Archivo mensual: octubre 2013

En sus marcas

En sus marcasCon los músculos tensos, las venas hinchadas en el cuello y la vista al frente andamos por estos días los cubanos, justo en la línea de arrancada de una maratón que ya tiene, al menos, fecha de caducidad.

Si la tan ansiada unificación monetaria se concretará a corto, mediano o largo plazo no quedó del todo claro en la Nota Oficial emitida  por los medios la pasada semana —tampoco hay que pedir demasiada transparencia—; de cualquier manera, resulta esperanzador que se hable en términos de cronograma de ejecución, medidas, etapas…

Aún me parece increíble: justo 20 años después de que se despenalizara el dólar, la moneda nacional cayera súbitamente en picada y los cubanos tuviéramos que adaptar nuestras economías personales a la fluctuación de las tasas cambiarias, el Consejo de Ministros ha anunciado la aprobación de un paquete de disposiciones que deberá redundar, a la postre, en el fin de la doble moneda. Pensé que moriría de vieja sin que llegara el momento. Sigue leyendo

AHS: ¿subvertir el status quo?

AHS subvertir el status quoLa Cultura cubana entendida así, en mayúscula, no nació justamente cuando Perucho Figueredo, sobre la montura de su caballo —según la versión más extendida y romántica del suceso—, escribió en folios desperdigados y diseminó como pólvora la letra de La Bayamesa, marcha que habría de convertirse, a la postre, en nuestro Himno Nacional.

Ni siquiera ese hecho fundacional, de tremendísimo valor simbólico, hubiese sido más que una escaramuza de ocasión si no lo hubieran antecedido décadas, siglos incluso, de una búsqueda incesante de lo cubano; poco habría significado para esta isla el 20 de octubre de 1868 si la muchedumbre hubiese coreado “que morir por la Patria, es vivir” de dientes para afuera.

Se convirtió en el Himno Nacional porque el pueblo lo hizo suyo, no viceversa; lo cual es una señal inequívoca de que solo perdura lo que consagra la voluntad colectiva y de que precisamente eso, el origen popular de nuestra Cultura, ha de celebrarse, más que con una jornada al año, con la batalla campal y casi titánica por la permanencia. Sigue leyendo

El FOCSA espirituano

El FOCSA espirituanoContemplada desde los pisos superiores del edificio de 12 plantas, la ciudad de Sancti Spíritus parece un cuadro de Portocarrero: la silueta de la Parroquial Mayor descollando por sobre los tejados que la circundan, los ángulos filosos del inmueble del Gobierno, el campanario de la Iglesia de La Caridad… El entramado urbano, sinuoso y rocambolesco, simula una de esas pinturas sin profundidad ni perspectiva que exhibe el Museo Nacional de Bellas Artes. Es, en definitiva, lo mejor del 12 plantas: la ilusión de amanecer frente a un gran lienzo.

Por lo demás, el mayor edificio de apartamentos de toda la provincia no es exactamente lo que se dice una obra de arte. Terminado “a corta y clava”, como dijera mi madre, para ser entregado a los propietarios en el marco de alguna efemérides, adolece de los deslices estéticos tan comunes en nuestros bloques prefabricados. Sigue leyendo

Remedio santo

Remedio santo“Para esto hay que tener gracia; no es cosa de agarrar una tira, medir hasta tu barriga, decir las oraciones y ya”, murmura la curandera mientras me pone la punta de la cinta en el ombligo, en el otro extremo coloca su codo y en apenas tres brazadas me detecta un nudo en la boca del estómago.

“Tienes un empacho de ley -me dice, y con la habilidad de quien ha venido curando no pocas enfermedades desde los nueve años, esta espirituana sexagenaria repite cruces y rezos hasta que la mano ya no roza mi vientre-. Ahora, una cucharadita de aceite con sal, y San Se Acabó”.

A su casa, en pleno Centro Histórico, acuden diariamente en busca de alivio para sus malestares vecinos y conocidos que ponderan sin demasiadas disyuntivas ideológicas los beneficios de su “buena mano”. Devotos de los más disímiles credos religiosos, escépticos y hasta materialistas acérrimos figuran entre los pacientes que ella atiende con la única condición de que no sea después de almuerzos o comidas, tal y como aprendió de su abuela, para mantener a buen resguardo su propia salud.

El suyo es uno más entre los cientos de remedios que la sabiduría popular se ha agenciado contra el empacho, esa especie particularísima de indigestión que de seguro llegó a estas tierras en las carabelas de la conquista y que durante centurias ha permanecido inalterable en el folclore insular. Sigue leyendo

La mitad del agua

La mitad del aguaLos pobladores de Seibabo, en el macizo montañoso trinitario, parecen no estar al tanto de la división político-administrativa que a fuerza de varias décadas ya no luce tan nueva. Cruzan una y otra vez el río que marca la frontera entre Villa Clara y Sancti Spíritus con la naturalidad del Escambray mismo, sin resabios ni mezquindades provincianas, como si el lomerío entero perteneciese a Las Villas de antaño.

Jamás se detienen a contar los pasos que dan sobre la raya roja, esa suerte de línea definitiva que los cartógrafos dibujaron sobre el carmelita de los mapas sin inmutarse por las familias que quedaron dispersas a ambos lados.

Han aprendido entonces los serranos a convivir en los límites y a transgredirlos desde que en 1976 el macizo de Guamuhaya quedara repartido entre las tres provincias centrales y cada una de ellas ejerciera jurisdicción sobre sus dominios. Acostumbrados al monte que poco entiende de bordes y esquematismos, los lugareños no padecen de tales disyuntivas geográficas. Sigue leyendo