Rebeldía de agosto

Rebeldía de agostoCuando me vi en la calle, con la cerca a mis espaldas y el susto aún nublándome el juicio, me percaté de que entonces solo podía correr. Recuerdo en sus más increíbles detalles la ropa que llevaba puesta: el short negro de la Educación Física, el pulóver rojo que me hacía lucir aún más flaca y las prácticas, aquellas sandalias que hicieron época y cuya importación parece haber cesado.

Media hora antes, sentada frente a Anita como la adulta que todavía no era, habíamos conversado en el mejor de los tonos posibles sobre aquel novio que nunca soportó, sobre mi empecinamiento sordo -que ella suponía para irle a la contraria-, sobre su necesidad de saber “la verdad, mima, aunque no me guste”, me había rogado.

Ambas creímos en semejante acuerdo. Ambas lo necesitábamos después de un simulacro de Montescos y Capuletos que había comenzado, solapadamente, cuando yo rozaba los 15 años y que no habría de terminar sino un lustro después, cuando la universidad me abrió las entendederas.

Pero la tregua de esa mañana era más bien unilateral, como casi todas las treguas. Bastó que le pidiera permiso, aprovechando el clima de cordialidad, para irme a conversar al parque -“te juro que de hoy esta relación no pasa”, recuerdo haberle dicho-, para que me respondiera con el más recalcitrante: “No”.

Fue entonces cuando descubrí de golpe que uno puede ser impúdicamente inconsistente con su discurso, que puede violar sin escrúpulos un minuto después lo que había jurado un minuto antes, que ninguna garantía será absoluta. Sin embargo, para comprender a Anita, para aquilatar lo que por aquella época me parecía una obcecación sin fundamento, y hasta para morirme del cargo de conciencia aún me faltaban unos cuantos años de madurez.

De modo que esa mañana, como otras que le sobrevendrían, no me conformé con mirar los toros desde la valla: aguardé -“con la tranquila serenidad del que espera”, diría el poeta- a que un tío de mi madre acapara la atención allá lejos, en la sala; medí “a ojo de buen cubero” la altura y rugosidad de la cerca; escalé como las ardillas de los muñequitos rusos y caí en la acera como suelen hacer los gatos, de pie.

Fue en agosto aquel intento de cimarronaje, el primero de una adolescencia turbulenta que no sospechan quienes me conocieron luego, cuando ya había superado el sino trágico de la edad. Desde entonces, los calores de agosto me recuerdan el instante decisivo, el punto de no retorno en que se cuece mi rebeldía personal.

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22 comentarios en “Rebeldía de agosto

  1. Jamás, pero jamás te creí capaz de semajante atrevimiento, lo juro. ¿Así que por la cerca, eh? Ay, Gisse. como me he divertido con el post de este miércoles. La semana pasada llegué tarde a los comentarios y esta, Camarero se me adelanta jajajaja.
    Al final, con el paso del tiempo, esas locuras de agradecen y dan el pie forzado para escribir un post como este, que refrescan el alma entre las temperaturas abrasadoras de agosto. Un besote. Tu niño que te espera con un helado de chocolate…pero, mi vida, creo que se me va aderretir!!!!Te quiero.

  2. Primi !!!! jajaja como me rei recordando estas anecdotas ke nunca me contaste pero ke yo como buen saguero me entere…. jajajaja. TKM.

  3. Sí que eres fuerteeeee, y yo creía que era solo Anita, los genes se multiplicaron. Creo que nuestras tertulias están avivando estas confidencias virtuales. Menos mal que la dueña de Tula no tiene Internet

    1. De hecho, es la primera vez que agradezco que no se tengan noticias del cable submarino. Tú te imaginas si la dueña de Tula leyera estas anécdotas de los tiempos del cólera? Del cólera, no del vibrión…

  4. Bravo!!!!!!!!!!…ya era hora que comenzaran los blogs de “aquellos tiempos”…ya veo más cerca entonces un recuento de nuestros años de vocacional, que me prometiste.

    Una pregunta: ¿no se te rompieron las prácticas?…mimi tu amas tanto los gatos que hasta tus instintos se parecen a los de ellos…espero que ya no saltes cercas! jajajajaj…

    “Jackcomeback” se llevó un blog!…qué bien !

    te quiero mucho;

    lele.

    1. Me dio tremenda risa eso de que amo tanto a los gatos que me parezco a ellos en sus instintos. Tienes razón, jejeje. No te preocupes, Lele, que ya le estoy dando vueltas a la anécdota del cucharazo en la frente, porque tú sabes que eso fue de lo más memorable que nos pasó en el pre, eso y mi ventajismo con tu ventilador. Aquel Órbita era divino. Un besoteeeeee, te quiero, pero eso no tengo ni que decírtelo, verdad?

      1. Muas!!!!!!…mi rubia, tu sabes que a cada rato se me olvida algún que otro detalle de aquellos tiempos y de tiempos anteriores también, y tu te encargas de refrescarme la mente jejejej…..pero algo que no puedo olvidar eran tus pies blaaaancos dentro de aquellas prácticas, con tus uñas, muchísimas veces pintadas de rojo (nuestro color) :)…..esa imagen está bien fresca en mi memoria jejeje..

        un besito, y perdona esta lele que se le olvidan algunos detalles a veces, tu sabes, alzheimer prematuro :).

  5. Ya sabía yo que esos repuntes de venado -como diría mi abuela- que te sobrevienen de vez en cuando tenían su justificación. Quienes te conocimos luego de los fervores de tu contrariada adolescencia no lo intuiríamos nunca, a no ser por otras patologías no menos delatadoras: la obsesión por las públicas telefónicas y las ayunas prolongadas hasta que se te “abrieron las entendederas”. Pero, solo entenderás a Anita del todo, el día que alguien se atreva a desafiarte con la misma irreverencia con que tú lo hacías.

    1. Ay, no, Madame, que me salga una niña tranquilita, mira que yo he sido irreverente pero buena, jejeje. Un beso, y mira a ver si vas pensando en darme una sobrina, a lo mejor la enseño para que aprenda a cantarte las 40, jeje.

  6. Como tienes indudables dote de escritora te propongo un tema para una novela de misterios: “La asombrosa desaparicion de un cable submarino al llegar a Santiago”

  7. La desaparición del cable submarino no es noticia, José Luis. Llegó a Santiago, no se lo comieron los tiburones en Caribe, qué más desea saber?

    1. Gracias Yipsi,supongo que desearia saber lo mismo que UD..Que se ha hecho con la promesa de una mejor y mas rapida conexion,par lo cual se gastaron 70 millones en ese cable,Millones que no tiene su privilegio de tener internet como lo tiene UD,tambien desean saber que se esta haciendo con el cable y por ultimo por que un cable de internet tiene que ser secreto y hace mas de un ano el gobierno no habla de el.

      1. Jose Luis, yo pudiera darle mi versión sobre la historia del cable, pero algo me dice que no le va a satisfacer. Por eso me parece que lo mejor es que usted ponga en Google “cable submarino”+Cuba y segurito que le aparece información no oficial, como la que a usted le gusta. De todas maneras si revisa mis post, pudiera percatarse de mi versión personal sobre el cable, aunque no le haya dedicado un post en específico. Por suerte, sobre qué escribir y sobre qué no escribir es algo que decido yo. Gracias por la sugerencia de todas formas.

        1. Por supuesto que no me complaceria,pues seria eso,una version.quien sdebiera dar la suya es el gobierno de su pais,pero entonde tendria que explicar por que solo unos pocos privilegiados pueden tener internet..Y UD sabe que esto puede ser muy peligroso pues tu si puedes ver youtube y las imajenes que alli se muestran capturadas en CUba ,esas dicen mas que mil discurso

          1. Yo dudo, Jose Luis, que un pueblo culto como el nuestro se deje manipular por Internet. Habrá quien se crea algunos cuentos, pero también habrá quien haga lecturas inteligentes. Coincido con usted en que es un derecho de todos los ciudadanos, eso sí. Saludos.

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