Mentiras piadosas

Mentiras piadosas“Mami, mami, la perra me comió el bistec de venado”, grité a voz en cuello mientras Panchita, la mascota que me acompañó desde los cinco años, desaparecía en el patio con el pedazo de carne en la boca.

Era la década del 90. En lo que mi madre corría desde la cocina para consolarme diciendo que no me preocupara, que adobaría otro más, ya los vecinos se habían agolpado ante la ventana y hasta el presidente del CDR había acudido a preguntar qué le pasaba a la niña.

“Nada, cosas de muchachos”, respondió Anita con un sobresalto que no comprendí hasta varios años después, cuando tuve edad para saber que no era lícito comer venado y que aquel bistec que la perra me había levantado de las manos no era sino de lengua, una parte del cerdo que yo ni hubiese probado en ese entonces de haber sabido la verdad.

Pero mi madre era así de creativa en pleno período especial: me llamaba a la mesa tan pronto freía las chicharritas con manteca de sebo “para que nadie me las robara”, aunque en realidad pretendía que no se me durmieran en el plato; y me orquestaba conspiraciones al estilo “no puedes decirle a nadie que estás comiendo langosta” con tal de que no le dejara intacto el filete de tilapia.

“Si a esta niña le da por hablar en el aula -le decía a mi abuela-, vamos a pasar un susto aunque lo que estemos comiendo sea bistec de lengua y pescado de la presa”.

Pero nunca hablé, en parte por aquella disciplina casi sacramental con que he guardado siempre los secretos; en parte porque podía vislumbrar los mil y un ardides de que se valía mi madre para mantenerme ingenua en medio de una crisis que enviaba la gente al campo para cambiar espejitos por frijoles y que andaba provocando una pandemia de neuritis imposible de curar con Polivit.

Una vez superado el cisma terrible de los 90 -desde entonces no hemos vuelto a ser los mismos-, ya no es Anita, por desgracia, la única que me miente para protegerme.

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10 Respuestas a “Mentiras piadosas

  1. Eres grande mi querida Gissy, que arte para escribir tienes!!!

  2. Parece que Anita y yo nos hemos puesto de acuerda para que nuestros hijos coman, nada que una mentirita de esas no es pecado; en tu casa es carne de venado, en la mía, aunque es la preferida, nadie sabe de que animal es y mucho menos de que parte.

  3. Carlos Luis Sotolongo Puig

    Pregúntale a Galinka los mil y un malabares que tenía que hacer para luchar contra mi desgano. A mí me podían bajar una aereolínea completa de aviones con la cuchara, que la boca seguía cerrada.
    Y todo lo cambiaba por un vaso de café con leche, y todavía lo hago 😉

  4. Ah, Gisse, ese tu arte al escribir que me saca la sonrisa en medio de la tensión y el cansancio.

    Un abrazo grandote

  5. Siempre los padres hacemos hasta lo imposible para poder tratar de dar una buena alimentacion a nuestros hijos aunque para eso tengamos que mentir. Muchas Gissy por tus reflecciones

  6. Un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra palabra de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente. También puede ser la palabra o expresión que sustituye a nombres secretos o sagrados para evitar revelar éstos a los no iniciados.
    Ej A la hambruna de los 90 se le llama “periodo especial”

  7. Jajaja
    Magistral, Gisse.

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