Archivo mensual: abril 2014

Ritual de mayo

Ritual de mayoSobre la cama de un LIAZ, una maza de ingenio que por aquel entonces me parecía gigantesca; también sobre el camión, entre la imponente mole de hierro y las barandas, un piquete de improvisados congueros le cantaban lo mismo al esfuerzo proletario que a alguna deidad yoruba mientras se pasaban una botella de dudosa procedencia. “Para mantener el ritmo”, decían.

Detrás, el resto de los trabajadores de la Fundición 9 de Abril, de Sagua la Grande, desfilaban al son de la iniciativa que, si bien no lograba agenciarles ningún puesto en la emulación convocada por el Primero de Mayo, al menos les permitía recorrer las arterias principales de la ciudad sin perder demasiado el entusiasmo. Sigue leyendo

El parque… ¿y su contexto?

El parque… y su contextoSupongamos que da tiempo, que este año los temporales de mayo no serán diluvios babilónicos que detendrán aún más la obra, sino tímidos aguaceritos que apenas salpicarán el terreno; que se garantizarán los materiales idóneos; que los inversionistas exigirán a los constructores respeto ciego a la letra del proyecto… Supongamos que sí, que el parque Serafín Sánchez estará listo para la vorágine del medio milenio.

Es cuestión de abstraerse: la plaza ocupará un área mayor, las luminarias se despegarán cinco o seis metros del suelo, la glorieta transmutará sus barrotes de concreto por una balaustrada de herrería, la vegetación recién trasplantada no dará la sombra suficiente y las sillas, que algunos han llamado “de Ñeñeca” por la vehemencia con que la historiadora de la ciudad las defiende, deberán aprender a convivir con nuevos bancos y canteros.

Así lucirá, hipotéticamente, si se cumple con precisión milimétrica el proyecto de remodelación de la plaza aprobado el pasado año y transformado desde entonces una y otra vez a golpe de voluntarismo. Sigue leyendo

La más medieval de las primeras villas

La más medieval de las primeras villas“Esto es el acabose”, rumió Aurora Valdivia frente a la retroexcavadora gigantesca, esa especie de animal mecánico que a finales del pasado febrero comenzó a levantar el pavimento del parque Serafín Sánchez, a remover las raíces de los árboles, a no dejar piedra sobre piedra y, por ende, a suscitar las más disímiles reacciones en un pueblo acostumbrado al consenso.

La remodelación del parque Serafín Sánchez, sin embargo, no solo constituye la obra más ambiciosa del programa constructivo concebido para homenajear el medio milenio de la villa el próximo 4 de junio; sino, sobre todo, una suerte de zarandeo que ha sacado a los lugareños del letargo al que ya parecían habituados. Sigue leyendo

Plan Maestro para la Uneac

Plan Maestro para la UneacSentado en el Palacio de Convenciones de La Habana, mientras repase una y otra vez el informe central, cualquiera de los 320 participantes en el ya próximo VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) pudiera experimentar una especie de deja vú: los mismos cuestionamientos, las mismas preocupaciones, polémicas similares a las del cónclave anterior.

En aquel entonces, allá por el 2008, parecía que sí, que bastaría con el entusiasmo de los intelectuales para desmontar los patrones consumistas que viciaban el panorama cultural, que los delegados saldrían de las sesiones del evento directamente a librar una cruzada inmisericorde contra la banalidad y que se resolvería en horas el antiguo dilema de las jerarquías en el arte. Cuestión de coser y cantar.

Seis años después, sin embargo, persisten con una vitalidad lamentable buena parte de los problemas señalados por la vanguardia artística, no ya en el VII Congreso sino en casi todos los precedentes, pese al desvelo con que han venido laborando los miembros de la Uneac en los más disímiles escenarios. Sigue leyendo

Bienvenidos, welcome

Bienvenidos, welcomeNo hay que ser economista titulado para adivinar, en el lento —casi imperceptible— ritmo de crecimiento de la economía nacional y, por ende, en la inercia del bolsillo ciudadano, la necesidad de un factor externo que dinamice el desarrollo y lo concrete aquí y ahora; que traduzca las cifras del ascendente Producto Interno Bruto (PIB) del país al único lenguaje que conseguiría hacer verosímil para el cubano promedio tanto discurso de mejoría y progreso: el de la mesa de hoy, no de mañana.

Tampoco hay que ser abogado para saber que con la suspicacia que Cuba ha mirado desde 1959 a la inversión extranjera, con la aprehensión y hasta ojeriza que inspiran los empresarios foráneos tanto en los corrillos administrativos como en los escenarios informales —parques, esquinas, mesas de dominó—; con la sospechan que han levantado siempre, era de esperar que la ley diseñada para regular la relación de ellos con nosotros viniera reclamando, como la realidad misma, no pocos apretones de tuercas. Sigue leyendo