Del urinario de Duchamp a una placa de pescado

Del urinario de Duchamp a una placa de pescado“Eso fue lo que quiso decir Duchamp cuando puso su urinario en una galería: que arte es aquello que se presenta como arte en los espacios que le están destinados, ya sea el museo, la galería o el lugar de subasta. Es la función arte lo que define”.

“La función arte, la función arte”, musito para mis adentros, como si a fuerza de repetir la frase del crítico Fernando Millán pudiera legitimar la valía estética de “esto” frente a mí. “Esto” me confunde, pero debe ser que tengo un grave problema para comprender el arte contemporáneo.

A semejante conclusión ya había llegado unos años atrás, cuando la radiografía de un pescado en un recinto expositivo de Sagua la Grande hizo que pusiera en tela de juicio mi capacidad de apreciación: ¿será que únicamente yo no veo los innegables valores de esta obra? ¿Será que solo a mí no me dicen nada las espinas sin título de un pescado muerto?

Mucho ha llovido desde aquella placa, mucho he leído después sobre las más disímiles y posmodernas tendencias del arte contemporáneo; no obstante, desde entonces mi estupor apenas se ha aliviado.

¿Puede cualquier objeto ser calificado como una obra de arte, sin que cumpla a priori con ciertos requisitos estéticos y conceptuales? ¿Cuál es el propósito ulterior del arte: hacer comunicable lo extraordinario, convertir en extraordinario lo corriente o el punto medio entre ambos? ¿Cómo establecer jerarquías en esa suerte de caos que pareciera imperar en el arte de estos tiempos? O, peor aún: ¿es realmente arte?

El alud de preguntas no me sobreviene, sin embargo, frente al urinario de Duchamp —tampoco es que vire la espalda a lo que obviamente vale—, sino en medio de la galería de Sancti Spíritus, donde por estos días se exhiben las obras concursantes en el Salón de Arte Contemporáneo Oscar Fernández Morera.

A contrapelo de lo que suscribió un especialista —mi amigo, por demás— en las páginas de Escambray, no encuentro tan loable la muestra de este “Morera”. Será que no estuve en la inauguración sino una semana después, cuando de las obras efímeras apenas quedaba el lugar reservado —“Aquí se proyectó un video”, me explicó la cuidadora con una amabilidad inusitada—, o que en buena parte de las piezas percibí cojeras conceptuales y precisamente eso, concepto, es lo que suele pedírsele con más vehemencia al arte contemporáneo.

Mientras recorría los espacios, salvo dos o tres piezas puntuales, casi nada logró inquietarme: ni los lienzos en blanco sobre el piso listos para ser pisados, ni el micrófono con flores incrustadas, ni la tan manida degradación de los panes. “Nada nuevo bajo el sol”, pensé, consciente de que las galerías de medio mundo nos llevan décadas de ventaja.

A estas alturas, ya debe resultar evidente lo que confesé desde el segundo párrafo: tengo un grave problema para comprender el arte contemporáneo. Aunque no sé, quizás la culpa no sea del todo mía sino de la brecha, tan insalvable como sutil, que separa el urinario de Duchamp de una placa de pescado.

Anuncios

17 comentarios en “Del urinario de Duchamp a una placa de pescado

  1. El problema (y me estoy metiendo en camisa de once varas porque el arte contemporáneo y yo no nos llevamos nada bien) es que muchos, y aquí incluyo incluso a críticos y artistas, no han entendido que el urinario no era el urinario sino el símbolo de torcedura de un código establecido. Y por eso un siglo después estamos como estamos. Te acompaño en el sentimiento.
    Beso desde La Habana.
    R

  2. Semejante zozobra siento ante exposiciones émulas del “Morera” aquí en mi comarca. Lo más triste es que tal estado de cosas no hacen sino sembrar demasiadas dudas en quienes todavía pensamos que el arte debe inquietar, sugerir, emocionar, incluso cuestionar. ¿Arte?, ¿Arte? ¿Es arte un lienzo salpicado de pintura gris, sin título? ¿Concepto? ¿Qué concepto? Resistencia mon ami, resistencia….

  3. Eso mismo preocupa hasta artistas jóvenes talentosos (as), al lado de mi casa vive una de ellas y le pregunté que por qué no exponía una de sus obras en la galería FM y me explicó eso mismo que tu dices Gisselle, que hoy cualquier cosa es arte, que solo basta el nombre del artista para que cualquier cosa que este muestre sea considerado arte avanzado. Igual que con las artes plásticas me sucede con la poesía los busenos poetas, esos de renombre universal, que aun hoy continúan escribiendo sus textos son poéticos, exquisitos, sublimes, bellos, llenos de metáforas y nos son cursis. Resulta que los poetas de ahora para no ser cursis escriben versos que solo ellos entienden, que no dicen nada, que solo por haberlos escrito fulano de tal, que es el poeta de ________, ya es tremendo poema. De verdad que no acabo de entender tampoco el arte contemporaneo. Hace unos años cunado empezó en Cuba el tema de las instalaciones en el mismo Salón Fdez Morera via varias de ellas originales, que aunque efímeras se denotaba el trabajo de un artista, ahora cualquier cosa es obra de arte, no se me olvida una sala llena de rollos de papel sanitario, bien alineados, pero nada más, desde ese día me dije que había que pensarlo para volver a ir a un salón FM y ahora con tu trabajo me reafirmo en ese propósito, tendrán que cambiar muchas cosas en Sancti Spíritus para que vuelva a poner los pies en ese salón, los artistas que cuando realizan una obra no piensa en el público, pues bueno que lo dejen para su casa, creo que al final Cultura tendrá la palabra final y todos sabemos porque causes anda la cultura espirituana.

  4. Existen varios tipos de desubicados, pero los peores son los que no tienen nada que aportar al debate y aún así comentan. Esos tampoco quieren ver lo desubicados que están.

  5. Gisselle: Tonterias. Cuando hay tantas cosas reales en las que pensar, perder el tiempo hablando de semejantes mi.. das equivale a una actitud contrarrevolucionaria. Ja Ja. No, No. Aguanta tu descarga, Tu comentario lo encuentro excelente… y con mas tiempo opino. Solo te copiaba un parrafito que larga Victor Hughes, convertido en sanguinario comisario politico durante la Rev. Francesa, en el Siglo de las Luces, un clasico, aunque, de Nuevo, no deberias perderte bajo ningun concepto, la lectura de lo que el Viento se LLevo. El personaje de Scarlet O’Hara es divino. Y Red tiene salidas tan cinicas como las del inagotable.

    Saludos.

  6. Comenta Gisselle:

    … la radiografía de un pescado en un recinto expositivo de Sagua la Grande hizo que pusiera en tela de juicio mi capacidad de apreciación.

    Y aqui me tienes Gisselle, al pie del cannon, despierto a las dos de la madrugada tratando de desentranar lo que intentaba decir el genial artista
    criollo con esas espinitas que me has clavado.

    Ya se sabe que Victor Hughes, feroz comisario del Siglo de las Luces, nos hubiera mandado a los tres – a ti , a mi. y al artista, a guillotinar – Eso te lo conte antes, aunque tu, que te las lees todas, me la juego que ya esa tambien te la sabias.

    Pienso (yo soy un ser muy pensante) que si el artista ademas, nos
    hubiera presentado una flauta de pan y al pescado de marras antecedidos por un signo de multiplicacion, estaria haciendo un desesperado llamado, – los artistas tambien necesitan comer- por medio de la famosa parabola biblica , para que le crearamos un socialismo sustentable.

    En esta linea de analisis, y siguiendo la logica implacable de mi otra mujer – la cubana- que decia desde los 70s que habia que levantarle un monumento a la gallina ponedora por los servicios prestados a la patria, se me ocurre que el artista, si en la misma galeria, hubiera presentado no solo al pescado en cuestion, sino a dicha ave, intercalando en medio de ambas figuras simbolicas un signo de multiplicacion nos hubiera querido decir simplemente advertir que estaban dando pollo por pescado.

  7. Comanta Mirna
    El arte contemporáneo es divino, imaginativo, creativo …

    Je Je. Si, En en el enlace que pone Arturo, salen una patas desde

    una pelota de balompie que le inflaman el alma a cualquiera,

  8. Me dice Gisselle en el post anterior:
    Me he reído con su picuencia, inagotable, usted a veces es ciertamente hilarante.
    ——–
    Nunca me habian dicho picuo, solo de mente un tilin rancia,
    Hablando de romanticos, como yo, o picudos, Ya se que las has leido todas, las pulicadas y las que estan por publicar, pero sigo intentandolo:
    ?Conoces la novela Martín Rivas de a Alberto Blest Gana?, Ja Ja. Me consta que esa si la publicaron en la isla. Me agrada hacer a la gente reir. Y entonces, me debes haber tomado afecto. Ja Ja, Yo a ti si, le tomo afecto a quienes me hacen reir.

  9. Yo no estoy en contra del arte contemporaneo, defiendo lo mejor de él, solo me parece que en la actualidad se reconoce como arte a muchas obras que no tienen nada de arte, si negáramos lo contemporaneo estaríamos negando el desarrollo, pero por favor tengo la impresión de que en las galarías y eventos en nuestro país muchas veces nos participan los artistas más telentosos, ni sus mejores obras.

  10. Pensar en el arte contemporáneo es adentrarse en una suerte de túnel que nos llevará hacia adelante y hacia atrás, a través de la historia de esta disciplina. Al arte contemporáneo, si le hacemos un corte transversal, como a la tierra, deberían vérseles las capas de diferentes colores, como las vetas de una gran batalla estética. Recordemos que a los románticos no les hizo ninguna gracia la tesis de los impresionistas, luego estos mostraron sus garras al ver las propuestas estéticas de los expresionistas, y estos últimos se enfurecieron al ver las obras de Picasso colgadas en los muros de una galería de arte; también cuentan los que saben, que Picasso no hizo muy buenas declaraciones sobre las tendencias pictóricas que sucedieron cuando él era ya un artista consagrado. Así son las cosas en el arte, una rueda demoledora que aplasta y asimila cada corriente estética que se manifiesta.
    Así empezamos bien, pero el arte contemporáneo posee un saco muy grande donde pueden caber excelencias y a veces innegables absurdos.
    Veamos, cuando Gisselle trae a colación la radiografía de un pescado en la galería, no me queda más remedio que pensar en aquellos Readymade de Marcel Duchamp, pero es que Duchamp era un pionero, y a los pioneros hay que respetarlos.
    Yo, que soy artista, no crítico de arte, podría fácilmente emplazar en una galería cualquiera, un lavamanos y ponerle como título, digamos….piscina, o paraíso, o como quiera, y tendría todo el derecho a hacerlo, pero no sería una pieza feliz, pues lamentablemente, será una pieza sumamente deudora de un pionero: el urinario de Duchamp. Incluso podría argumentar, defender hasta el cansancio, pero faltaría algo: la creatividad, el ingenio para defender una pieza con un criterio devastador y conciso.
    Eso, precisamente eso le falta a cierta zona del arte contemporáneo, la capacidad de asumir la obra como una tesis, porque el arte de nuestros días debe ser una tesis que nos enfoque en algún punto de nuestra realidad, debe poseer lo que en la esteta medieval se llamaba Resplendettia, o sea, esa capacidad de la obra de sobresalir por encima de nuestra vida común.
    Si algo ha perdido cierta zona del arte contemporáneo es la capacidad de crear ardides para conseguir una obra redonda, dígase redonda a aquella pieza artística convincente desde todos los puntos de vista. En el pasado los artistas crearon muchos ardides para sostener su obra; pensemos en el Sfumato, en el Trompe-l’œil, en la redención de la luz usando los colores complementarios etc etc. Bien, hoy en día, donde la obra de arte carece hasta cierto punto de esas técnicas (pensemos en la instalación, el performance y en la radiografía del pescado en Sagua la Grande) un buen ardid debería ser la fácil comunicación con el público y a la vez la consistencia de un mensaje o una sugerencia que nos haga participes de tal descubrimiento. Podría ser una obra valiosa aquella que nos libere y/o nos envuelva en su halo.
    Estaría de más decir que el arte contemporáneo puede ser fabuloso; he visto grupos musicales que hacen su creación solamente usando los sonidos que se logran rasgando papeles, y he visto increíbles performances donde el absurdo o la lógica, habría que ver, arman un entramado de ideas que resultan fantásticamente geniales. Cabría preguntarnos qué dirían de esta música y estos performances W. A. Mozart, L. V.Beethoven, Frank Fernández o Miguel Ángel, Joaquín Sorolla y Leopoldo Romañach? No hace falta la opinión, el arte es como es y basta, ha sufrido muchos cambios para llegar hasta donde ha llegado, pero eso sí, necesita el conjuro del pasado, la dosis de genialidad para poder sostener la obra, y además, esa extraña capacidad de ser asimilada por todos, pues me resulta altamente sospechosa una obra de arte contemporánea que necesite de un público altamente calificado para entenderla.
    Cuando Gisselle Morales dice que no tiene todas las herramientas para descifrar una obra (les aseguro que sí las tiene), nos está diciendo simplemente que esa obra es indescifrable y por lo tanto, muda; realmente entre esta y el urinario de Duchamp hay una distancia insalvable.
    Recuerdo con pesar una instalación que vi en Oriente, donde todo se resumía en un caldero en medio de la galería lleno de limonada y el público podía tomar todo el refresco que quisiera; pero he visto instalaciones memorables; recuerdo la pieza Apolítico de Wilfredo Prieto, las genialidades de Adonis Flores, los innegables valores de La tradición pesa del grupo S/T. Eso nos dice que hay de todo en la viña del señor. Cuidado, hay que tener mucho cuidado, pues generalmente se toman de escudo las nuevas corrientes estéticas para que artistas no especializados en estas disciplinas, nos muestren obras carentes de recursos. Como dijo una vez Rufo Caballero, más triste que la rancia academia, es una vanguardia trasnochada.
    Estamos carentes de espacios de reflexión sobre este tema; sería genial que este artículo de Gisselle Morales saliera de las paredes digitales de su Blog, tristemente limitado a los cubanos por la imposibilidad de acceder a la red de redes, y fuese publicado en la prensa provincial y nacional; allí entonces podría nacer la cultura del debate sobre los grandes temas que motivan a hacer y a consumir el arte contemporáneo.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s