Archivo mensual: enero 2014

El héroe que nos falta

El héroe que nos falta“Hágase usted atrás, Martí, no es ahora este su puesto”. La orden de Máximo Gómez en medio del fragor de Dos Ríos retumbó en los oídos del Apóstol como un mazazo. Demasiadas voluntades había unido él para la causa de la libertad; demasiado anhelaba sacudirse el estigma del civilismo que padecía por ser un hombre de letras; demasiado había empeñado su palabra, horas antes, cuando arengó a las tropas reunidas y les enardeció el espíritu —“Por Cuba estoy dispuesto a dejarme clavar en la cruz”, les había dicho—. Demasiado soñaba con el combate como para volver sobre sus pasos.

De modo que desoyó el mandato del General en Jefe del Ejército Libertador en un acto de rebeldía que terminó en tragedia: en aquel enfrentamiento “mal preparado”, como reconociera años más tarde el propio Gómez, perdió la vida el único hombre capaz de atizar los rescoldos casi apagados de la guerra grande.

La del 19 de mayo no sería, sin embargo, la primera desavenencia entre ambos. En 1884, cuando se separó del Plan Gómez-Maceo, Martí había apuntado en carta al dominicano: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”. Sigue leyendo

El paquete Palmares

El paquete PalmaresQue haya asistido a la inauguración oficial, lucecitas para escena mediante; que haya degustado sin cargo de conciencia alguno el mojito gratis de la recepción y hasta me haya tirado más de una foto junto a la barra no quiere decir que esté de acuerdo. De hecho, no sería la primera vez que asiento, sonrío y sigo plantada en mis trece.

Por más que la gerente se empeñaba en ponderar las virtudes del centro, cuyo inmueble había sido restaurado en tiempo récord a un costo de 52 000 pesos en ambas monedas —supongo que algún día esta aclaración quedará obsoleta—; por más que exponía las pretensiones de “convertir el lugar en un referente, no solo del servicio gastronómico sino también del quehacer cultural”; por más que la muchedumbre ovacionaba la iniciativa, a mí me seguía pareciendo que esto de multiplicar franquicias de La Bodeguita del Medio por toda la isla no es exactamente respetar la identidad nacional. Sigue leyendo

La poesía del recuerdo

La poesía del recuerdoLa Trinidad que hoy venera medio mundo no es, precisamente, aquel villorrio fundado, según cuenta la leyenda, bajo la sombra del jigüe, cuando las huestes de Don Diego Velázquez de Cuéllar plantaron la espada y la cruz de la conquista en un punto impreciso de topografía tan irregular.

No es, en modo alguno, la aldea de casuchas improvisadas, erigidas con madera, barro y guano, donde los ibéricos se amancebaban con las indias sin demasiado temor de Dios y que fue barrida de cuajo por el terrible huracán de 1527; tampoco, la ciudad que se levantaría luego, una vez terminadas esas suertes de sangrías que siempre han sido para los pueblos los éxodos masivos de su gente.

Como si un maestro del daguerrotipo la hubiese perpetuado en cobre y yoduro de plata en su instante de mayor esplendor, la Trinidad que hoy alaban viajeros descarriados y nostálgicos empedernidos es el paraje bucólico que quedó atrapado en los tiempos del azúcar; ni una década antes, mientras se levantaban las mansiones de ensueño; ni un solo instante más tarde, cuando la bancarrota del valle dejó inconclusas las pretensiones megalómanas de la sacarocracia, desde entonces venida a menos. Sigue leyendo

El gato de la popularidad

El gato de la popularidadHubiese sido un recurso original y hasta ingenioso si no lo hubieran empleado hace más de 15 años los Backstreet Boys, N’sync y tantos otros quintetos de pop que causaron furor en la década del 90.

En aquella época se entendía: la imagen de los cantantes descendiendo de una nave espacial modelada en 3D, bailando con escafandras o enardeciendo a los terrícolas con estribillos monocordes y pueriles era un escándalo entonces; hoy no pasa de ser un calco a destiempo, una especie de deja vú de cuestionable factura con que Los Ángeles —el grupo cubano de moda, no la ciudad de California— han hilvanado un video clip lamentablemente naif que, no obstante sus evidentes carencias estéticas y conceptuales, se llevó al agua el gato de la popularidad en los Premios Lucas 2013. Sigue leyendo

Periódico de provincia

Periódico de provinciaDebo reconocerlo: la primera vez que tuve noticias de Escambray no fue por sus premios y distinciones, que ya eran muchos para ese entonces, sino por las anécdotas de mis compañeros de aula, recién llegados de unas prácticas laborales que, en su momento, me parecieron demasiado idílicas para ser verdad.

Casi sonaban a utopía aquellas historias, magnificadas por el deslumbramiento, sobre un grupo de reporteros dispuestos a comerse el mundo, a describir la realidad con sus matices y claroscuros, a perfilar en apenas ocho páginas la fisonomía aún inacabada del espirituano de a pie.

Hoy, a la vuelta de algunos años, Escambray sigue teniendo, para la periodista en ciernes que todavía soy, ese encanto de academia diaria que lo convierte, como pudiera decir el Pangloss de Voltaire, en la mejor de las publicaciones posibles. Sigue leyendo