Duelo

DueloAquella madrugada me sentí culpable: mientras yo disfrutaba del tantas veces pospuesto concierto de Los Van Van en Sagua la Grande, Hugo Chávez anunciaba lo que para entonces me pareció un capítulo más en la larga historia de intervenciones quirúrgicas, postoperatorios y recuperaciones cíclicas que venía sufriendo el mandatario desde que se hiciera pública la gravedad de sus dolencias.

Ahora, tres meses después del 8 de diciembre, termino por reconocer “con el alma hecha trizas”, como dijera el Gabo, que la alocución televisiva de esa noche -la última comparecencia de su vida- acababa de marcar el principio del fin.

Todavía no comprendo qué espejismos me obnubilaron las entendederas al punto de que ni las desalentadoras notas de prensa, ni la expresión compungida de Nicolás Maduro, ni el hecho de que el presidente regresara casi en secreto a Caracas consiguieran azuzarme el olfato para presentir lo que se avecinaba: el descalabro físico, el dolor de las postrimerías.

Me venció el exceso de entusiasmo, lo reconozco. Quise creer que conseguiría salir de ese laberinto, que rebasaría este escollo como antes había sorteado un golpe de estado, la cizaña de sus opositores y más de un encontronazo por las veleidades de su carácter. Quise creer que iba a morir, como obviamente haremos todos, pero no ahora.

Tal vez por eso ayer en la tarde, cuando la voz quebrada de Maduro cayó sobre medio mundo como un mazazo, me sentí tan vulnerable, tan insondablemente triste, tan incapacitada para actuar. “Ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías”, dijo, y con semejante frase le quitó a mucha gente las ganas de vivir.

A mí, que no lo conocí personalmente pero que llegué a admirarlo por esa capacidad tan suya para entregarse; a mí, que recién ahora comprendo la magnitud de su proeza, me ha soltado de bruces en la depresión y, peor aún, en la más profunda incertidumbre.

Anuncios

9 comentarios en “Duelo

  1. Incertidumbre, cierto, Gisselle. Puede haber consecuencias para Cuba, y esto infunde temor. Pero me provoca una reflexión sobre las personalidades: si el proceso revolucionario venezolano es un verdadero proceso popular enraizado, la muerte de un líder poco o nada debería significar. Lamentablemente, nuestros procesos revolucionarios han tendido a girar demasiado en torno a sus líderes, de un modo excesivo, y los líderes no son eternos. ¿Tenemos algo que aprender de esto? Creo que sí.
    El capitalismo gira en torno al capital, el interés de la ganancia. Ese interés se regenera, se reproduce, cambia de estrategias y garantiza siempre maneras de sobrevivir. ¿Sobre qué descansa el proyecto socialista? Si hemos dejado que se sostenga sobre el culto a algunas personalidades, que mal rayo nos parta, como alternativa no valemos un comino. Estaremos siempre colgando de un hilo, porque las personalidades tienen vidas finitas, y un proyecto de alternativa al capitalismo (fortísimo, por cierto, aún en su crisis) necesita un basamento más fuerte y duradero que la frágil vida de un ser humano.

    1. Esperemos que el proceso venezolano logre ir más allá de la carismática figura de Chávez, que sin dudas fue una personalidad irrepetible en la historia de América. Ahora mismo, cuando emergen tantas anécdotas emotivas del joven, del niño que fue; cuando la televisión y la radio y todas las páginas de noticias del mundo pasan revista a los hitos que marcaron su vida, me doy cuenta que resultará difícil acostumbrarse al socialismo del siglo XXI sin él. No imaginaba yo hace 14 años cuán frágil podía ser la vida de ese hombre y cuán vulnerables podríamos quedar sus semejantes.

  2. Gisselle, desvalidos, creo, nos sentimos todos y todas. Pero, increíblemente, no me sorprendió tanto la noticia luego de la alerta de un amigo común el fin de año: “creo que le quedan horas, ojalá llegue a mañana”, fue su sentencia a través del hilo telfónico, permeada de una angustia que no le conocía a su voz. Aquello me sonó a fatalismo, pero me preparó. Desde entonces interpreté mejor cada parte medico y este 5 de marzo el que salía en la portada del Granma me hizo ver que, esta vez sí, a Chávez le quedaban horas.
    Sin embargo no creo que se trate se un simple mortal ni de una frágil vida que debemos resignarnos a perder. No es tan sencillo resignarse. Yo, en lo particular, acabo de salir de una depresión y el catalizador ha sido justamente la muerte de Chávez. Realmente no creí que su nombre pudiera enlazarse con ese vocablo tan tajante, tan sin futuro, tan luctuoso, pero créeme: tengo ahora más ganas de vivir para contribuir a esa gran obra que alguien, aunque no él, llevará adelante. Alguien que somos todos, con el liderazgo de otros grandes hombres de hoy o de mañana. Eso le gustaría a él, ¿no crees?
    Así que, ánimo. Pa’ lante con Chávez en el alma.

    1. Delia, intento no pensar, no ponerme melancólica, pero luego me siento frente a Telesur y me deprimo, irremediablemente, cuando veo que hasta los hombres curtidos lloran a mares, que a los jefes de Estado se les quiebra la voz y me duele que no haya una representación cubana allá desde ese mismo instante terrible. La muerte de Chávez, además de una catástrofe humana, es un cisma para todos.

  3. Esta muerte ha estremecido los cimientos del siglo XXI mundial. Asistimos a la despedida de uno de esos hombres absueltos por la historia, como lo calificara Fidel Castro en uno de los programas televisivos Aló Presidente. Chávez dijo: (…) todos los que quieran Patria, vengan conmigo. Y así será Comandante, hoy la América toda te siente. Ya vivirás por siempre en las entrañas de todos los pueblos hasta donde llegó tu mano solidaria. Hasta la victoria siempre, Comandante y amigo.
    Oscar Salabarría Martínez, estudiante de Periodismo.
    Chávez, presente!!!!!
    Gisselle que bueno que Cubaprofunda se sumó a este tributo. Viva Chávez.

  4. Tienes razón Gissy, la noticia fue muy fuerte y los deseos de su pronta recuperación nos hicieron no pensar en la posibilidad de la pérdida. He tenido la oportunidad (no se puede decir que es suerte o que no) de estar acá en Venezuela en este duro momento, y aún estando tan cerca de los acontecimientos, con una cobertura de prensa completa no quería aceptar o me era difícil asimilar lo que estaba o había ocurrido. Es duro ver a un pueblo en la calle, con un dolor profundo y un sufrimiento tan grande como si hubiesen perdido al familiar mas cercano, y por dentro también sentir la pérdida por lo que implica lo grande de su figura, el amor que le brindó a su pueblo y al nuestro. Y aún más, porque estaba seguro de lo que mi madre estaría sufriendo en ese momento, por la lejanía de su hijo, en un país que atravesaba por un momento difícil y por la simpatía que ella siendo cubana sentía por Chavez, cuantas fueron sus lágrimas que de seguro persisten. Solo nos queda la satisfacción que aún con su pérdida física su legado continuará por los tiempos venideros como ha sucedido con otros grandes hombres.

    1. A mí me sucede que todavía, cuando veo las entrevistas que le realizaron o los documentales que han salido a la luz en los últimos días, me parece que no es cierto, que nada de esto ha pasado. Supongo que en algún momento tendremos que acostumbrarnos y que, con el tiempo, lograremos separar su verdadera dimensión humana del mito que se está tejiendo en torno a Chávez. Cuídate mucho allá, Yoe, mira que tu mamá tiene razón para estar preocupada.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s