Donde habita el olvido

Donde habita el olvidoEn el lugar más seguro de la casa, a salvo de la humedad y las polillas, han guardado no pocos egresados espirituanos sus tesis de grado. Meses enteros de indagación, cotejo de datos, encuestas, entrevistas a expertos, revisión minuciosa y gestiones interminables para imprimir, al menos, la copia del recuerdo quedan inevitablemente allí, como dijera el poeta, “donde habita el olvido”.

Es una realidad que duele, sobre todo porque en ese centenar de cuartillas que luego serán engavetadas yace no sólo la prueba tangible de los conocimientos incorporados y las habilidades para la investigación desarrolladas durante la carrera, sino también la respuesta, incipiente pero válida, a un problema que viene reclamando soluciones.

Si bien para nadie es un secreto que las innovaciones técnicas y económicas raras veces corren con suerte, el panorama en el área de las humanidades no es mucho más alentador. Análisis minuciosos sobre la vida cotidiana en comunidades rurales de la provincia, el movimiento de artistas aficionados a la música en la ciudad cabecera o la valoración que de las instituciones culturales hacen los pobladores de estas tierras figuran en la larga nómina de pesquisas que se aprueban, emprenden, discuten y, en cuestión de días, se llenan de polvo.

Aun cuando los trabajos de diploma queden, por lo general, en una fase meramente descriptiva, sin llegar a proponer sistemas de acciones concretas en pos de erradicar el problema detectado, tampoco se aprovecha el estudio como un primer paso para empresas futuras. De hecho, una sugerencia común de casi todos los tesiantes es la divulgación de los resultados entre los especialistas de cada sector, aspecto en el que mucho se ha avanzado en los últimos tiempos con la discusión de los textos en las propias instituciones involucradas; sin dudas, un primer paso, pero no el más urgente ni decisivo.

La solución para esta suerte de bola que pica en tierra de nadie pudiera radicar en el mejoramiento de los vínculos entre la casa de altos estudios y el Gobierno, de modo que los centros laborales de cada territorio se sientan respaldados por la producción científica de las distintas facultades.

Las vías existen, pero no siempre se explotan. Mientras los funcionarios no conciban a la universidad como un centro gestor de ciencia y cultura, mientras no cuenten con su participación para modificar la vida económica, social y artística de Sancti Spíritus, los trabajos de diploma se acumularán hasta el techo en las bibliotecas como un muestrario desfasado y polvoriento de lo que pudo ser y no fue.

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4 comentarios en “Donde habita el olvido

  1. NO HAY COMPTETENCIA…no hay motivaciones…No hay nadie que le interese lo que las mas jovenes generaciones tienen en sus mentes..

    ……Como mejorar esa situacion?…Luchar por tener una CLASE MEDIA POTENTE..desde el punto de vista..juridico-economico-social.

    El guajiro..Tutor!!

    1. Óigame, Sene, lo suyo ya no tiene nombre. Ahorita me comenta en un post dedicado al cosmos: “Y si queremos tener un satélite cubano en el cosmos, pues tenemos que luchar por una clase media potente”. Saludos, se extrañaban sus apreciaciones medio erráticas en el blog.

  2. ¿Y si luchamos porque por lo menos la mitad del cerebro de cierto imcompetente desmotivado funcione medianamente? Ya que esa mitad sea de clase medianamente potente es otra cosa, no pidamos milagros.

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