La escaramuza del coppelia

La escaramuza del coppeliaSe había ido la corriente, como solía suceder una tarde sí y otra quizás desde que la Unión Soviética tuvo a bien desmembrarse y dejarnos dando tumbos a la deriva. Por aquel entonces, sin embargo, nada sabía yo del campo socialista, de la benevolencia del CAME o del poder irreversible de la perestroika; menos aún hubiese podido imaginar que las matriushkas sobre la cómoda de mi cuarto guardaban alguna relación con la mantequilla que comenzaba a desaparecer del refrigerador.

Se había ido la corriente -era todo cuanto me importaba a los siete años-, pero antes de que el murmullo de desconsuelo del barrio terminara de confirmarlo mi madre se había adelantado a la penumbra con esa capacidad tan suya de aclimatarse a las circunstancias, me había bañado y preparado la comida y me tenía lista en la sala del apartamento, esa suerte de palomar al que nunca me adapté porque quedaba tan lejos de mis abuelos que todos convenimos en llamarle “la Siberia”.

De modo que Anita decidió aprovechar lo poco que quedaba de día para retomar el juego del diccionario, una de las tantas escaramuzas didácticas con las que ella y mi padre me entretenían en los apagones y que terminaron por enseñarme capitales de países, reglas ortográficas y canciones de la trova tradicional.

Abrió el Pequeño Larousse Ilustrado que aún me resisto a vender -más por su valor simbólico que por mi solvencia monetaria-, me lo puso delante y comenzó a dictarme palabras que yo iría buscando, con disciplina militante, para demostrarle que conocía al dedillo los misterios del orden alfabético.

Presuntuosa como era a los siete años -es igualmente presuntuoso creer que una ha dejado de serlo-, me apuraba para leer de carretilla las definiciones y mi destreza para encontrar hasta las letras más enrevesadas hubiera sido rotunda si a Anita no se le hubiese ocurrido sentenciarme con un término sin demasiadas complicaciones: Coppelia. (Sabrá Dios qué asociaciones habrá hecho mi madre entre el calor asfixiante de un apagón de agosto y el frío, para ese entonces casi olvidado, de los helados Coppelia).

Busqué en la C, en la K y hasta en la O, por si la estábamos pronunciando mal; supuse que se escribía con una sola P, con dos, con H intermedia, pero nada. A punto ya de rendirme decidí lo que hoy me parece una solución kamikaze: abrí con naturalidad el diccionario, fingí que husmeaba en las columnas de texto y detuve el dedo en un punto con cierta dosis de sobresalto.

“Aquí está -dije, en un alarde de histrionismo que habría envidiado el mismísimo Stanislavski-, aquí está. Coppelia: dícese del kiosco grande para vender helados”.

Anita me creyó, por supuesto, no solo por mi actuación de Gina Cabrera sino porque, como ella misma diría luego, “aquella definición con dícese sonaba a diccionario”.

Ya habíamos pasado a las capitales de países, a las sombras chinescas con el mechón de luz brillante e intentábamos dormir muy a pesar de los mosquitos cuando le conté -porque uno siempre termina sucumbiendo al peso de la conciencia- que mi victoria no era tal, que jamás había encontrado la palabra coppelia y que, por ende, estaba lista para sufrir el escarnio. Pero no me regañó por ese embuste, segura como estaba de que habría de hacerlo muchas otras veces en el futuro.

Desde entonces, tanto ella como yo esgrimimos la escaramuza del coppelia para ilustrar mi debut -precoz, lo reconozco- en las lides de la simulación, toda una carrera de argucias éticamente reprobables que terminan por ser socialmente necesarias.

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9 comentarios en “La escaramuza del coppelia

    1. No, Abdel, creo que le tengo respeto a la ficción aunque me gustaría llegar a escribirla. Oye, pero aunque el post parezca un cuento puedo asegurarte que sucedió realmente así. Tanto, que desde ese día mi mamá me llama a cada rato Gina Cabrera, jejeje. Saludos…

      1. Te creo, te creo 🙂 Te decia de probar con la narrativa porque me parece que tienes madera… Confiesa: No tienes tus relatos escondidos?

  1. Saludos Gisselle…Algunas aclaraciones necesarias…La URSS..no se desmembro…es incorrecto el termino…SE AUTODESTRUYO POR LOS VIRUS INTERNOS….
    PARA comentarista Adbel…Le sugiero entrar al internet…buscar…LOS CELTAS.pps….[ historia de su linaje KASTROUS ]…La influencia Biking de guardar las cabezas de sus derrotados en el rancho /corral de la hacienda….
    Gisselle..En una de las ocaciones que estuve en el edifico [ libro abierto ] de la calle Kalinin/ en el centro de Moscu…CAME…Me encontre alli con Un Tico…Entre los visitantes a la muestra fotografias de Cuba…Me pregunto..medio que burlon…Porque?…a Bulgaria le dicen la repubica 15, a Mongolia la 17 y a uds los cubanos les dicen la republica 18…eso jamas se me ha olvidado…1973-2013…jajajaja..Parece que ud entendio eso mejor que yo?…
    exitos escribid!! le salio lindo y de ficcion!!!

  2. Así que actriz desde pequeña y todo!!!!Gisse: eres tremenda!!!! Pregúntale a Galinka cómo se las arreglaba para apaciguar mi intranquilidad. Muchas canciones que me tuvo que cantar y muchas historias dibujando sombras en la pared. Pregunta curiosa-no sé por qué me vino a la cabeza de repente- ¿Nunca pensaste en ser actriz? Un besote. Desde ya te anuncio mi visita!!!!! quiero ver al gatico de madera, y a su dueña por encima de todo, claro jejejeje. Te quiero. Tu niño.

    1. Besos, Carli, me ha encantado tu comentario, aunque déjame apurarme para declarar que no, nunca pensé que podía dedicarme a la actuación. Una cosa es fingir un dolor de cabeza para no ayudar en la limpieza de la casa -excusa que Anita no se creía porque después me veía leyéndome un libro, lo cual es del todo incompatible con el headache, jejeje- y otra cosa es pararse delante del público a recitar un parlamento. Respeto mucho al público cubano como para martirizarlo de esa manera. Además, está mi casi patológica timidez. Otro beso, el gato y yo te esperamos…

  3. Ah, Gisse, me hiciste reír con tus diabluras. Aunque igual, te confieso, una frase sola en el texto no me cayó tan sabrosa, no por ella misma sino porque me hizo recordar un reciente pequeño incidente desafortunado, a lo mejor te cuento la anécdota por el correo, para sacarme la espina fea. Ah, y coincido con Abdel en que valdría la pena que hicieras tus pininos en ficción, o simplemente en la siempre temible literatura, mirá que igual que vos inició el Gabo y lo lejos que nos ha llevado a explorar el mundo con ojos de perro azul.

    Abrazo.

  4. ATENCION!! gente de mi CABAIGUAN…se supo aqui que ya dejaron entrar la sennal de ..TELESUR al territorio cubano….

    Por Rusia, japon y otros paises se capta magnifico..Desde el satelite BOLIVAR…Gisselle..tendreis una fuente mas de informacion..sobre latinoamerica..
    Le voy a recomendar algunos programas que a veces veo….FRONTERAS [ sobre problemas de migraciones y leyes internacionales]…GUIA TU VIDA[ sobre salud y remedios caseros]….ATOMUN…[ sobre celualres, tecnology y ciencias]…aunque aqui tenemos algunos colegas latinos que ven…DOSSIER [ del periodista walter MARTINEZ..pero a mi no me gusta mucho ,porque es un poco fanatico sus comentarios..pero si no escucho sus comentario personal y si miro las informaciones..colecciones buenas]

    ..EL PROGRAMA ECOLOGICO…muy bueno..

    Bueno chaoo y exitos

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