El héroe que nos falta

El héroe que nos falta“Hágase usted atrás, Martí, no es ahora este su puesto”. La orden de Máximo Gómez en medio del fragor de Dos Ríos retumbó en los oídos del Apóstol como un mazazo. Demasiadas voluntades había unido él para la causa de la libertad; demasiado anhelaba sacudirse el estigma del civilismo que padecía por ser un hombre de letras; demasiado había empeñado su palabra, horas antes, cuando arengó a las tropas reunidas y les enardeció el espíritu —“Por Cuba estoy dispuesto a dejarme clavar en la cruz”, les había dicho—. Demasiado soñaba con el combate como para volver sobre sus pasos.

De modo que desoyó el mandato del General en Jefe del Ejército Libertador en un acto de rebeldía que terminó en tragedia: en aquel enfrentamiento “mal preparado”, como reconociera años más tarde el propio Gómez, perdió la vida el único hombre capaz de atizar los rescoldos casi apagados de la guerra grande.

La del 19 de mayo no sería, sin embargo, la primera desavenencia entre ambos. En 1884, cuando se separó del Plan Gómez-Maceo, Martí había apuntado en carta al dominicano: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”.

Con el Titán de Bronce, las discrepancias apenas se disiparon, al punto de que ya en los campos de Cuba libre, Martí describió en su diario de campaña, refiriéndose a la reunión que los tres jefes sostuvieron en La Mejorana: “Maceo y Gómez hablan bajo, cerca de mí (…) No puedo desenredarle a Maceo la conversación: ‘¿pero usted se queda conmigo o se va con Gómez?’. Y me habla, cortándome las palabras, como si fuese yo la continuación del gobierno leguleyo, y su representante”.

En aquella reunión de ideas encontradas y rencores mal zanjados, Martí terminó de convencerse de la necesidad impostergable “de sacudir el cargo, con que se me intenta marcar, de defensor ciudadanesco de las trabas hostiles al movimiento militar”. Tenía que probarse en combate.

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber”, había escrito en carta a su amigo Manuel Mercado el 18 de mayo, pero semejante frase en modo alguno revelaba predisposición al suicidio, como han sugerido ciertos historiadores.

“Son palabras premonitorias —reconoce Luis Toledo Sande, estudioso de la obra martiana y autor de la biografía Cesto de llamas—, pero no significan que él venía a que lo mataran. Suponer que fue un suicidio es una especulación que va contra los principios de Martí, contra sus concepciones filosóficas. La existencia que estaba dedicando a la Patria no iba a dilapidarla de esa manera. Sobre la muerte, incluso, había escrito: Ah, muerte generosa, muerte amiga, nunca vengas”.

No podía imaginar mientras se adelantaba a la tropa que detrás de la maleza los soldados lo veían avanzar con su chaqueta y borceguíes negros, su pantalón claro y sombrero de castor: un blanco fácil; ni que la descarga cerrada iba a fulminarlo tal y como él mismo había pedido en sus versos: de cara al sol.

Cayó impactado por tres disparos. Una bala le entró por el pecho y le fracturó el puño del esternón; otra le perforó el cuello hasta salir por el lado izquierdo del labio superior; y otra lo alcanzó en un muslo.

El cubano Antonio Oliva, práctico del ejército español, alardearía luego de haber rematado a Martí mientras permanecía agonizante en el suelo, aunque su versión no ha podido ser corroborada ni desmentida. Los expertos tampoco han hallado consenso en torno a otros puntos: el orden de los disparos, los propósitos con que Martí se separó del resto de sus compañeros de armas o la probable estampida de Baconao, el caballo que le regalara José Maceo y que solía encabritarse. Sin embargo, el historiador Eusebio Leal resume la trascendencia de semejantes detalles con una frase categórica: “Todo eso es hojarasca”.

Justo en el lugar del suplicio, marcado por José Rosalía Pacheco, el Generalísimo orientaría luego a los soldados cubanos que cada cual colocara una piedra en homenaje al Apóstol; sobre el túmulo, en medio del potrero, se eleva desde 1913 un obelisco que evoca —como si fuese posible olvidarlo— cuánto se perdió en Cuba aquel mediodía aciago y, peor aún: el dolor inconsolable que pesa sobre los hombros de la isla desde que José Martí fuera separado sin remedio de los destinos de la Patria.

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21 comentarios en “El héroe que nos falta

  1. el temor de máximo gómez se hizo realidad y era que su inexperiencia militar -de hecho, fue su primer y único combate- hiciera que perdiera la vida… el único testigo del trágico suceso, el joven ángel de la guardia, que del mismo modo jamás había participado de un combate, murió tiempo después sin dejar testimonio escrito en detalle de cómo sucedió todo y hay todavía entre la hojarasca de toledo sande incluso interrogantes como las que plantean el ángulo de entrada de los proyectiles que no es el mismo y presume tiradores incluso apostados en árboles… el oficial que dirigió a las tropas españolas escribiría luego en las notas del suceso que no entendió como un hombre tan importante para cuba se pusiera a tiro de los fusiles de sus soldados… martí no tenía ninguna experiencia militar, desconocía completamente ese tipo de combate en la manigua, nunca había estado bajo el fuego español, no sabía cómo maniobraba la infantería española ni el alcance y efectividad de su armamento y desobedeció la línea de mando… en la reconstrucción del combate se deduce que el mando colonial movió muy bien sus fichas en el teatro de operaciones que tenía sus particularidades al estar entre ríos crecidos que protegían sus flancos y en momentos determinados flaqueó el empuje de los mambises en medio de la batalla… el generalísimo no vaciló en dar la orden correcta a intentar preservar la vida del apóstol pero martí no había venido para quedarse atrás, fue demasiado para él… ese mismo día 19 máximo gómez lamenta en su diario de campaña la pérdida sensible del amigo, del compañero y del patriota al que califica como el alma del levantamiento…

  2. ¡Muerte! Muerte generosa! Muerte amiga…! seno colosal donde
    todos los sublimes misterios se elaboran; miedo de los débiles; placer
    de los valerosos; satisfacción de mis deseos; paso oscuro a los
    restantes lances de la vida, madre inmensa, a cuyas plantas nos
    tendemos a cobrar fuerzas nuevas para la vía desconocida donde el
    cielo es más ancho, vasto el límite, polvo los pies innobles, verdad, al
    fin, las alas; simpático misterio, quebrantador de hierros ponderosos;
    nuncio de libertad… te hemos robado un hijo…! Digno era de ti, pero
    nos hace falta…! Caliéntanos su fuego, anímannos sus cantos,
    suavízanos su amor, fuerzas nos da su indómita energía. Búscalo si lo
    quieres, en el hogar de los desnudos, junto al lecho de los enfermos,
    en el corazón de los honrados, en la grave memoria de los hombres,
    en las pálidas almas de las vírgenes. Pero si tanto has de arrancarnos
    para llevarlo a tu hondo seno, ¡ay! nunca vengas, que las vírgenes y
    los honrados nos hacen mucha falta!
    ¡Muerte, Muerte generosa, Muerte amiga! ¡Ay! nunca vengas!

  3. He dejado encima un fragmento del discurso que dio Martí en el sepelio de su amigo poeta Alfredo Torroella, en el Liceo de Guanabacoa, el 28 de febrero de 1879, para que se comprenda mejor el sentido de la frase: ¡Muerte. Muerte generosa, Muerte amiga! ¡Ay! nunca vengas! Aquí Martí no le decía a la muerte que no viniera a por él, sino que no viniera a por hombres como su amigo muerto. De hecho, en este mismo párrafo, Martí llama a la muerte: “Satisfacción de mis deseos”. Aun así, no se debe hablar de Martí como un suicida, aunque supiera que no saldría con vida de esa guerra. También lo sabía Jesús, y no por eso lo llamamos suicida. Jesús y Martí sabían bien a qué habían venido a la tierra. Un ser iluminado no podría ser nunca un suicida. Un iluminado acepta con gozo la voluntad de Dios, un suicida niega a Dios negándose a sí mismo. Un suicida abandona su camino de crecimiento espiritual. Un iluminado acepta el yugo, para que puesto en él de pie, luzca en su frente mejor la estrella que ilumina y mata.

  4. Una dictadura militar es una forma de gobierno autoritario en la cual, en mayor o menor grado, las instituciones ejecutivas, legislativas y jurídicas son controladas por las fuerzas armadas que impiden cualquier forma de control democrático.
    Suelen originarse como consecuencia de la supresión del sistema de gobierno existente hasta entonces tras un pronunciamiento militar o golpe de estado.
    El héroe que nos falta ….Pues de los 112 años de vida republicana 78 han sido gobernado por dictadores militares

    1. Por más que leo su comentario, Virulo, sigo sin ver la relación entre la gimnasia y la magnesia. Por favor, no sea predecible: no coloque a seguidas los conceptos de “gimnasia” y “magnesia”.

  5. Ahí había un sagüero, Manuel Piedra Martel. A Piedra dijo Martí las palabras más trágicas de ese día. Y así lo creo porque la vocación teleológica de los cubanos nos ha hecho suponer que Martí iba, premonitoriamente, hacia un cumplimiento aceptado. Cuando Piedra se mostraba eufórico ante la carga que se avecinaba, Martí le dijo, con aire misterioso: ¿y de verdad usted se alegra?
    Abrazos, querida Gisselle.

    1. Maykel, como siempre, me has impresionado. No sabía que Piedra Martel estuvo en ese combate, ni lo que le dijo Martí. Gracias, también como siempre, por salvar como nadie las memorias del terruño.

  6. No hay peor ciego que el que no quiere ver…O no sabe “ver”
    La gimnasia es un deporte en el que se ejecutan secuencias de ejercicios físicos que requieren fuerza, flexibilidad, agilidad y elegancia.
    Magnesia:Óxido de magnesio, sustancia blanca empleada como antiácido, laxante y purgante.

    1. Y yo que pensaba que los traumas generacionales eran solo de este lado de la barricada. Muy buen punto el suyo, Virulo: no puedo juzgar lo que no he vivido, muy inteligente de su parte, un argumento que me supera…

  7. Manuel Piedra Martel era de Cifuentes, y por diversos motivos durante su vida, radico en varias ciudades dentro y fuera de Cuba. Sagua la Grande fue una de ellas. Quizas estemos emparentados ( mi familia paterna es de muy cerca de Cifuentes), lo que sin duda seria un gran orgullo para mi.

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