Archivo mensual: septiembre 2012

La foto censal

Acabo de decidirlo: en junio de 2013, si definitivamente los mayas no tenían razón y el mundo sobrevive a este diciembre, me presentaré en la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Sancti Spíritus dispuesta a arrebatarle al funcionario de turno los resultados del censo. Es lo que creo haber entendido del reporte difundido anoche por la televisión nacional: que las cifras finales, acotadas, verificadas y vueltas a contrastar estarán listas dentro de nueve meses y que, para beneplácito de todos, no caerán bajo la estratégica jurisdicción del secreto estatal.

Eso creo haber entendido, repito, aunque bien pudiera suceder que para ese entonces se hayan concedido prórrogas a los enrevesados cómputos, se tome la decisión de limitar los aspectos publicables o se decida que semejantes datos no nos debieran interesar. Sigue leyendo

O’Globo a la cubana

Imagino que hasta los funcionarios del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) se hayan percatado de que la serie Con palabras propias no debió ser nunca transmitida en el horario estelar. Millones de personas llegaban cansadas de la vorágine diaria, de la carestía de la vida, y cuando finalmente se disponían a disfrutar de nuestros -ya por suerte cinco- canales nacionales, el sacrosanto espacio de la telenovela cubana, seguido con devoción religiosa por buena parte del país, estaba siendo ocupado por una serie sin ton ni son ni credibilidad, que para hacer justicia a su título más bien debió haberse llamado Sin palabras. Sigue leyendo

La lenta agonía de los ahogados

Venecia e Isabela están condenadas a morir de la misma forma: las aguas mordiendo la línea sinuosa del litoral, el mar adentrándose en tierra firme por entre plazas y callejuelas, el esqueleto de la ciudad cubierto de algas en el fondo del océano, como dicen que terminan los barcos hundidos. Venecia e Isabela están padeciendo ya la lenta agonía de los ahogados.

No sé allá, en Italia, cómo piensan resolver la disyuntiva entre el mar, que trepa por las pantorrillas de la urbe, y el empecinamiento de los lugareños, aferrados desde siempre a su pedazo de mundo. No sé cómo se las ingeniarán en aquel recodo de Europa pero aquí, en la mismísima desembocadura del río Sagua, todo parece cuestión de coser y cantar. Sigue leyendo

Atalaya entre los ingenios

A más de 40 metros de altura, un visitante informado pudiera figurarse la disposición del ingenio Manaca Iznaga en sus mejores zafras, allá por la primera mitad del siglo XIX. Sería algo así como observar desde arriba la composición que ya el grabador francés Eduardo Laplante había dibujado desde el suelo para el libro Los ingenios, de Justo Germán Cantero: la casa hacienda al final de una avenida empedrada, la aldea de los esclavos en el extremo opuesto de la brisa y kilométricas extensiones de caña asfixiando el batey por los cuatro costados. Sigue leyendo