El viejo, la cámara de camión y el mar

El viejo, la cámara de camión y el marNo fue con Doña Bárbara, cabalgando por los llanos del Apure, sino con un tío de mi madre que tuve noción por primera vez de los límites inasibles que separan la civilización de la barbarie. Se llama Lázaro, pero le dicen Gaita, no sabría decir por qué, y ha manifestado, como la devoradora de hombres, una tendencia innata al salvajismo.

Lo supe por los cuentos que se relatan en la casa hasta con cierta dosis de orgullo, como si fueran la prueba del valor familiar esos relatos inverosímiles sobre la vez que él mismo se arrancó una muela a sangre fría para calmarse el dolor, o las noches que ha pasado en el monte cazando jutías y cuanto bicho silvestre sirva para comer, o las andanzas por las regiones más inhóspitas cumpliendo, con honor de caballero andante, lo que considera la máxima de sus 73 años: “Quiero, cuido y olvido”. Suena a bolero de Orlando Contreras pero todas sus mujeres coinciden en que, en efecto, es arisco y montaraz incluso en el amor.

Sin embargo, no es en tierra sino con el agua hasta la cintura como disfruta probarse que puede contra los elementos. A falta de un barco -ni un chapín siquiera-, se agenció una cámara de camión, le encasquetó un fondo de saco para acomodarse dentro y se tiró al agua, al decir de Carlos Varela: “como los peces”.

Primero fue en la presa Alacranes, la segunda en capacidad de toda la isla y la más grande de su mundo conocido, pero las truchas, las tilapias y los crisoles comenzaron a ser engullidos por un depredador aún más lapidario que Gaita: las clarias, esa especie de plaga que ha invadido con la venia gubernamental nuestros acuatorios.

Luego, cuando la competencia empezó a ser desleal porque las clarias hociqueaban la cámara por debajo para lanzarlo al agua, Gaita se echó al hombro lo que él llama su embarcación, consiguió una vara de pescar aún más potente y se montó en el tren rumbo a la costa, un lugar cundido de jejenes y de mangle por donde algunos se marchan del país y del que Gaita siempre regresa con el saco desbordado de pargos, sierras, picúas, y no con manatíes “porque esos animalitos son mansos, solo comen hierba y no pican la carnada, que si no…”

He llegado a pensar, mientras lo imagino pescando sobre su cámara de camión a merced de las mareas, en la novela que habría escrito Ernest Hemingway si en lugar de Cojímar el gringo hubiese plantado bandera en la desembocadura del río Sagua, donde Gaita se lanza mar adentro sin andar pensando en el guardacostas o las aguas territoriales, sin más preocupación que las corúas que le agitan la carnada.

Pero él poco entiende de Premios Nobel o de la quintaesencia de las técnicas literarias, mucho menos de un americano suicida que inmortalizó para siempre a un pescador más viejo y tan resabioso como él. “Eso de contarle las mañas de uno a un extraño no son visiones que yo voy a hacer”, me dice, para que no intente convencerlo de nada, para que me vaya por donde mismo vine con este pie en la civilización y el otro sorprendido en el brinco de querer entrar en la barbarie.

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15 comentarios en “El viejo, la cámara de camión y el mar

  1. Al leer tu post de hoy me remití automáticamente a un buen amigo que tengo en Casilda. Se llama Frrancisco pero cariñosamente todos nosotros le decimos Francisquito. Tiene mi edad y es todo un aventurero en el mar. Se lanza sin embarcación alguna en busca de ningún pez en especial, sino en busca de satisfacer su pasión por el océano. A veces le digo “algún día tellevarán las olas” pero poco caso me hace-o ninguno, en realidad-.
    La vida de quienes viven cerca del mar es diferente al resto de los mortales, estoy seguro. Todos-o casi todos para no pecar de absolutismo- se aferran como nadie al agua salada y por nada del mundo abandonan su hogar. Francisquito ha tenido la posibilidad de venir para Trinidad a vivir. Sus padres así lo desean pero él alega que de Casilda no lo sacan ni a bastonazos. Tal su pasión por la pesca y el olor a salitre que cuando un huracán redujo su casa a polvo, él la levantó unos metros más alante, pero en la misma calle, en la misma Casilda; prefirió eso antes de venir a la ciudad.
    Gracias, Gisse, por esa familia que te cuenta historias tan increíbles, a veces hasta irreales pero que cuando sabemos de su existencia valoramos más la riqueza de esta Cuba profunda, de esta Isla nuestra-y no me refiero a nuestros blogs jajaja-Un beso y descuida que nunca te abandonaré, menos en las vacaciones.

    1. Sabes, Carli? A pesar de haber nacido a 12 km de la costa, no soy lo que se dice adicta al mar. De hecho, no recuerdo haber escrito sobre el mar nunca antes. Yo soy más de tierra adentro, de río -eso sí-, tal vez por ello cuando digo que no me gusta especialmente el pescado la gente se asombra y me dicen: “pero cómo, con la costa tan cerca”. Pero le debía este post al tío más querido de mi madre, que no tiene ni idea de lo que es Internet pero tampoco la necesita en lo absoluto. Con una pita de pescar y la cámara de camión es feliz. Y yo, muriéndome de envidia de que necesite tan poco para sentirse pleno. A veces es recomendable no tener más expectativas en este mundo que echarse al mar, “como los peces”, y regresar con la comida a cuestas. Un beso, mi niño, sobre todo por la historia de Francisquito a quien ya hasta me parece conocer.

  2. Giselle, me leí El viejo y el Mar por vez primera cuando apenas era una adolescente,recuerdo como si fuera hoy lo mucho que lloré; esa lucha del viejo contra todo y su tozudez me parecían una locura. Con el paso de los años conocí personas parecidas; luego cuando tuve la posibilidad de trabajar con los hombres de mar entendí que quienes pertenecen a ese mundo son así: sus historias son increíbles, al llegar después de una marea, son infinitas las anécdotas, el mar es su vida, uno puede estar con ellos escuchando los sucesos más tremendos que han protagonizado y te lo cuentan como algo natural y pase lo que pase salen otra vez a pescar. Son minimalistas, yo miraba las embarcaciones y las veía tan frágiles para enfrentarse a este Caribe que muchas veces se pone majadero, para ellos eran fortalezas, con pocas cosas se hacían a la mar. Los que se dedican a la langosta la pescan a pulmón, algunos habían sido mis compañeros de escuela, compartíamos intereses y ahora estaban atrapados en esas redes que sentían era su vida. Mis respetos a todos los que como Gaita no se dejan vencer, ni siquiera por las bravuras del océano, besos.

    1. Muy cierto, Galinka. Gaita visitó mi casa este fin de semana, tal vez por eso fue que decidí escribir sobre él, y nos contó la escaramuza con el manatí, cuando se dio uno de los sustos más grandes de su vida. Entonces le pregunté si ya no volvería por el lugar donde se encontró con el animal y me dijo que no solo había vuelto, sino que ahora no quería pescar en otro sitio que no fuera ese. Pura obstinación. Pero tiene unos sentimientos como no se encuentran ya en tierra. Un beso a mi familia trinitaria…

  3. Hola,Gisselle.Muy agradables quienes comentan tus posts(es correcto este plural?).Trabajaba en la Cloro-Sosa,pernoctaba en un albergue de la calle que va de la terminal al parque.Los vendedores de libros viejos me presentaron a tu San Jorge(satanizado en esa epoca) a traves de un “Marti el apostol “.Adorador de Marti,pense nada podia incrementar mi amor por el;error,este librito lo hizo,vaya afilado verbo,humanizandolo lo divinizo mas.En esa epoca ,husmeando en la bibliteca mas bella del mundo,encontre Cronicas de la guerra de Miro y el Diario de campanna de Fermin Valdez Dominguez.No los daban en prestamo,lei las Cronicas…pero no pude terminar el Diario…pues un dia supe que los libros los habian repartido por las bodegas y reparababan el edificio.El Diario era una primera edicion corta,pense agenciarmelo varias veces pero me sentia sacrilego……Tus escritos me hacen sentir como cuando escucho Andurinna.Sigue tratando de alcanzar las altas nubes,no las tocaras,pero la suave brisa de tus pueriles alas,ara mas respirable el aire de nuestra querida y lacerada isla.Saludos

    1. Usted ha tocado, Roberto, un detalle que mucho nos duele a los sagüeros: el destino de la Biblioteca Pública, o mejor, el destino del inmueble, antiguo Casino Español, erigido en 1908 y a punto de caer sobre nuestras cabezas. Es una joya de la arquitectura sagüera y desde que cerrara sus puertas como biblioteca, hace ya más años de los recomendables en situaciones como esta, ha venido languideciendo sin remedio. Todos los días pienso con un nudo en la garganta que cualquier tarde de estas veo en facebook: Derrumbe total del Casino Español. Los libros, sin embargo, no fueron repartidos por las bodegas, al menos a la mía no fue a parar ninguno. Es cierto que en la mudanza muchos ejemplares se perdieron, pero tengo fe en que fueron a parar a manos de personas que sabían lo que valen y no los quieres precisamente para cucuruchos de maní. La Biblioteca Pública de Sagua… por Dios, me ha revuelto usted las nostalgias.

  4. Hola.Pudieras ponerle la “h” a la forma del haber que use en la despedida anterior?Creo que no.Me apena que tus lectores la vean asi(sin h y sin tilde),parecen buenas gentes y cultos.Tambien queria cambiar la afirmacion sobre “Marti el Apostol”—-La bella prosa de Jorge Mannach me lo hizo mas entrannable y cercano al corazon,no mas divino.A este ilustre saguero,como a mi,no le gustaba el barroquismo decimononico del gran Lesama.Sabes que murio a los 63 o 64 en Puerto Rico?Exiliado de su Cuba,lo habian despojado de su catedra en la Universidad de La Habana en el 60.Fue el primer catedratico de Historia de la Filosofia de esta,y el filosofo mas notorio de su epoca en Cuba;intelectual comprometido politicamente,liberal martiano hasta los huesos,compannero de tu Ruben,protesta de los trece,ABC,delegado a la costuyente del 40(mi Costitucion),universidad de aire……Su gran talento y su vida los invirtio en amasar las consepciones eticas,esteticas y politicas de nuestra Patria,injertando ramas foraneas a un fuerte tronco cubanisimo,como pedia el Apostol.No fue perfecto ,pero me pesa haber leido El Capital y no sus ensayos.Solo” vivio” unas pocas decenas de meses de este ultimo exilio.Imaginas como fueron?Espero que tu post del miercoles no tenga el sabor amargo de mi comentario,uno necesita,a veces,aullarle a la luna.Tambien que lo miren con los ojos del corazon.Si mi linda esposa lee esto me busco tremendo rollo, ella no entiende mucho principitos en planetas solitarios ja,ja.Disculpame Flor quise decir:no habitado por humanos superfluos.Saludos de este guajiro.

    1. No se preocupe por la ortografía, lo importante es que ambos compartimos esta devoción bien explicable por Mañach, de hecho, siempre pensé que iba a escribir mi tesis de grado sobre el intelectual sagüero pero creo que terminé aterrorizada por la inmensidad de su legado. Por aquellos días en que buscaba bibliografía leí de un tirón un ensayo de un joven licenciado en Filología, que ganó un Premio Alejo Carpentier con su texto, que se llama “Mañach o La República”. Si puede, trate de leerlo, le pasará como a mí, que descubrí un universo totalmente soslayado por la historiografía cubana. Saludos de nuevo, me alegra haber ganado un lector que comprende mi adoración por Mañach.

  5. En las bodegas,para servicios de prestamos.Yo no soy de los los hiperbolizadores de ninguna de las manos.SALUDOS.

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