La villa de tierra adentro

La villa de tierra adentroCinco siglos después de que Don Diego Velázquez de Cuéllar dejara fundada la villa que nombró “de Sancti Spíritus”, es imposible asegurar categóricamente tantas certezas: que ocurrió un 4 de junio, que el sitio conocido hoy como Pueblo Viejo fue el asentamiento original y que fray Bartolomé de Las Casas ofició en esta región la misa que lo consagraría como el defensor de los indios.

“Ni falta que hace tener la seguridad”, parecen desafiar a coro los espirituanos de a pie, quienes no precisan de estudio científico alguno que les pruebe la fecha exacta de la Pascua de Pentecostés de 1514; mucho menos de un acta capitular con la firma, en trazos crípticos, del Adelantado. Para celebrar —con una euforia inusitada en estos lares— el medio milenio de la cuarta villa de Cuba les basta con las certidumbres escurridizas de la tradición oral.

Les basta y sobra el entusiasmo para promulgar, con determinación rotunda, que fue justamente en Pueblo Viejo —ni más allá ni más acá— donde comenzó a crecer el villorrio hasta que, apenas una década después, cargara con todos sus bártulos hacia el asiento actual.

El pretexto de la plaga de hormigas que horadaba el ombligo de los recién nacidos y forzó la mudanza; esa excusa más digna del romanticismo tardío que del pensamiento racional, por suerte a estas alturas nadie se la cree.

Lo que sí creen con una tozudez ingenua es que los fragmentos de cerámica aborigen y de mayólica hispana del siglo XVI hallados en Pueblo Viejo devienen prueba irrefutable, no solo de que allí coincidieron indios y españoles en un proceso incipiente de transculturación, sino también de que fue ese el sitio donde primero sucedió. Lo creen y lo proclaman, encaramados en esa suerte de tarima nacional que suele erigirse para las ciudades que van cumpliendo 500 años.

Aunque, pensándolo bien, si Camagüey festejó su medio milenio un año antes de la fecha que le correspondía en las mismísimas narices de la nación, ¿por qué iba a exigírsele a Sancti Spíritus una evidencia tangible de que Pueblo Viejo es el sitio fundacional? ¿Qué podría pedírsele, además: un mapa de 1514 enterrado en una botija? ¿Un jirón de la sotana de Las Casas? ¿La muela del juicio de Velázquez?

De modo que me sumo sin escrúpulos al jolgorio por el medio milenio, una celebración no tan fundada en las pesquisas científicas ni en la veracidad histórica como en el goce espiritual, justo el resorte que mueve por estos días a los miles de espirituanos enrolados en un movimiento restaurador sin precedentes que ha devuelto prestancia a la ciudad adormecida y la ha recolocado en el mapa de Cuba como lo que en realidad es: la primera villa levantada por los españoles en un paraje intrincado tierra adentro.

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4 comentarios en “La villa de tierra adentro

  1. Gisee te imaginé diciendo eso de “la muela del juicio” y me reí de lo lindo. Goza esa ciudad que ya puedes llamar tuya y en la que algún día nos encontraremos por el bien de la humanidad y de las más patrimoniales amistades.

  2. Regreso feliz de ver mas bello a mi querido Sancri Spiritus aunque con menos arboles y sin los souvenir prometidos por el poder popular que no vi por ningún nado a pesar de que los busqué por todos los rincones de la ciudad

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