A prensa fría

He leído A sangre fría, de Truman Capote, con una década de retraso; una década que agradezco, por cierto, porque no creo que la chiquilla despreocupada que fui empezando la carrera de Periodismo, cuando me hablaron del libro por primera vez, hubiera sabido aquilatar la magnitud de la obra que tenía delante.

No es que ahora haya madurado demasiado, pero sí lo suficiente como para reconocer en el texto de Truman -el reportero, no el presidente que ordenó el lanzamiento de las bombas atómicas- justo lo que falta en buena parte del periodismo cubano contemporáneo: la capacidad de emocionar.

Y no es que desee para la prensa nuestra de cada día la frecuente aparición de hechos extravagantes, criminales o grotescos como el protagonizado por Dick Hickock y Perry Smith en la Kansas de 1959, sino la descripción pormenorizada y sin mordazas de los claroscuros que -por más que le pese a algunos- todavía tiene la realidad.

Desde que cerré A sangre fría, hace apenas unas horas, no dejo de preguntarme qué desconcertantes libros se hubiesen escrito -¿pudieran escribirse aún?- de casos únicamente narrados, tergiversados casi siempre, por el sensacionalismo popular: el asesinato de una familia en la autopista, del que no se encontraron rastros en las páginas de ningún diario y que usamos durante cinco años de carrera como el ejemplo de la noticia que nunca se dio; los desafortunados sucesos de Mazorra, que fueron contados a medias, con el vocabulario preciso para señalar las condenas finales, no para describir el escenario dantesco que debió ser; y un larguísimo etcétera que daría tema para las más variopintas “novelas de no ficción”.

Después de haber envidiado hasta el paroxismo la astucia profesional de Truman Capote, ni siquiera lamento los vacíos informativos de nuestra prensa -que también duelen- sino su riguroso ascetismo y su exceso de contención.

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19 Respuestas a “A prensa fría

  1. Carlos Luis Sotolongo Puig

    Gisse: Confieso estaba preocupado pues abrí sobre las nueve de la mañana Cuba profunda y no vi el post de hoy. Ya estaba a punto de llamar a cuanto informático conocía para mandarte en un USB todos los navegadores habidos y por haber, pensando en aquel infortunio que te dejó “a la deriva” meses atrás.
    ¿Qué decirte? Quienes todavía asistimos a las aulas, de vez en cuando también hacemos análisis similares-claro, no tan profundos como el tuyo-y pensamos “comernos el mundo” cuando nos graduemos. Pero no estamos solos: formamos parte de un engranaje mucho más complejo… y por mucha osadía que profesemos, terminamos chocando contra el muro de los silencios, unas veces por cuenta de otros y a veces también por mea culpa, al autocensurarnos, antes que otro lo haga.
    No he afrontado ni la mitad de las vicisitudes que debes haber pasado tú, como cuando te preguntaron “la prensa, ¿a qué viene?”. A mi juicio, inexperto y hasta cierto punto insignificante en comparación con el de los grandes teóricos, pienso que el periodismo cubano a veces olvida por completo el matiz humano, y las rutinas productivas llevan de a poco a un encasillamiento tal, que si no despabilas quedas atrapado en el bloque informativo para siempre.
    Por supuesto, siempre es preciso cierto control-que no es lo mismo que censura-pues si cada cual hiciese lo que viniera en ganas a dónde fuéramos a parar. Y hablo de control en todos los ámbitos pues sin las leyes, nosotros mismos hubiésemos adelantado el Apocalipsis. Soy del criterio que todo tema puede tratarse, siempre desde el respeto y la objetividad. Prefiero que mi realidad la expliquen los míos y no corresponsales venidos de fuera-para nada critico su labor, no soy quién para hacerlo-quienes, por muy aplatanados que estén, nunca entenderán el día a día en Cuba como los nacidos aquí.
    Como reza el dicho: “entre cielo y tierra no hay nada oculto”. Tal es así que el lector-en el caso de la prensa plana- agradece sobremanera cuando se indaga en determinados puntos escabrosos, no tanto por la ¿valentía? sino por la explicación del fenómeno, más allá de una simple nota informativa. ¿Ejemplos? “Jugar lo prohibido”, “Marginales.com”, “La espada de Damocles”, entre otros trabajos de Escambray. Al final, ello revierte en beneficios para todos: ayuda al receptor a comprender X situación y el medio de prensa gana en proximidad con sus consumidores.
    No significa esto estar sumidos en una estocada constante. Me quedo con el criterio del siempre maestro Julio García Luis, cuando expresó que hoy día las personas buscaban en el periodismo explicaciones más que informaciones, y necesitaban un reflejo más fiel de la cotidianidad, trabajos con matices; sin caer en la banalidad y el desprestigio.
    Disculpa tan larga diatriba, espero al menos tener una idea del rumbo correcto…corrija usted, mi eterna tutora, las palabras de un pupilo atrapado en los encantos de este oficio nuestro. Un beso.

    • Carli, me encantó que fuera tuyo el primer comentario de este post, y que ambos tengamos una visión similar del asunto. Es cierto que duele esta falta de gracia, de color, de emoción. Con sus esporádicas excepciones, claro, como todo, pero la generalidad, lastimosamente, es el reporterismo chato y gris al que al parecer nos hemos acostumbrado. O no, a lo malo es difícil acostumbrarse. Más bien será que tenemos que acostumbrarnos y ya. Cuántas historias de vida se nos están perdiendo por atender más a los cumplimientos de planes y al desempeño de colectivos abnegados? No digo que no haga falta resaltar esas aristas, pero es que esos mismos colectivos abnegados están compuestos por personas que se levantan, se enfrentan al transporte, trabajan y, cuando regresan a casa, viven una odisea no menos memorable. Cierta vez, en un festival de la prensa escrita -festivales que alguien decidió que no eran importantes porque se fueron del aire para siempre- escuché decir a un colega de los pocos que hace periodismo de investigación en la Cuba de hoy, que la autocensura es resultado de la censura continuada. Nunca más olvidé la frase, y desde entonces me pregunto si en semejante marisma, la de la autocensura, estamos condenados a caer. Esperemos que no. Un beso.

  2. “exceso de contención”… lo peor es que en la prensa hay “exceso de contención” en todos los temas… nacionales, internacionales, deportivos, culturales, económicos… y en algunos casos la contención es tan grande que genera vacíos absolutos… pero, sabes qué, gisselle?… antes de entrar a los blogs era más pesimista… en ellos he conocido a muchos periodistas jóvenes que hacen un excelente trabajo y que no se han dejado vencer por la adversidad conservando aún la inconformidad y la rebeldía de los años mozos… hay una buena generación de periodistas queriendo meter la mano hasta el codo…

    • Muy cierto: en la blogosfera se está moviendo una amplia gama de criterios, y duele que la población no pueda acceder a ellos. Yo, por ejemplo, me doy cuenta de lo alarmante que es la desconexión tecnológica cuando llego a mi casa y les hablo a mis padres de X tema y ellos -que no dejan de ver un noticiero ni de leer el Granma- no se han enterado de lo que les hablo. No basta con que se escriban textos osados en Internet, eso no lo ve el ciudadano de a pie. Por otra parte, también me preocupa que se vaya a los extremos: de un periodismo gris, a la crónica roja, sobre todo porque los cubanos nunca hemos sido demasiado buenos con los términos medios. Para criticar algo, hay que tener argumentos. De lo contrario, puede pasar lo que también he visto en algunos blogs: la crítica per se, para estar a la moda. De todas maneras, creo que es preferible pecar por exceso que por defecto. Un saludo, Camarero, me encanta tener lectores como usted, creo que andamos en la misma cuerda.

      • te leo -no “le” leo- porque me gusta mucho tu manera de escribir, ya te lo he dicho antes, sencillamente me gusta casi todo lo que escribes, es que el estilo me gusta por lo tanto la idea me llega… entrando al tema: estoy de acuerdo con que no basta con que se escriban textos osados en internet y el ciudadano de a pie no lo lea, pero creo que muchos periodistas jóvenes de esos a los que me refiero no tienen cómo saltarse las barreras que le imponen hoy a la prensa para ser lenta, ineficaz o sencillamente callada… tienen el nuevo espíritu, las nuevas ideas, la visión renovadora de su tiempo pero no tienen cómo vencer el obstáculo… y no hablo solo de artículos sobre economía o sociedad, hablo también de culturales o deportivas que son mutiladas o silenciadas por atrevidas… pero esto no es nuevo!… el el siempre eterno choque generacional!… lo que se trata de que ahora hay un medio potente de expresión al alcance del que puede -desgraciadamente no de todos y no lo tienen a veces los más capacitados- que le permite expresarse… y si el periódico no publica mi entrevista, por qué no ponerla en mi blog?… por poner un ejemplo… y yo me he referido a periodistas, gisselle… el periodista que critique en la web sin argumentos, no es buen periodista entonces… el hábito no hace al monje… el soporte no hace al periodista… yo creo que los blogs les ofrecen una oportunidad de desarrollarse y también pienso que para ser cubanos, defender nuestra nacionalidad, nuestros valores y nuestros defectos -que también hay que defenderlos- los blogs no tienen que ser de política necesariamente… la poesía también es necesaria… y disculpa la respuesta tan larga…

        • Tienes razón, Camarero -ves como ya nos tuteamos?-: a veces es bastante difícil cruzar las talanqueras impuestas por los burócratas de la prensa, y en ese sentido es loable la opción de los blogs. Bienvenidos sean, mientras “cambian las mentalidades” que tienen que cambiar para que en nuestra prensa de cada día -la impresa, la televisiva, la radial, la que llega al hombre en la cola del pan y al profesor de un politécnico sin Internet- sea mucho más parecida al mundo que vivimos. También estoy de acuerdo con Galinka: ni nuestra realidad es tan pura, ni el mundo más allá de nuestras costas se está acabando. Hay guerras pero también debe haber -supongo yo- inauguraciones de obras monumentales, adelantos científicos y algún tema noble de la humanidad, no? Mi madre, también yo he dado una respuesta larga. Gracias por soportarme, jejeje. Saludos.

  3. Gisselle: QUE BUEN POST! ME alegra que ustedes la nueva hornada de periodistas sean osados y expresen todo lo que sienten: eso es lo que realmente puede ayudar más. Cuando tomas los diarios nacionales o ves el ntv solo percibes o aires triunfalistas o desgracias ajenas y la realidad es otra: llena de matices que conforman nuestra vida y hasta la hacen más interesante. Cuánto daño hacen los rumores que se forman alrededor de cualquier suceso, cada quien le añade un pedazo y dice tener fuentes fidedignas, si ese mismo hecho te lo informaran como algo normal, como sucedió realmente otro gallo cantaría, nadie podrá entonces tergiversarlo y se evitarían todos los malentendidos. No apuesto por lo morboso, en lo absoluto, ni inclusiones en la vida privada de ningún personaje público, eso a nadie le atañe. Quiero que cuando uno lea se sienta realmente informado y tenda deseos de volver al día siguiente a tomar la prensa en sus manos, un beso. Felicidades!

    • quiero hacer referencia a algo que dijo galinka que me parece muy importante: nuestra realidad esta llena de matices que la hacen más interesante que los planes de producción… dentro de lo que no se dice o nos e cubre, hay un periodismo muy interesante…

    • Gracias, Galinka. Con su comentario me ha dejado pensando en un ejemplo fresquecito. El caso del cólera en Manzanillo. Cuánto revuelo mediático internacional nos hubiéramos evitado si la prensa cubana hubiera dicho “cólera”, nombre de la enfermedad, y no “vibrión cholerae”, que al final todo el mundo sabe que es el germen pero por qué hay que dificultar la comprensión de algo que está ahí, y que la gente sabe. El día que salió esa Nota Informativa de la Salud Pública, como si no hicieran falta periodistas, sentí una mezcla de preocupación con impotencia que todavía no he logrado superar del todo. Ahora en la calla la gente se mofa, porque la gente sí tiene sentido común, y le dicen en sorna “el vibrión”. Choteadores que somos los cubanos, que tomamos a la ligera nuestras desgracias, he ahí el problema. Que va, la semana que viene tengo que escribir de un tema familiar, jejeje. Un beso, Galinka.

  4. Gisselle: Cuando la pasión por la lectura me hacía prácticamente devorar todo lo que cayera en mis manos, a buena lectura me refiero, pero de diverso género, me sobrecogió sobremanera este texto de Capote, confieso que el único de este autor que he leído. Resulta notable su capacidad de narrar un hecho tan escalofriante y su habilidad para “acercarnos” a estos asesinos. Sin ánimos de prensa roja, pienso que la nuestra debe recoger cualquier noticia, aunque violenta, que deba ser tratada para aclarar hechos y no tener que acudir a los medios extranjeros o, peor áun, a la habladuría de malintencionados.

    • A mí lo que más me impresionó del libro fue la capacidad de acercarnos a los asesinos, al modo de vida de la familia, hasta a la zozobra del policía que persiguió a Hickock y a Smith. Del tiro me he aprendido de memoria los nombres y la fecha de la ejecución de ambos. Sospecho que va a pasar mucho tiempo para que se me pase el deslumbramiento con A sangre fría. Se necesitan muchos Truman Capote en esta prensa nuestra. Gracias por comentarme en el blog, porque ya en la tertulia del mediodía nos habíamos contado las impresiones…

  5. muy buena comparacion jeje

  6. Pingback: Mensaje para las musas « Isla Nuestra de cada dia

  7. HE AHI EL PUNTO, AMIGA GISSELLE! “EXCESO DE CONTENCIOIN”.
    MI PREGUNTA ES: AUTOCONTENCION? O CONTENCION “SUGERIDA”?

  8. ALGUN DIA DESEMPOLVARE LA BIOGRFIA DE TRUMAN CAPOTE Y LA COMPARTIRE CON GALINKA Y DE S EGURO ELLA LA COMPARTIRA CONTIGO. SALUDOS

  9. Me encantó el libro, le leí un poco antes que tú pero me dejó muy buenas sensaciones aunque no pueda retratarlo con tus mismas perspectivas. Excelente post!!!

  10. Pingback: A pesar de los pesares | Isla nuestra de cada dia

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