El paquete Palmares

El paquete PalmaresQue haya asistido a la inauguración oficial, lucecitas para escena mediante; que haya degustado sin cargo de conciencia alguno el mojito gratis de la recepción y hasta me haya tirado más de una foto junto a la barra no quiere decir que esté de acuerdo. De hecho, no sería la primera vez que asiento, sonrío y sigo plantada en mis trece.

Por más que la gerente se empeñaba en ponderar las virtudes del centro, cuyo inmueble había sido restaurado en tiempo récord a un costo de 52 000 pesos en ambas monedas —supongo que algún día esta aclaración quedará obsoleta—; por más que exponía las pretensiones de “convertir el lugar en un referente, no solo del servicio gastronómico sino también del quehacer cultural”; por más que la muchedumbre ovacionaba la iniciativa, a mí me seguía pareciendo que esto de multiplicar franquicias de La Bodeguita del Medio por toda la isla no es exactamente respetar la identidad nacional.

La Bodeguita del Medio, la original, la que visitaron Ernest Hemingway, Pablo Neruda, Agustín Lara y que ha sobrevivido durante más de seis décadas gracias a la confluencia de lo más autóctono de nuestra cultura culinaria e intelectual no necesita de calcos miméticos para posicionarse mejor en la ruta de los turoperadores. Se basta sola, sin más credencial que los miles de autógrafos que tapizan sus paredes.

Aunque no creo que sea para promover más la Bodeguita que el Ministerio de Turismo ha decidido replicarla al interior del país, sino para aprovechar la fama ganada a fuerza de singularidad y talento, aderezarla con algunas mañas del marketing y cazar a mansalva a cuanto extranjero incauto y despistado recorra las callejuelas empedradas de Trinidad o las muy rutilantes esquinas de Varadero.

Ya lo había advertido antes en esa suerte de CDR virtual que es facebook: “La Bodeguita del Medio está llamada a ser la McDonald cubana. Tantos años pregonando la necesidad de insertar lo auténtico en el turismo, de vender un producto cultural genuino, y se nos ocurre la muy rentable idea de exportar la Bodeguita a los demás polos de Cuba”. Como la réplica de la Torre Eiffel en Las Vegas, o como Las Vegas misma, esa suerte de holograma del mundo que es la ciudad en su conjunto.

La Bodeguita del Medio de Trinidad, sin embargo, forma parte de una estrategia incluso superior: la de confeccionar un batido de matrices exitosas que bien pudiera llamarse “el paquete Palmares”, ya que fue ideado por ese grupo empresarial extrahotelero y pretende abrir sucursales, además, del bar Floridita, el Submarino Amarillo y cuanto establecimiento haya ganado notoriedad y, sobre todo, dividendos.

¿No había tradiciones locales que fomentar en Trinidad? ¿No existía ya La Canchánchara, sitio bucólico donde se vende el trago homónimo y que constituye un espacio bien posicionado en el gusto internacional? ¿Dónde está la comisión Cultura-Turismo de la UNEAC cuando se aprueban decisiones —a todas luces unilaterales— como esta?

Por lo pronto, no hay remedio: Palmares ya ha sembrado sus réplicas a despecho de la política cultural, de modo que cualquier opinión disidente pudiera parecer, cuando más, un pataleo estéril. Me conformo entonces con aceptar el mojito gratis, mirar la estampa de los dos vecinos —hasta ahora, el único graffiti, dibujado en lo más alto de la pared— y sonreír con el diálogo ocurrente entre los personajes:

—Qué banquete se está dando esa gente allá abajo.

—Sí, pero después yo voy pa’ La Canchánchara.

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21 comentarios en “El paquete Palmares

  1. A ver si me aclaro. Mc Donalds está por donde quiera y por donde quiera ofrece la misma idéntica comida chatarra en lugares decorados idénticamente. Mi pregunta es ¿La Bodeguita del Medio trinitaria reproduce menú de alimentos y bebidas, oferta musical, mobiliario, ambiente, en fin, todo lo de la original en La Habana? Pregunto porque si se trata simplemente de utilizar el mismo nombre y garabatear las paredes (paredes garabateadas tiene también el Mejunje santaclareño) quizás la situación no sea tan grave, porque a fin de cuentas en la Bodeguita trinitaria no se come lo mismo ni se oye la misma música que en la habanera, y solo se trata de un nombre que se repite, una referencia. Si es así, acusa una total falta de creatividad, pero no es el fin del mundo. Las instalaciones que gozan de gran fama siempre han prestado sus nombres a otras nuevas que les rinden homenaje. Así hay un Tropicana Matanzas y uno en Santiago. Hay varias casas de la trova en Cuba, cada una con su sello peculiar. Lo mismo pasa con ciudades y gentilicios. Así un restaurante del Meliá Varadero se llama “Trinidad”. Así la pizzería de Sancti Spíritus se llama “Sicilia” y la de Cabaiguán “La milanesa”. Son intertextos, homenajes.
    Por tanto, explícame mejor para saber si debo preocuparme por una nimiedad como la falta de creatividad para inventar nombres o si ya estamos verdaderamente a un paso de las Mc Bodeguitas. En ese caso me arranco los pelos.

    1. No, no, que no cunda el pánico. Hasta ahora es solo el mismo nombre, con el mismo cartel, con el mismo trabajo en la gráfica, con el mismo menú y una oferta cultural que todavía está por ver. Pero es lamentable que Palmares haya abierto este establecimiento a escasos dos o tres metros de La Canchánchara, un lugar que por demás sí está posicionado en el gusto internacional y que, básicamente, oferta lo mismo. Por otro lado, no creo que algún turista abra una guía y diga: Ah, qué bien, La Bodeguita del Medio de Trinidad, voy a visitarla. No sé, si yo fuera turista -hipótesis de lo surreal maravilloso- trataría a toda costa de visitar la Bodeguita de La Habana, la de verdad; pero bueno, siempre hay su turista pintoresco que piense: Déjame entrar aquí para ver cómo los cubanos reproducen matrices de probado éxito y, de paso, empobrecen su riqueza cultural. Pero bueno, es cierto lo que dices también: después de todo, pudo ser peor…

      1. Bueno, si el menú es exactamente el mismo, pasando por alto las particularidades gastronómicas trinitarias, ya no es solo cuestión de nombre y paredes garabateadas, sino un poco más grave. Después, el ambiente laberíntico y la estrechez de la Bodeguita original es difícil de reproducir (pienso) en los amplios espacios de los inmuebles trinitarios. Así que igual nunca será. Pero el intento mimetizador es preocupante.

  2. Creo que lo peor es que la hayan ubicado tan cerca de La Canchánchara desde el punto de vista comercial, esta última también es de Palmares? o será un ejemplo de competencia entre empresas?

  3. Gisse, estuve ahi hace unos días. Una gran diferencia con la habanera es que de momento no había ni siquiera turistas incautos. La Canchánchara también es de Palmares, y la “reinauguraron” ahora despues de pasarle la mano, aunque se parece bastante a lo que había hace un mes.. Son 8 establecimientos en total que han abierto en tiempo record, que creo que no es más que un desesperado intento por ganar terreno, ahora que descubrieron la maravilla de Trinidad, donde los cerca de ¡doscientos! paladares que hay han sabido en muchos casos sacarle el mejor partido a lo realmente autóctono con ofertas de muchísima calidad. Mientras compitan con esas armas, a las que se une la desidia y mala atención de la mayoría de los establecimientos estatales, Palmares tiene perdida la pelea, aunque haga una réplica del Capitolio!

  4. Me ha gustado el primer parrafo, pues atañe mi profesion:
    “Tomarme un mojito, tirarme una foto y no estar de acuerdo u mantenerme en mis trece”, significa que la bloguera es insobornable, que tiene independencia para escribir y que tiene una probada etica periodistica.”. Los periodistas siempre hacemos incapie en la debida objetividad, en el rigor, en la veracidad y ” la imparcialidad”, que casi nunca la veo, porque la mayoria de los periodistas regados por el mundo, simpatizamos con un partido o determinada ideologia. De ahi que sea casi imposible ser imparcial. Me pase años y años viendo al veterano periodista Walter Cronkite, que se hizo hombre y anciano en la CBS, y nunca pude saber a que partido pertenecia. Es el unico perodista verdaderamente imparcial que he conocido. Ni yo soy imparcial.

    No puedo opinar sobre la bella y antiqisima Trinidad, pues lo la conozco. Pero si sobre La Bodeguita del Medio, a la que el Nobel de Literatura, Ernest Hemingway dio fama y fortuna. He estado en la Habana Vieja, siempre atestada de turistas y meseros corriendo de un lugar a otro. Hasta cola en la calle para entrar. Es una locomotora gastronomica que deja contento a casi todos. Repetiria con los ojos cerrados.
    Otra cosa fue La Bodeguita del Medio, en Las Palmas de Gran Canaria, a la que fui a almorzar un frio mediodia de Marzo del 2006. A mi mesa acudio a retrarse, como hacia con todos los mensales Noel, su atento propietario y cubano para mas señas. El lugar amplio y decorado en ladrillo, enclavada en la playa de las Canteras, foco turistico de Las Palmas.
    Pero……..la comida fue una autentica estafa: unos moros con chorizo y carne, que delataba que el cocinero no sabia de comida cubana porque los frijoles negros no llevan ni embutidos , ni carne. Eso queda para los frijoles colorados y blancos. Luego, los frijoles duros, el arroz recalentado y en parte tostado. La carne muy buena, poque era ternera gallega. Lo tostones, de platanos de fruta canario verde y los mojitos sin apenas alcohol. En fin, que mas nunca volvi por alli. Y luego me entere que entrego la franquicia y todo el fino mobiliario hecho en Cuba fue a parar al restaurant Azucar, en Vecindario, al sur de la isla.

    En cambio todas las franquicias cubanas de La Giraldilla que he visitado, lo mismo en Merida y Cancun, como en varias ciudades españolas, se han distinguido por la elegancia, los platos bien elaborados, tragos esplendidos y unos meseros atentos y corteses.

    En otra ocasion hablare de las franquicias americanas mas populares de comida chatarra, que tambien “tienen tela por donde cortar”: Burger King, McDonald y Subway . A muchos les encanta y a otros les engorda. Yo las detesto, porque a ellas le debemos la obesidad de niños, jovenes y ancianos, amen de enfermedades cardiacas, colesterol, y muertes.

    1. Lo que realmente me molesta de las reproducciones auspiciadas por Palmares es que contradicen el tan cacareado discurso de la autenticidad de la Cultura que insertamos en el Turismo. Por qué criticamos las franquicias de otros si terminamos replicando Bodeguitas, Floriditas y algunos otros “itas”? Saludos, Jose.

    2. En verdad…. amigo no sé cuando estuvo el La Bodeguita del Medio en La Habana pero actualmente para tomarse un buen mojito aquel no es el sitio… le recomiendo los de Nao y Doña Eutimia en la misma Habana Vieja.

  5. Hay un doble rasero para aplicar las ley en lo referente a la gastronomia, Muchos inspectores son implacables con los cuentapropistas, ya sea aplicando elevadas multas que muchos ni pueden pagar. En otros casos, hasta suspenden la licencia para operar. Ahi nace un desempleado, comienza el trapicheo y el robo al estado, porque una persona sin trabajo , como norma para sobrevivir, funciona fuera de la ley.
    En cambio, las mismas violaciones en restaurantes y cafeterias estatales, los inspectores ni se asoman. Tolerancia cero para los particulares y “barra abierta” para los del estado. Estas arbitrariedades, que no son aisladas y cada vez mas publicas, crean malestar porque no hay equidad a la hora de hacer respetar la ley y porque prolifera el abuso, precisamente por parte de quienes tienen la responsabilidad de hacerla cumplir sin distincion. El respeto a la ley, es igual para todos. No deberia haber “vacas sagradas”, ni aun en el sector estatal.
    Yo visitaba un conocido paladar en Centro Habana, que años atras, segun la mesera, “mantenian a raya” a los inspectores a base de sobornos en efectivo y suculentos almuerzos fuera de la vista de los comensales. Si bien son una plaga los inspectores con uniforme del taliban ( extremistas ), peores son los corruptos que aceptan dinero por mirar para otro lado.
    En mi reciente visita a Santi Spiritus, dedique un dia a visitar el centro de la ciudad y hacer compras. Escogi almorzar en un restaurant estatal bien centrico, con precios moderados, variedad en el menu, atencion “muy esmerada”, porque si esta es deficiente, no hay propina. Y la limpieza, mediocre. Le pregunte al atento mesero si recibian con frecuencia visitas de inspectores, y la respuesta no me sosprendio: “nunca vienen por aqui.
    Este doble rasero es escandaloso y duele.

  6. PARA JORGEQC
    Estimado Sr:
    Estuve visitando La Bodeguita, en la Plaza de la Catedral desde 1994 hasta el 2004, que fue mi ultima visita a La Habana. Diez años visitando el emblematico lugar y jamas tuve queja de los mojitos. Pero estoy hablando en pasado, asi que todo es posible y que hayan bajado la guardia en cuanto a la calidad de sus deliciosos tragos. Es una pena y le creo. Quejas como la suya , degradan el prestigio y el buen nombre de La Bodeguita.
    La norma en muchos lugares es robar para trapichear.

    1. Estimado José: no me he quejado de la Bodeguita, ni he dicho que estén “trapicheando” allí, lo que si dije y lo reafirmo es que con la explosión que existe en La Habana ahora de restaurantes (todos privados), hay varios sitios que si los comensales pudieran comparar cambiarían las preferencias.

  7. El marketing es el proceso de comunicar el valor de un producto o servicio a los clientes, con el propósito de influir en el comportamiento del comprador y / o precipitar un cambio de comportamiento.
    La periodista conoce de su profesion pero de marketing,turismo y economia de mercado es analfabeta

    1. Tiene razón, Virulo: en materia de marketing, turismo y economía de mercado me declaro analfabeta, y a mucha honra. Debe ser por eso que mi salario no alcanza y Palmares, sin embargo, cobra dividendos astronómicos por medidas como la de reproducir franquicias al más puro estilo McDonald. Tiene razón: el romanticismo no es muy rentable.

  8. SR VIRULO:
    Cuantos titulos universitarios tiene Ud.? Porque si le ha dicho “analfabeta” en marketing, turismo y economia de mercado a la periodista, imagino que Ud. debe ser experto en todo esto y mucho mas. Vaya, que lo comparo con el pintor Da Vinci, cuyo CI era de 220. Ojala y el suyo no sea como el de George Bush, con tan solo 100 de CI. Todo un burro el expresidente !

  9. Gisselle, hace días tenía que dejarte un comentario en este post, pero las conexiones siempre atentan contra la voluntad humana (de los cubanos en internet). Maykel y yo habíamos notado hace poco una de estas bodeguitas en Santa Clara, muy cerca de El Mejunje. Nos pareció, por supuesto, un disparate. Te doy toda la razón: ¡cómo vamos a exportar la Bodeguita del Medio en serie! La Bodeguita auténtica es una sola y está en La Habana. Trinidad tiene su Canchánchara y Santa Clara su Mejunje. Esta ha sido sin dudas una de las peores ideas del Ministerio del Turismo, en tanto perjudica los valores auténticos de la cultura regional cubana. Después de todo no dudo que la idea sea rentable. Pero eso no puede ser lo primero.
    Un beso grande…

  10. Agamenon:Personaje de la serie televisiva San Nicolas del Peladero que lo que le sobraba de estatura le faltaba de cerebro.
    Periodista :Recuerde a Becquer..Murio de amor y de hambre

  11. En la vida real tengo un titulo de University of Miami. Y Ud tiene alguno del cual sentirse orgulloso, como yo?
    Las personas que carecen de cerebro no llegan ni a Bachiller. No me siento aludido por su ironia gallega. Ya sabe Ud. que los gallegos son los reyes del sarcasmo, pero lo hacen con gracia. En cambio, nosotros los cubanos somos torpes hasta para eso.

  12. Totalmente de acuerdo con este post, ademas me da mucha alegria saber que no soy el unico que piensa de esta manera y existen publicaciones dentro de Cuba que critican esta hegemonia de tan mal gusto, estos clones sin alma, que no creo sobreviviran a la creatividad, ni a la dedicacion del trinitario emprendedor.
    Por mi parte estas invitada a la Taberna La Botija cuando visites Trinidad, vas de mi parte y asi le haces saber a Douglas Pineda, propietario de este lugar. (En serio)

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