Después de Barcelona

Después de BarcelonaNi siquiera Londres, con la llama olímpica navegando por el Támesis y el estadio en pleno coreando Hey Jude; ni siquiera el carisma de Kenneth Branagh, de quien me enamoré platónicamente la primera vez que vi una de sus adaptaciones de Shakespeare; ni las torres humeantes de la Revolución Industrial y mucho menos -menos que menos- el encendido de la antorcha lograron desbancar de mis nostalgias la imagen de Barcelona.

La de 1992 parecía una estampa sacada de algún poema de César Vallejo: un hombre solo frente al pebetero, sin más ardid tecnológico que un arco y su flecha, desamparado, a merced de los elementos.

Tal vez por ello cuando el fuego no se apagó en el aire y el corazón en la boca de millones de espectadores se transfiguró en una ovación universal, ese arquero que guardo sin nombre ni rostro en mis recuerdos viró su espalda y me colgó esta cruz de no encontrar desde entonces a nadie que se le asemeje.

Como en Atlanta, Sydney, Atenas y Beijing, la ceremonia de Londres me dejó esperando más. Será que la tecnología nunca ha logrado obnubilarme, o que le sobró fanfarria y le faltó emoción, o que la proverbial frialdad de los ingleses -tan medidos, tan sobrios- no se aviene al carácter del cubano.

Observando este alarde del orgullo británico, eché de menos no solo mi ingenuidad de 1992 -a los ocho años uno suele figurarse que el mundo es realmente ese derroche de fuegos artificiales-, sino sobre todo la ingenuidad de Cuba entera, que por entonces todavía escalaba alto en el medallero y, aun con los dos pies de lleno en el período especial, se negaba a creer que la escasez nos duraría tanto. Viendo lo que somos en Londres, eché de menos lo que fuimos hace 20 años.

Aún así, disfruté durante casi cuatro horas de la apoteosis posmoderna -no siempre es ilícito admirar el desarrollo-, incluyendo el desfile kilométrico de todas las delegaciones y los consiguientes discursos, solo para constatar lo que intuía desde que comenzó a asaltarme la imagen del arquero como el más persistente deja vu: después de Barcelona, no ha crecido más la hierba.

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13 comentarios en “Después de Barcelona

  1. Coincido contigo ciento por ciento, para mí Barcelona fue el clímax del deporte cubano, y no solo por la magnífica actuación de nuestros atletas, también en las ceremonias de apertura y clausura y precisamente ese encedido de la pira olímpica creo que difícilmente pueda ser superado.

  2. Lo que pasa es que a ese Hey Jude de McCartney, coreado en los cinco continentes -en los cinco por no hay más- no hay encendido que pueda superarlo por muy original que resulte. Así que olvídelo, aunque los ingleses hubieran contratado al mismísimo arquero de Barcelona que dice guardar “sin nombre ni rostro” , aunque este se hubiera aparcido con la misma flecha y el mismo arco y hubiera realizado el mismo disparo, e incluso aunque usted hubiera regresado a sus ocho años (1992), cosa que para los ingleses no es imposible, nunca habría tenido la misma connnotación. De todas a mí me ocurre lo mismo: me quedo con el arquero, aunque pareciera “desamparado, a merced de los elemntos”.

    1. Pobre arquero, solo, indefenso, frente a una pira olímpica que objetivamente lo superaba. Algunos dicen que la flecha nunca cayó en el pebetero, que el fuego se encendió por algún artilugio tecnológico cuando la flecha sobrevoló la antorcha. Pudiera hasta ser cierto, con tantas cámaras delatoras que tratan de explicarle a una los misterios, pero sería lo de menos: ese arquero sin nombre, esa suerte de Robin Hood posmoderno entró en la historia de la humanidad desde el momento mismo en que tuvo la osadía de disparar la flecha. Ya lo dije antes, era una estampa de un poema de Vallejo: “Un hombre pasa con un pan al hombro”…

  3. si la flecha del arquero de barcelona pasó o no por el pebereto, es otro asunto… yo lo veo desde el punto de vista de la originalidad como algo insuperable… además, lo hizo dos veces, porque luego fueron los paralímpicos y volvió a hacer lo mismo… después de este encendido de la antorcha me quedo con el de sydney 2000…

    1. Si supieras, Camarero, que el encendido de la antorcha olímpica de Sydney no me gustó tanto. En todo caso me llamó la atención la imagen del fuego encendido dentro del agua, pero nada más. Después de Barcelona, a mí me gustó la de Beijing, sobre todo por el atleta corriendo en el aire y la parafernalia de los fuegos artificiales, que yo presumo de contenida y austera pero reconozco que a veces hacen falta los desbordamientos, jejeje. Saludos, Camarero, después de Barcelona y antes de los Juegos Olímpicos de Río…

      1. lo de beijing tuvo mucha tecnología que me deshumanizó mucho el asunto… o sea, el atleta corriendo se veía muy bien pero no estaba sosteniendo la antorcha, esta estaba asegurada de manera que simulaba que él la llevaba pero realmente no cargaba con ella, la antorcha formaba parte de un mecanismo que avanzaba y él sólo le tenía la mano encima… ovbiamente, no podía ser de otro modo por motivos de seguridad, pero ese “detalle” no me gusta… como no me gusta de londres que el pebetero se quedó en el medio del estadio, vamos a ver mañana cuando empiece el atletismo que pasó con él, porque supongo que ahí no se quede… me gusta que el encendido sea en el lugar definitivo… a mí de sydney me gustó que cuando freeman llegó allí con la antorcha nadie sabía nada porque el pebetro estaba bajo el agua y no se veía… luego ella lo enciende y queda “atrapada” dentro del fuego y el pebetero empezó a subir, el agua a derramarse hacia afuera y le dejó un anillo central por el que quedó ella debajo… eso me gustó…

  4. “Cuba entera, que por entonces todavía escalaba alto en el medallero y, aun con los dos pies de lleno en el período especial, se negaba a creer que la escasez nos duraría tanto. Viendo lo que somos en Londres, eché de menos lo que fuimos hace 20 años”Quizas tenga razon,a veces es mas saludable para la siquis ignorar la dura realidad que nos muestra una continua involucion y no solo deportiva

    1. Yo me refería, Jose Luis, al estado de inocencia generalizada de entonces y, sobre todo, a mis ocho años. De todas maneras, me alegra su resurrección en mi blog, siempre es bueno tener un polemista empedernido por estos rumbos. Saludos.

  5. Gisse: publiqué el comentario pero no salio. Bueno, de todas formas a solo unas horas para ver el nuevo port de Cuba profunda es que puedo comentar este. Hubieses disfrutado mucho de un diálogo con mi abuelo previo a la Olimpiadas. Él es amante al deporte y cada año cuando se carce la cita olímpica asoma la misma pregunta a la hora del almuerzo: ¿Cómo encenderán la llama este año? Mi abuelo siempre responde lo mismo: “como Barcelona ninguna”, seguido por el apoyo de mami.
    Lastimosamente no recuerdo este evento, era muy pequeñito pero he podido verlo en posteriores retrasmisiones en la TV y la verdad es impresionante.
    Aunque la tecnología en ascenso magnifica cada vez más el despanpanante momento de encender la antorcha la precisión, la música del fondo-impecable-, el ambiente y el público presente en aquel 1992, son insuperables.
    Un comentario atrasado pero igual te quiero. Tu niño.

  6. Es que si no soy yo,quien le pone ‘Sabor” a tu blog?Supongo que debas estar cansada de que solo recibas elogios y,ademas,,trato de que los otros opinante escriban sobre cosas que los afectan a todos o a una buena parte de mis compatriotas…Has leido la antigua prensa de Cuba?…nada hay mas insulso y aburrido que la “cronica social” de aquella epoca.La complasencia periodistica es como una pelicula sovietica,muchas de las cuales solo veimos en el vacio “Conrado Benitez”Carmen,mi ex-novia proyeccionista y yo,que la esperaba para llevarla a casa y de paso disfrutaba del unico lugar publico con aire acondicionado…y gratis

  7. Hola,Gisselle.Estoy contento de ver tu espacio abierto.Que bueno,mi equivocacion.Deseo puedas hacer lo que te gusta,toda tu vida.Deseo equivocarme muchas veces mas respecto a las actuaciones de quienes tienen las riendas de nuestro pais.Ley tu post, pero no pude ver la ceremonia inaugural;no la pusieron en vivo por aca,y el trabajo no me permitio verla diferido.La vere en linea.

  8. YO creo que después de Barcelonano nada es mi modesta opinion aunque Londres no estuvo mal, pero esperaba más. Un beso para la escritora de este digamosle polémico y atractivo espacio de Confluencias, donde todas las opiniones cobran lucidez.

  9. El encendido de Barcelona se trató simplemente del ingenio y la capacidad humana en su grado más simple y completo; por encima de eso, hay muy poco que pretender.

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