Elvia roza en el cinismo

Elvia roza en el cinismoHaber escrito un ensayo que provoca, solivianta ánimos, incita a la irreverencia y termina justo donde debiera comenzar; haber concebido una obra así es, sin dudas, un acto cínico. Elvia Rosa lo sabe. De hecho, se lo propuso conscientemente durante los 14 años en que fue atando cabos inconexos, agenciándose ejemplos en la historia, buscándole la quinta pata al gato de la nacionalidad insular hasta darse de bruces frente al libro terminado y listo para imprenta: Aterrizaje. Después de la crítica de la razón cínica.

Cínica, no por la proyección desvergonzada de los griegos antiguos, que usaban prendas raídas, se exhibían impúdicamente o vivían en un tonel; sino por la actitud de resistencia pasiva, de enmascaramiento y hasta camuflaje que han debido adoptar los cubanos en su devenir.

Cínica, y a mucha honra, parece reconocer desde el texto la espirituana Elvia Rosa Castro (1968), quien ha venido creando un corpus ensayístico tan sui géneris que el destacado intelectual Víctor Fowler en las palabras de contracubierta advirtió: “Este libro lleva la marca de fábrica de Elvia Rosa S. A.: erudito, divertido, polémico, sagaz y dramático”.

Editado por el sello Ediciones Luminaria —“primera vez que se interesa en publicar algo mío en la villa espirituana”, diría la autora—, el texto vapulea desde el preámbulo, una suerte de declaración de principios en la que Elvia roza en la petulancia: “Traté. Dios sabe que traté, pero decididamente este no es un libro para lectores humildes. O, al menos, no para aquellos que se escudan en esa falsa modestia cuando no entienden lo que leen (…). Este no es un libro para estorbantes. Entonces, que salga el sol por donde salga”.

El ensayo, sin embargo y pese al arsenal teórico que maneja, no cae sobre el lector como un mazazo filosófico; más bien sortea con éxito las lagunas epistemológicas de los públicos potenciales y estructura el discurso a su conveniencia: el primer capítulo esboza definiciones, describe posturas, sienta por cuantos; el segundo se desbarranca entonces en lo que ya veníamos advirtiendo como la intención enunciada desde el prefacio: demostrar que si puede hablarse de un cinismo artístico en Cuba, es porque existe a nivel social.

Y para exponerlo a la luz, Elvia Rosa disecciona ex profeso, desde el pensamiento de los padres fundadores de lo que Eduardo Torres-Cuevas llama “la cubanidad” —José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco, Francisco de Arango y Parreño—, hasta los hitos históricos que han marcado la esencia nacional.

Semejante espíritu de provocación se advierte en el desmontaje que hace Elvia de algunas certezas de nuestro pasado que han permanecido incólumes: el significado de la bandera, la primera obra literaria insular, la ambivalencia de ciertos pensadores cubanos; verdades que desacraliza al punto de proponer una lectura “otra” de nuestras circunstancias o, al decir de la propia autora, “que dé agua al dominó, no tanto a la historia porque ella está ahí, sino al relato que aceptamos como cierto de la historia oficial”.

No obstante su osadía, la intelectual espirituana deja trunco el análisis del cinismo como rasgo cultivado en la identidad de la nación, lo suspende al borde mismo de la zona más ríspida: el siglo XX, época que, por demás, la comprometería a aplicarle similar lógica de pensamiento a las etapas de intervención norteamericana, República y Revolución triunfante.

De modo que Elvia Rosa termina el ensayo con una triquiñuela cínica: apertrechado de lo que ella califica como “un pensamiento medianamente soberano”, con el olfato curtido para percibir los síntomas del fenómeno, no le queda al lector sino continuar por sí solo llenando los vacíos del texto, aplicando a los sucesos cotidianos esa suerte de metodología universal.

Ya hasta imagino a la autora, segura como está de que “en Cuba, nada, absolutamente nada es tan lineal”, poniendo al lector frente a la puerta: “Yo te dejo aquí, ahora sigue hasta donde tú quieras”.

Anuncios

3 comentarios en “Elvia roza en el cinismo

  1. Me hablaron de ese libro cuando estuve en Sancti Spíritus, espero que lo vendan en la red nacional de librerías, aunque no sé, por el tema que trata.

  2. “Editado por el sello Ediciones Luminaria..”.
    lo suspende al borde mismo de la zona más ríspida: el siglo XX
    Si que es cinica la autora..Me engañaste,debi suponerlo y lei hasta el final..Y no sabes nada de mercadotecnia

  3. Si mal no recuerdo digo es en la intro y si no lo escribí puedo aclararlo: No se ni un comino de República. Más bien me gustaría añadir un tercer capítulo pero de arte. ¿Mercadotecnia? Por qué razón debo saber sobre eso?

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s