Archivo mensual: junio 2014

La zurda de Dios

La zurda de DiosCuando golpeó el balón con la mano izquierda, el 22 de junio de 1986, Diego Armando Maradona ni siquiera lo pensó: desaforado y teatral, como ha sido desde entonces, se lanzó en una carrera vertiginosa sobre la grama del Estadio Azteca de Ciudad México, se dejó caer de rodillas frente al graderío, se estiró la camiseta, alentó la euforia de la muchedumbre con sus gritos de guerra… En fin, simuló un gol.

El árbitro, que debe andar aturdido aún por los aspavientos del argentino, no podía imaginar que 28 años más tarde Maradona alardearía frente a las cámaras por aquel gol que no fue, al punto de preferirlo por sobre sus jugadas memorables, incluida la que protagonizara apenas unos minutos después en el mismo partido frente a Inglaterra y que los expertos han calificado como la más espectacular de la historia. Sigue leyendo

Se venden exámenes

Se venden exámenesHe llegado tarde al tema del fraude en las pruebas de ingreso a la enseñanza superior, no porque me haya enterado ahora —para eso tendría que haber vivido en Marte—; sino porque me dolía sumarme a la polémica morbosa que anda generándose en blogs y redes sociales; una polémica de circo al estilo “vengan y miren a qué precio se vende lo más sagrado de un país”.

Pero es terriblemente cierto y no me queda más remedio que tragar en seco; lamentar, como dijera el Gabo, “con el corazón hecho trizas”, que la corrupción de principios haya llegado hasta esos extremos de vértigo y reconocer que el cáncer del consumismo ya hizo metástasis. Sigue leyendo

¿Un cometa cada 500 años?

Un comenta cada 500 añosDebe ser que, acostumbrada al minimalismo y a la modorra cultural que en estos predios se da como por ensalmo, me había preparado psicológicamente para que la celebración por el medio milenio de Sancti Spíritus, la cuarta villa plantada por Diego Velázquez sobre el lomo de la isla, fuera un acontecimiento gris, sin sal ni demasiados aderezos. Por suerte, me equivoqué de palmo.

Con el parque Serafín Sánchez trasmutado de raíz, los edificios del contexto posando como para una postal, la inauguración de instalaciones comerciales y recreativas, expo-ventas de artesanía y un programa cultural diseñado para complacer las más disímiles exigencias estéticas, la ciudad consiguió despojarse —al menos esta vez— del pesimismo que le mantenía la autoestima por el piso y la invalidaba al progreso.

Los más sorprendidos han sido, sin dudas, los propios espirituanos, que han desbordado las plazas públicas y las callejuelas empedradas en una suerte de eclosión popular sin precedentes; no a la usanza de los peores carnavales, a golpe de pan, circo y pipas de cerveza, sino con actividades coherentemente pensadas y religiosamente cumplidas. Tanto que, repito, me declaro impresionada. Sigue leyendo

La villa de tierra adentro

La villa de tierra adentroCinco siglos después de que Don Diego Velázquez de Cuéllar dejara fundada la villa que nombró “de Sancti Spíritus”, es imposible asegurar categóricamente tantas certezas: que ocurrió un 4 de junio, que el sitio conocido hoy como Pueblo Viejo fue el asentamiento original y que fray Bartolomé de Las Casas ofició en esta región la misa que lo consagraría como el defensor de los indios.

“Ni falta que hace tener la seguridad”, parecen desafiar a coro los espirituanos de a pie, quienes no precisan de estudio científico alguno que les pruebe la fecha exacta de la Pascua de Pentecostés de 1514; mucho menos de un acta capitular con la firma, en trazos crípticos, del Adelantado. Para celebrar —con una euforia inusitada en estos lares— el medio milenio de la cuarta villa de Cuba les basta con las certidumbres escurridizas de la tradición oral. Sigue leyendo