Nuestro Norte es Telesur

Nuestro Norte es TelesurDesde que accedo en vivo a Telesur y no a lo que algún especialista del ICRT considere “Lo mejor de Telesur”, estoy mucho más aliviada: ahora sé que el periodismo militante de izquierda no tiene que ser necesariamente monótono y consignista, sino que puede dárselas de atrevido, desenfadado, inmediato y, ante todo, transparente. Puede ser periodismo, no panfleto.

Que los medios de prensa cubanos caigan de bruces ante esa realidad me parece el saldo más beneficioso de los cambios anunciados por la televisión cubana; cambios que, salvo algún programa de reciente creación y la permuta de horario y de canal de otros, no han pasado de “mucho ruido y pocas nueces”.

La transmisión de Telesur, sin embargo, viene revelando al público cubano los más contemporáneos y menos ortopédicos modos de televisar las complejas circunstancias de América Latina y el mundo, lo cual si bien ha redundado en el aumento de las fuentes de información en la isla, también coloca a la televisión nacional frente a la disyuntiva de superar las décadas de estatismo o perder definitivamente la audiencia, ya bastante desperdigada por obra y gracia del DVD.

No se me malinterprete: no estoy pidiendo que Cubavisión promueva una herramienta para los teléfonos celulares con la cual hubiéramos podido seguir paso a paso las elecciones del pasado 3 de febrero, tal como hace Telesur para los comicios en Ecuador -ni en Cuba la telefonía celular está al alcance del salario medio ni la nuestra es la Revolución Ciudadana de Correa-. No estoy pidiendo un corresponsal cubano en cada país del mundo porque las carencias económicas no nos dan para soñarlo, ni el derroche de tecnología de las pantallas táctiles. Como dijera Sabina, “lo que yo quiero, corazón cobarde”, es un mensaje periodístico menos anquilosado.

La cobertura en tiempo real, no grabada de antemano con el maquiavélico propósito de hacerle pasar gato por liebre al espectador; el empleo de infografías atractivas en las que se ponga a prueba el talento de los egresados del Instituto Superior de Diseño y no la proyección de spots al más básico estilo Word Art; el respeto a la identidad propia de cada programa para evitar que un mismo locutor presente la cartelera al mediodía, actúe en un espacio humorístico y describa un bombardeo a la franja de Gaza en el noticiero del cierre pudieran ser las moralejas de más fácil interpretación para el ICRT, ya que es precisamente la televisora de la integración latinoamericana y no un conglomerado de prensa reaccionaria -líbreme Dios de Univisión y CNN- la que anda restregándonos nuestra indigencia visual.

Antes de que me lapiden los defensores a ultranza de la televisión cubana -que también los hay-, aclaro: bien sé que Telesur dispone de recursos continentales, pero creo que no es tanto la falta de financiamiento como la crisis de creatividad lo que más daña a la televisión nacional.

Si así no fuera, ¿cómo se explicarían las notabilísimas excepciones de profesionales como Ismary Barcia y Julio Acanda, maestros en el arte de emocionar con las más triviales historias de vida, y de la Televisión Serrana, capaz de universalizar los conflictos de una región perdida en el lomerío? ¿Cuán costoso pudo ser un programa de visualidad austera y gran audiencia como Con dos que se quieran? Hasta la televisora espirituana demostró, con su espectacular salida al aire durante las lluvias de mayo pasado, que lo imprescindible no son los recursos -una cámara más, una cámara menos- sino las ganas de hacer.

En lo que el palo va y viene, me conformo con sentarme a cualquier hora frente al Canal Educativo 2 y suspirar con cierta dosis de envidia por esas coberturas desalmidonadas, que sitúan la noticia en contexto y resultan todo lo objetivas que puede esperarse de una multinacional comprometida, por suerte, con los movimientos de izquierda. Entonces me convenzo, por enésima vez, de que en el empeño de conseguir un periodismo desprejuiciado, militante pero no militar, nuestro Norte es Telesur.

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12 comentarios en “Nuestro Norte es Telesur

  1. Bueno, ¿qué decir? yo creo que todo está bien claro… no me queda otra que sumarme a tus criterios. Solo espero, como tu dices, que este norte de profesionalidad y excelente periodismo les de una bofetada de !despiertate! a los dormilones del ICRT que no acaban de conocer la ralidad de los cubanos cuando se sientan frente a un televisor…

    1. Esperemos eso, Luis, aunque creo que el problema de fondo es demasiado grave como para que haya un despertar de un día para otro. Por el momento, me conformo con sentarme frente a Telesur y alegrarme de que exista un periodismo así, aunque sea hecho por otra gente… Saludos!

  2. El error no es otro que el supeditar al periodismo estatal al periodismo revolucionario.El no decir,el no pensdar por cabeza propia y el seguir senas esperadas para dspues dar el lanzamiento como hacen los lanzadores en el beisbol.
    Telesur es hoy en dia un reto no solo al ICRT sino al periodimso en general en Cuba.
    Lo que hay de dar ya definitivamente el jaque mate al secretismo, que es escudoi la burocracia criolla que se escuda en el mismo paraesconder de esa manera todos su fracasos y falta de gestion admiunitrativa .

    Rev Leonides Penton Amador

    1. Muy cierto, Leonides, gracias por compartir sus ideas en este espacio. Quisiera creer que el fin del secretismo es cuestión de tiempo, pero algo me dice que no basta con hablar de ello en todas las tribunas si luego, cuando el reportero va a determinada fuente en pos de información, aparece algún documento de algún ministerio que impide que se dé a la población un dato que no es secreto de Estado. Es doloroso, pero la prensa en Cuba está siendo emplazada por todas partes sin que pueda realmente informar como es menester. Disculpe la catarsis, jejeje. Saludos.

      1. En lo que Ud dice se puede ver que pensamos muy parecido,Lo triste es que ud queriendo un genuino periodismo puedan existir personas que mal interpreten lo que ud cra debe ser planteado para conseguir la solucion de problemnas que son tan evidentes que todo el mundo olos comenta.Y muy triste tambien que esa catarsis que luicha por salir,solo se quede adentyro matando de desilucion a quienes ven la scosas y no se atreven a decirlas.Creo que el el periodista cubano esta llamdo a decir lo que ve y oye para que el peublo este informado.Es politica de la revolucion segun creo,que se didan las cosas tal como son pero para lograr esos-resultados es necesario matar la autocensura que ahoga l acataris,

        Rev Leonides Penton Amador

        1. De acuerdo plenamente, Leonides, solo agregar lo que le escuché decir a un colega durante una sesión de los ya difuntos -por desgracia para el periodismo cubano que tan necesitado está de oxigenarse- Festivales Nacionales de la Prensa Escrita: “La autocensura es el resultado de la censura continuada”. Saludos y, como dice el slogan de la Mesa Redonda: Seguiremos informando a nuestro pueblo!

  3. Giselle,
    Me alegra poder leer un texto como este que acabas de publicar. ¡Excelente!
    Más allá del lugar del mundo desde donde puedan llegarte mis felicitaciones, Telesur efectivamente es, en muchos sentidos, que no en todos, un referente para nuestra televisión nacional, una televisión que incluso desde fuera de la Isla resulta anhelada; pero que irremediablemente ha de reformular, para mejor, ciertos vicios a los que tú aludes.
    Felicidades también por tu blog; es la primera vez que lo veo. Ha sido un grato sorbo de cubanidad.
    Un saludo desde el otro lado del Atlántico; pero definitivamente desde la Cuba profunda de la que soy y que llevo dentro.
    YG.

    1. Gracias por leerme, YG, siempre es bueno tener reportes de lectoría como el suyo. Sobre la televisión nacional, qué agregar? Creo que he dicho tantas veces públicamente lo que pienso que puedo buscarme un problema con el ICRT, jejeje. Aunque me ampara el hecho de que buena parte de la población -tampoco he hecho una encuesta, aclaro- piensa lo mismo. Si el talento en Cuba se da como por ensalmo, cuándo podrá revertirse todo ese caudal y creatividad en pos de los ciudadanos de a pie? Sucede como con las investigaciones científicas, sobre todo las de Ciencias Sociales, que se hacen tesis, se discuten los resultados y luego, en la práctica, se violan olímpicamente las soluciones propuestas. Debe ser el universal problema entre teoría y práctica. Un saludo desde nuestra Cuba profunda…

  4. El problema basico es que Telesur tiene que competir en un mundo donde la informacion brota de manantiales diferentes y triunfa el agua mas clara y fresca. Telesur tiene que atraer clientes del abarrotado mercado noticioso del mundo moderno y para ello tiene que establecer la balanza informativa -algo de lo que carece la television cubana por el cerco ideologico y cultural al que ha sido sometido el pueblo- y exponer no solo lo que piensa la victima sino tambien el victimario. Siendo asi el televidente se siente parte del proceso y se convierte, de facto, en juez o arbitro capaz de arribar a conclusiones. El periodista debe ser como el psicologo que nunca te dice lo que debes hacer sino que proporciona las herramientas para que el interlocutor llegue a sus propias conlusiones. En ese sentido me sorprende a Taladrid con su programa “Paje a lo desconocido” no cesa de utilizar esa frase ( de arribar a sus propias conclusiones) y en la Mesa Redonda nunca le ha dado la oportunidad a nadie el derecho a replica cuando expone sus ideas.

    1. Concuerdo, Alejandro, a la Mesa Redonda le hace falta el derecho a réplica, al menos el emplazamiento público de algunos funcionarios que dicen sus verdades al aire sin que ningún televidente pueda ripostar. Saludos.

  5. Para qué justificarme por la demora?
    Desde el momento en punto que pondrían Telesur en la TV supuse se desatarían opiniones como esta. Pienso que es una especie de incentivo que necesitaba la TV cubana para acabarse de poner las pilas… por desgracia parece haber cierta pérdida de neuronas creativas al interior de los estudios cubanos. Y no me hablen de falta de recursos, eso también cuenta pero no tiene tanto peso como el que le han dado.
    Crucemos los dedos, Gisse, para soñar que algun día también nosotros ejerceremos ese periodismo de vanguardia, como los reporteros de Telesur.
    Ya sabes el furor que ha causado este post a través de la versión impresa… Estás acabando!!!! Enhorabuena.Un beso

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