Archivo mensual: agosto 2014

El mundo se está acabando

El mundo se está acabandoMi abuela Emma, que se explica los fenómenos de la vida con argumentos de cristiana protestante, me lo viene advirtiendo desde que tengo uso de razón: estas plagas que diezman regiones enteras, estas lluvias de plomo que desangran el Medio Oriente, estas decapitaciones frente a las cámaras, estos aviones que caen del cielo como pájaros muertos son, sin dudas, síntomas del Apocalipsis.

Y me lo dice con una vehemencia inusitada, como si a fuerza de repetírmelo con más dramatismo pudiera librarme de lo que según ella se avecina: el rayo cegador que salvará al pueblo de Dios y dejará a los incrédulos sumidos en el desasosiego total. De niña, me aterrorizaba su descripción; ahora, francamente, me preocupa.

Debe ser verdad: el mundo se está acabando. De otra forma no se explicaría la desafortunada concatenación de los acontecimientos que, cada uno peor que el anterior, tienen a la humanidad como las mujeres de aquel filme de Almodóvar: al borde de un ataque de nervios. Sigue leyendo

Un garaje sui géneris

Un garaje sui génerisLejos ya los tiempos del artista Henri Cartier-Bresson y su teoría del instante decisivo; lejos también los años en que los grandes fotógrafos cubanos documentaron la efervescencia social de los 60, la imagen capturada por el lente continúa fascinando al público, no solo por su valor testimonial, sino, sobre todo, por su capacidad polisémica.

Sin embargo, desde los mismísimos inicios de la fotografía, en pleno siglo XIX, quienes se dedicaron a ella debieron enfrentarse a un mare mágnum de prejuicios: que si se trata de un arte menor, que si la posibilidad de reproducción en serie compromete su condición de obra única e irrepetible, que si las pretensiones comerciales superan a las artísticas…

Con semejante cadena de recelos ha debido lidiar durante años el espirituano Álvaro José Brunet Fernández, arquitecto de carrera y fotógrafo por vocación, quien se ha mantenido apretando el obturador de su cámara en las más disímiles circunstancias: por encargo, primero —la fotografía sirve también, nadie lo dude, para llenar la mesa—; luego, para satisfacer la tan apremiante necesidad de expresión. Sigue leyendo

La parábola del trueque

La parábola del truequeHe vuelto a escuchar un pregón que creí desaparecido hace casi 20 años: “Cambio espejos por malanga, ropa por frijoles, toallas por arroz…” y un larguísimo rosario de trueques que se me fueron haciendo ininteligibles a medida que las mujeres se alejaban por el pasillo del 12 plantas.

Sucedió un domingo al mediodía, esa hora en que el sopor y las propuestas de la televisión cubana adormecen al más pinto de la paloma. “Es la bobería del almuerzo”, me dije y retomé la siesta, pero no pude conciliar el sueño evocando otra tarde de domingo de 1994 cuando mi madre decidió enrolarse en una empresa semejante. Sigue leyendo

Asilo San José: la joya olvidada

Asilo San José la joya olvidadaUna cuadra más allá la ciudad se interna de lleno en la maleza. Basta que un transeúnte despistado siga camino, Paseo Norte arriba, para que se dé de bruces frente a la explanada montaraz que ha fungido como límite natural del pueblo desde hace siglos. Una cuadra más allá, a Sancti Spíritus se lo tragó la tierra.

Al menos así les parece a Orlando Palmero y a Darelio García cuando, trepados como gatos en la azotea del Hogar de Ancianos San José, siguen con la vista la línea recta del paseo arbolado que nace a su izquierda, pasa con desparpajo de hormigón frente al asilo y desemboca en el monte; así les pareció, de seguro, a las sucesivas generaciones de viejecitos sin hogar ni vías de sustento que han habitado el hospicio desde la década de 1920 en un acto de resistencia feroz contra los avatares del tiempo.

Casi al borde de la ciudad se erige el inmueble que algunos llaman la joya olvidada de la cuarta villa, una edificación ecléctica cuyos valores más perdurables no radican en la armonía de sus elementos arquitectónicos, sino en la persistencia con que se ha consagrado a una sola función: acoger a los ancianos desamparados en todas las épocas. Sigue leyendo