Duaba: la odisea de contar la historia

Duaba la odisea de contar la historiaEn este punto de la narración televisiva, ya muerto sin remedio Flor Crombet y Antonio Maceo escapando milagrosamente, una y otra vez, de los indios de Yateras; en este punto de la historia bien sé que no conseguiré escribir sobre Duaba, la odisea del Honor sin que se me note el deslumbramiento.

Era de esperar. De hecho, me preparé para el deslumbramiento: aguardé con paciencia de asceta a que terminara la insípida programación de verano —que, para mí, fue más de lo mismo—, sacudí cualquier distracción posible de esa media hora de los sábados y me dispuse a disfrutar de la teleserie histórica con la seguridad de que una producción de semejante envergadura, dirigida por Roly Peña y con guion de Eduardo Vázquez, no podía resultar sino una obra maestra.

Cierto es que tuvo el respaldo financiero del Instituto Cubano de Radio y Televisión, del Ministerio de Cultura y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, una tríada para nada desdeñable; que se filmó en las locaciones reales, viajes a Costa Rica mediante o a los más recónditos parajes de Oriente, y que no se escatimó en recursos para ambientaciones de época o artilugios de posproducción; pero tampoco sería la primera vez en Cuba que un apuntalamiento similar en las manos equivocadas terminara en una producción audiovisual de vuelo estético cuestionable. En Duaba…, por suerte para el espectador, se impuso el talento.

El guion, sustentado en una profusa indagación histórica, no se limita al relato anecdótico o la entrevista a expertos —resortes tan manidos en nuestras vueltas al pasado—, sino que construye una realidad en varios planos temporales que se yuxtaponen, se bifurcan y vienen a convergir en un propósito ulterior: la interpretación de la historia como lo que en verdad es, una epopeya de trascendencia nacional que se origina en un amasijo de relaciones a escala humana.

Y es que lo mejor de Duaba…, más allá de los impecables tiros de cámara, la selección de un elenco que acentúa la verosimilitud gracias al parecido físico y al no estar “quemado” en la televisión nacional; más allá, incluso, del desempeño atinado y coherente de la mayoría de los actores, lo que habremos de agradecerle siempre a este docudrama es la osadía de mostrarnos a aquellos hombres en sus circunstancias; de llevar a escena, junto al heroísmo que ensalzan los libros de Historia, las desavenencias de carácter y criterio que suelen soslayar los defensores a ultranza de la unidad monolítica del proceso.

Tal vez la culpa no la tengan los libros de Historia, porque tan publicados están los manuales que apenas esbozan causas y consecuencias como los apuntes de los generales y sus jefes de Estado Mayor, en los cuales se narran combates y escaramuzas personales con similar lujo de detalles.

La culpa debe caer como un mazazo sobre los enfoques reduccionistas que terminan haciéndonos creer en la absoluta bondad de los buenos y la perversión del bando malo, un pecado capital que impide valorar en su justa medida a las personalidades históricas y del que, por suerte, se ha salvado Duaba.

El José Maceo que nos presenta Roly Peña no es exactamente un dechado de virtudes, sino un oficial violento e irascible que estuvo a punto de batirse a duelo con Flor Crombet por un lío de faldas mientras vivían en el exilio y que, no obstante los rencores de antaño, aceptó subordinársele durante la expedición que los traería a ambos y a Antonio Maceo a las costas de Oriente. Tampoco es un general manso el Titán de Bronce que recibe a Martí en Costa Rica con suspicacia y sobre quien, una vez en los campos de Cuba libre, escribiría el Apóstol en su diario de campaña: “Me habla cortándome las palabras (…). Lo quiero, me dice, menos de lo que lo quería”.

Aún está por verse si Duaba… llegará a narrar las páginas oscuras de La Mejorana, si conseguirá desgranar las razones inmanentes de aquella tirantez y cómo conciliará la postura de Maceo con la de Martí. Sería, en definitiva, lo de menos. Que la serie haya sorteado, como los expedicionarios de la goleta Honor, los riscos y desfiladeros de nuestro pasado para devolvernos una odisea casi perdida en el mare mágnum de fechas e interpretaciones maniqueas sobre la Cuba de ayer me parece, sin dudas, más que suficiente.

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11 comentarios en “Duaba: la odisea de contar la historia

  1. Concuerdo al 200%, la sigo por internet, y cada semana espero el nuevo capítulo. Sin dudas una obra maestra, que nos hace disfrutar la historia, contada de manera muy original, Ahora, de todo lo más importante para mi es el concepto de que todos esos Titanes, por Cuba fueron capaces de deponer todas sus diferencias. Ojalá y vengan nuevas series de nuestro pasado, contadas con tanta magia. Saludos, José

  2. La serie tiene buena factura aunque me gustaría que el general espannol que habla en blanco y negro hable con acento, que para eso son los actores no? que hasta yo puedo hablar con la z rediez…

  3. EXCELENTE GISSELE…GRACIAS A TI ME HE PUESTO A VER LA SERIE POR INTERNET. VA POR EL CAPITULO 11 Y NO LO SABIA…. LA GENTE DEBERIA HABLAR MAS DE ESTAS COSAS. UN SALUDO GRANDE DESDE LA CUEVA DE LOS MAJASES…. EN PLENO SW DE MIAMI

  4. Una historia, sin dudas, creíble Giselle. Muchos enjuician a la juventud que se aleja de lo suyo, de su pasado, de sus raíces, de su historia; pero muy pocos cuentan de modo atrayente y verosímil el ayer histórico a quienes no lo vivimos, a quienes estamos más distantes en el tiempo. Generalmente, los héroes son endiozados en el libro, la clase, la televisión o el cine y los antihéroes (enemigos que son héroes para otros), idiotizados, disminuidos, subestimados…Eso depende de quién cuente la historia. El león siempre perderá mientras las historias de cacerías sean narradas por el cazador, parafraseo un proverbio indio. Aplausos para Duaba y para ti por el espectro profundo con que escribes a Cuba y no solo para azotarla. No sé por qué, pero casi siempre coincido con tus catarsis, cotidianas también para tus lectores, aunque el tiempo me enmudezca y no las comente.

  5. Giselle Coincido plenamente contigo. Y que bueno que alguien se atrve a ensalzar algo realizado en Cuba porque para criticar somos los primeros pero para elogiar los últimos. Excelente el tratamiento de la historia. Y sigue así que tu Cuba es bien profunda. Besos

  6. Gisselle, excelente comentario. Tus juicios son los más acertados que he leído o escuchado. Óyeme, ¡qué lástima que yo no soy de Sancti Spíritus, para irme a trabajar contigo! Un beso grande…

  7. Deberían hacer una serie en la televisión cubana que tratara sobre la verdadera odisea nacional: la libertad de Cuba. ¿Hasta cuándo vamos a soportar la tiranía de Fidel, Raúl y cuanto Castro aparezca en nuestro desdichado camino? He dicho. Andad, blogueros revolucionarios, contestadme.

      1. Muy buena respuesta, hay gente que trata de subir el escalafón en estos foros, así y a lo mejor lo mojan con el dinero de la verguenza que reparten en Miami.

  8. Soy del escritor de la serie Duaba. POr supuesto, agradezco el comentario de Giselle Morales y me intereso mucho por la opinión de los televidentes. Para ellos trabajamos. Uan televivisión para complacer sólo a los creadores no tiene sentido.
    Eduardo Vázquez

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