Las riendas de la cultura

Las riendas de la culturaDirigir en Cultura es un dolor de cabeza. Al parecer, ese es uno de los pocos criterios en los que coinciden creadores, funcionarios, cuadros del sector y el ciudadano de a pie; un dolor de cabeza que ha venido martillando el quehacer artístico de Sancti Spíritus y que ha servido de óbice para el choteo, la sorna y hasta la depresión creativa de algunos.

Analizada en blanco y negro, la política de cuadros al interior de Cultura -como en el resto de las esferas de la sociedad- se rige por principios prácticamente infalibles: el profesional ubicado en el puesto idóneo, con los métodos de dirección adecuados, no solo se supera sino que, además, contribuye a la formación de quienes habrán de sucederle en el puesto. El mecanismo debería funcionar como un reloj suizo, sin embargo, puertas adentro de las instituciones culturales el panorama no resulta tan idílico.

La precaria estabilidad de los cuadros en frentes neurálgicos, la cuestionable preparación artística, técnica y económica de algunos dirigentes del sector y, por otra parte, la presencia de profesionales “importados” desde esferas ajenas al arte entorpecen, a pesar de las buenas intenciones, la articulación coherente de las políticas culturales.

Extendida en mayor o menor magnitud por toda la isla, la inconformidad de un buen número de creadores con el proceso de selección de sus cuadros ha alcanzado en tierras espirituanas categoría de mito, un asunto sobre el que se discute con vehemencia en reuniones oficiales y de pasillo y del que cada cual se ha formado su propia verdad absoluta.

Bien lo saben por estos predios: para derrumbar esa suerte de muralla china de la incomunicación que se erige entre creadores y directivos, no basta con rellenar las listas de reservas con la disciplina con que se cumple un plan de entrega de arroz, sino que urge identificar desprejuiciadamente a las personas idóneas, muchas de las cuales ni siquiera figuran entre los candidatos que hoy se preparan en la provincia para ocupar puestos directivos.

La receta válida, providencial, por más que cueste encontrarla, no deberá ser, si se pretende salvar la cultura, potenciar al funcionario confiable por sobre el capaz; mucho menos continuar apostando por la improvisación que describió, con cierta dosis de sarcasmo, un escritor del terruño: “Es como si de pronto despertaran con un largo bostezo, miraran por la ventana y decidieran: es aquel”.

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6 comentarios en “Las riendas de la cultura

  1. Muy acertado tu comentario, Gisselle. El fenómeno no solo ocurre en Sancti Spíritus, ello se ha extendido como una epidemia por todo el país, y no solo en el sector cultura. Por ejemplo, no os asombreis de ver a un graduado(a) en Veterinaria atendiendo a los periodistas desde el departamento ideológico del Partido, como ocurrió aquí en Villa Clara. O un exadministrador de bodega al frente de un medio de prensa, como también sucedió hace años.
    La cosa es más compleja que el bostezo y el “es aquel”. Hay muchos factores que han influido e influyen en la promoción de cuadros para puestos claves en determinados sectores.
    En la Cultura la situación es muy complicada, porque muchos artistas y creadores no quieren asumir puestos de dirección, pues tal responsabilidad va en detrimento de su creación artística y del factor tiempo, otros no tienen la capacidad de dirigir; realmente, y hay casos que quisieran ocupar puestos, pero les cortan las alas o les serruchan el piso porque no son “convenientes” para ciertas instancias superiores.
    Hay de todo en la villa del Señor. Pero lo importantes es seguir abogando y luchando porque los puestos de dirección lo ocupen los más idóneos y más capaces. ¡Tarea titánica!

  2. Ojalá esto fuera en Santi spiritus nada más y estaríamos bien. Lo que has hecho es un flash de Ciego y otras provincias. Nada más hay que vivir el verano 2013. Gracias por tu blog y mucha suerte, Alina.

  3. Muy bien el comentario de Francisnet y habría que añadir los salarios de los cuadros que comparado con los ingresos de los artistas se quedan muy por debajo, como por ejemplo, en la Televisión el salario de los cuadros es simbólico comparado con las responsabilidades y lo que hay que inventar para mantenerse “En el aire” todo el año. Sin dudas, “la tarea” de dirigir se ha vuelto cada día más compleja en Cuba y si eres de una unidad “presupuestada” que no tiene nada que ofrecer o intercambiar y encima tiene el deber de ser “el latigo con cascabeles en la punta”, peor.

  4. Aunque parece escrito ahora, sé que lo hiciste antes, porque ya lo leí. Sin embargo, sigue ajustándose exactamente a la realidad. Y ya sabes que ciertos personajes del entorno que describes se han hecho célebres justo por sus desventuras al frente de una responsabilidad que le baila en el cuerpo y le navega en la mente. ¿mente? bueno, sí, convengamos en que ese mismo personaje en el que piensas ahora tiene poca mente, poca mente. Los culturosos agregarían seguramente, que ni siquiera poca. Pero puedo casi asegurarte que ya están al pasar la página y…vendrá alguien tal vez (¡seguramente!) más capaz, no mejor ni peor, porque el personaje es buena persona.
    Pero nada, que al paso que voy terminaré como Alfredito Rodríguez y yo, Dios me ampare, no voy a terminar diciendo que los quiero mucho, mucho, mucho. Porque cuadros de esa índole, Gisselle querida, no los quiero. En la prensa, particularmente, lucen muy pero que muy mal. Si dudas, preguntarle a Mary Luz Borrego y al jurado del premio periodístico 26 de Julio, donde ganó con su serie de trabajos sobre el teatro Principal.

  5. Todo lo que se dice aquí y mucho más también es cierto, es elogiable incluso, sólo que en tu post , como post al fin y al cabo , abordas un costado de la realidad. Otro, no menos complejo, es la negativa de la mayoría de los intelectuales talentosos a ocupar cargos de dirección, escudándose en mil y un pretextos (que si las posibilidades de creación, que si el lastre de la burocracia, que si me hace daño la superestructura del poder…)Tal y como se ven las cosas parece que a muchos de nuestros intelectuales les satisface más la crítica de pasillo y el cuestionamiento. Todos los días no aparece un Abel Prieto, con talento, carisma y capacidad de negociación. Ello, repito, sin modificar un ápice lo que dices. También conozco otra especie de talentosos y locos por mandar en algún lugar que cuando le dan la bola hay que salir corriendo a quitársela antes de que terminen el primer inning porque no hacen nada que sirva con todo y sus capacidades. Hay de todo en la viña del señor, pero por lo que he visto, esto es también de lo que más abuda. Saludos. Panchito.

  6. Mira, es que se sitúan a personas por su complexión política y no por la sedimentación y metabolización de los saberes adquiridos. E increiblemente se ha olvidado, aunque existen ejemplos a la mano, de que se puede ser un simulador político, pero jamás simular conocimientos. Así que, parafraseando la fábula de Esopo suplico: !Por favor, o denme mejores cuadros o quiténme el talento!

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