aquí, una de las regiones no ya del centro de Cuba sino de la isla entera, donde la plantación esclavista azucarera decidió los destinos de la gente. Pero bueno, que no se interprete como que yo quiero que demuelan aquel museo y lo construyan en Trinidad a la fuerza, pero se pudiera haber hallado una solución sustentable por ejemplo, para el FNTA, el último heredero de la caña del valle, que no fuera parar en seco. Supongo que a los extranjeros y a muchos cubanos entre los que me cuento, les hubiera fascinado asistir a una simulación del proceso fabril de la caña, o a una zafra a pequeña escala que, por supuesto, hubiera reportado ingreso de divisa al país. Esperemos, entonces, que la solución del valle no sea vivir como una rémora de la ciudad. Besos casi trinitarios…

  5. El azucar tiene un precio exelente en el mercado,el alcohol etilico y otros derivados de la industria azucarera son altamente rentables y ecologicos.Tenemos tecnicos y obreros cualificados en estas producciones(muchos).Tenemos el valle multiplicado por mil.””Turismo de sendero””Dios mio,me duele hablar a mis hermanos tan superficialmente.Se que escribo para un sensor,tu eres mi hermano tambien.Te pido pienses en nuestra madre Cuba.Saludos de Roberto Machado,guajiro de Villa Clara.

  6. Corrijo en mi comentario anterior la frase:Dios mio,me duele “oir”hablar a mis hermanos tan superficialmente.Tras leer varios blogs de la bella Gisselle y los comentarios,me incluyo dentro de los de hablar somero,pues me parece se puede opinar en este espacio.Gisselle, Ud argumenta cabalgando un unicornio;los temas que tocas son demasiado complejos y dolorosos por lo que debes ser objetiva.Con respeto te digo que sigues seducida por EL DUQUE disfrazado de pueblerino,pero a diferencia de Giselle sigues siendo una WILLI.Cuba posee las mejores condiciones de clima,suelo,geografia y capital humano para producir azucar,etanol y otros derivados,de forma tan provechosa que podria cambiar la actual economia de mano extedida en otra, que permita a los cubanos vivir dignamente del trabajo legal.Disculpa mi vuelta al tema,pero naci al lado de un planton de SACCHARUM OFFICINARUM(me ayudarias a ponerle el palito a la ene,y con los acentos?uso una laptop).Siento ser rudo,te deseo cosas buenas.Roberto.

    1. También yo nací al lado de un plantón así, Roberto, y no se preocupe, puede ser todo lo rudo que quiera. Este es un espacio para estar de acuerdo y para disentir también, podemos estar o no de acuerdo. Por ejemplo, con usted coincido en las extraordinarias condiciones naturales de Cuba para el cultivo de la caña, pero también creo que hay excelentes condiciones para el turismo de sendero. Por qué me las hace ver como líneas antagónicas? Saludos.

  7. Gracias,dulce Gisselle,por responderme.Duele tanto,tanto.Los momentos mas felices de mi vida los pase(tilde,ja)sobre una camara pescando en Alacranes,siempre con el gran pez en mente,como el viejo Santiago.Conozco cada recoveco desde la costa de Santo Domingo,pasando por Amaro y la cortina hasta Quemado,quiza tambien a tu tio.Hice travesias de mas de 10 Kms,pescaba hasta 3 veces por semana del 2000 al 2007.Sembraba todo el frijol,maiz y viandas que consumia y vendia algun exedente.Tambien daba clases en la TAREA ALVARO REINOSO(creada por un general,ordenada por un comandante)era ingeniero quimico,espesialista en produccion azucarera,con ello ganaba para vivir una semana.A bordo de mi nave de pesca iban: mi idolatrado Maestro llevando el remo de proa,Cardoso,Mesa,Lesama,Enrrique y Dulce Maria,Garcia Marquez y Vargas Llosa,tambien Zola,Hugo,Dostoievki,Tolstoi,hasta Marx y Engels tenian su espacio.Gisselle eterea,80 tilapias a peso el filete son 160 mas 20 de cuescos 180 y queda para mi cerdo,una pesca.Adoraba la pesca,pero pensaba que vivia ilegalmente 3 de las 4 semanas del mes.Tambien pensaba en las miles de caballerias de buena tierra que la desidia habia convertido en marabusales en los que era casi imposible encontrar senderos.Gracias.Saludos.Roberto.

    1. Definitivamente debemos conocernos, Roberto, sobre todo porque en Sagua, una ciudad que yo pinto como cosmopolita pero donde casi todo el mundo se conoce, no debe ser muy difícil encontrar a un Roberto que haya pescado en la presa con la mente en los peces y el discurso atípico, salpicado de referencias a Lezama, García Márquez, Marx, Engels y Vargas Llosa. Vaya contraposición de nombres. Usted debe haber quedado en la memoria de todos los pescadores de la Alacranes y mi tío, de seguro, tiene que recordarlo. Más que el recuerdo de la presa de Sagua, también nos une el dolor por los campos cundidos de marabú, pero eso creo haberlo dicho ya en más de un post de miércoles. Saludos again…

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