90 millas de ausencia

90 millas de ausenciaCuando me dijo que se iba, en avión y definitivamente, no le hice caso. “Sí, claro, yo también, las dos nos vamos —le respondí—. No te hagas de rogar, que solo faltas tú por anotarse en los repasos”. Entonces me sujetó por los hombros, me miró con una expresión agridulce y me lanzó la frase rotunda que 12 años después todavía no he olvidado: “No estoy jugando; a mi mamá le llegó el bombo y yo no quiero irme, pero no puedo quedarme”.

Es la primera vez que lo cuento, supongo que para evitar el nudo en la garganta que ahora mismo vuelve a atenazarme. Estábamos en el último año de preuniversitario y el tercero de una amistad que habíamos urdido muy a pesar de nuestras diferencias de carácter: tímida y centrada, yo; espontánea y desenfadada, ella. Tanto, que solo la Física con su teoría de los polos opuestos que se atraen hubiese podido explicar la complicidad mutua que logramos agenciarnos.

La Física y su paciencia, porque se encargó de soportarme todas las majaderías de chiquilla bitonga que ahora me parecen francamente intolerables: mis constantes altibajos emocionales, las noches en que le agitaba su propio ventilador Órbita —“no te vires de lado, Daylenis, que no me llega el aire”, casi le ordenaba— y hasta el cucharazo que le di cierto mediodía en plena frente.

(“¿Tú no piensas relatar esa anécdota en tu blog?”, ya me había reclamado. Y de verdad que intenté, pero no hallaba la manera de explicar con argumentos lógicos cómo mi cuchara del almuerzo había ido a parar a su frente, despejada).

Regresábamos del comedor rumbo al albergue, para lo cual debíamos atravesar por un puente aéreo en el que, a esa hora, solía reunirse lo más selecto de los equipos masculinos de básquet. Las hormonas se nos revolvieron a ambas pero en sentido contrario: yo me esforcé en caminar despacio, intentando no tropezar del nerviosismo, y a Daylenis le dio por asumir una pose de modelo que habría envidiado la mismísima Kate Moss.

—Deja ya de hacerte el centro, ¿no ves que nos están mirando?, le pedí entre molesta y apenada.

—Bueno, me estarán mirando a mí, ¿no?, respondió.

—Sí, claro que te están mirando a ti, pero deja de hacerte el centro o te voy a dar con la cuchara en la frente…

—Ah, ¿sí?, pues dame, a ver si eres guapa.

Y se levantó el flequillo —por aquel entonces también se usaba—, con la típica actitud retadora que suele sacarme de paso, dejándome la frente libre para que, en efecto, le plantara en medio un señor cucharazo.

Me miró con una ira de los mil demonios, salió en estampida rumbo al albergue y estuvo casi una semana sin hablarme, por más que yo me deshacía en disculpas, en “lo siento, Lele, no quería avergonzarte” y en todo el repertorio de perdones que me sabía y que, gracias a Dios, funcionaron.

La escaramuza del cucharazo, que desde entonces ha estrechado aún más el nexo más entre ambas; las tertulias en torno a los dulces que horneaba su abuela —“los panquecitos de Silvia María”, los habíamos bautizado— y las sesiones de terapia en que íbamos de paciente a psicóloga y de psicóloga a paciente con una tranquilidad pasmosa…; todos los episodios de la convivencia como vecinas de litera durante tres años se me agolparon cuando la tuve delante, más seria que nunca y con los ojos vidriosos de lágrimas: “No quiero irme, tú lo sabes, mima; pero no puedo quedarme”.

Tuvo que dejar la boleta de las carreras universitarias en blanco y saltarse olímpicamente las pruebas de ingreso para que me convenciera de que no había vuelta atrás: mi mejor amiga cruzaría el maldito estrecho, y ni siquiera la promesa de venir todos los años —que ha cumplido con una persistencia que le desconocía— me ha librado de esta terrible sensación de desamparo.

Ni las cartas, primero; ni los correos, después; ni el muy contemporáneo chat de facebook, ni sus constantes idas y venidas entre las dos orillas han hecho más que aliviar estos 12 años y 90 millas en que me falta.

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18 comentarios en “90 millas de ausencia

  1. Que lindo rubia !!! desde la primera linea sabía de quien estabas escribiendo. Hace a penas unos meses me acaba de pasar lo mismo con uno de mis mejores amigos, la diferencia que este partió (como casi todos ultimamente) a un país latino. Me sentí super identificado con este Post de miercoles…

    1. Ay, pipo, tú sabes cuánto yo quiero a mi Lele lindura, así que te imaginarás cómo me sentí cuando se puso de parto tan pero tan lejos de mí. Cuánto hubiese querido yo ayudarla en ese momento difícil, cuánto hubiese querido cargar a su pequeño Alex. Pero por estas malditas 90 millas, solo puedo escribirle un post. Besos!!!

        1. Ana gracias mi vida, aquí estoy, entre malas noches y recarga de hormonas de embarazo q me mantienen super activa para poder cuidar de Alexander. Cuando tengan la oportunidad de tener una criaturita se darán cuenta de algo q yo no me dí cuenta hasta ahora: ocupa todo tu espacio, llena toda tu vida. Esto es lo más grande de la vida! Estoy viviendo los momentos más hermosos! Espero estés bien, mima.

          1. Gracias a ti y a Gissi por compartir con todos la metáfora y los detalles, un filito de una amistad tan linda 🙂
            Y qué bueno también leerte lele! saber del pequeño Alexander :-), y de esta felicidad que por transitividad me llega 🙂 ¡muchos besos!

          2. Gracias a ti y a Gissi por compartir con todos la metáfora y los detalles lele, un filito de una amistad tan linda 🙂
            Y qué bueno también leerte! saber del pequeño Alexander :-), y de esta felicidad que por transitividad me llega 🙂 ¡muchos besos!

      1. Mi vida, es Lele (se te olvidó mencionar mi famoso apodo) jeje. Eres genial, mami y yo hemos llorado, reido y no se sabe qué con lo que has escrito. Te quiero suena redundante. Qué falta que me has hecho!

  2. que linda amistad, casi todos nos sentimos identificados con seres queridos que se quedan atras,me la paso hablando y recordando cosas con mi esposo de aquellos anos de escuela. yo loca porque terminaran y ahora los extrano tanto, los emial de mis amigas no se parecen a los mios yo lo extrano todo y ellas me dicen que estoy loca jajaja, muy lindo el post, como todos, algun dia tendras a Alex en los brazos, mientras tantos las foticos ayudan

  3. Gisselle, Si ambas partes cooperan, como esperamos, el estrecho no sera tan maldito. Primero: Planean poner ferrys, lo que abarataria los costos enormemente, Segundo. El gobierno de la isla deberia permitirnos viajar con los pasaportes de los paises que nos hospedan. Si se dan ambos factores, prometo solenmnemente, que te ragalo esa ristra de ajo prometida Ja Ja

  4. Timida? y le espanta un cucharazo a su mejor amiga en un acto casi de terrorismo.Si llegas a ser alumna en mi IPUEC le suspendo el pase por dos meses por ese acto de violencia injustificada..Timida?.Jamas he conocido a un gallego o sus pichones timidos..(Mi abuelo paterno era gallego)

  5. La emigracion muchas veces ha tenido un sabor amargo, una carga emocional, porque no siempre se ha podido emigrar con todo el nucleo familiar.
    Los que salieron de 1959 a 1994, era en viaje sin retorno, lo cual tenia un sentido de injusticia porque atras quedaban padres, otras veces hijos y esposas, como fue mi caso. Los primeros pudieron regresar de visita por 7 dias a partir de 1979. Y lo que nos fuimos en 1980 por el Mariel, tuvimos que esperar 14 largos anos, hasta 1994 ( 168 meses ) para poder ver a los seres queridos que quedaron atras. Ya partir de esa fecha, comenzo un proceso gradual de despolitizacion , de respeto y un trato mas humano hacia los que se marchaban por un motivo u otro: motivos economicos, profesionales, familiares, amorosos, y en menor grado por causas politicas.
    La reciente reforma migratoria, fue amplia y generosa, mucho mas de lo que esperabamos, y situo a Cuba a la altura de los paises mas desarrollados en esa materia. Desaparecio la despreciable Tarjeta Blanca, que te la podian dar, pero tambien te la podian negar.

    En mi caso, he podido conservar a mis amigos de la infancia y juventud con los cuales mantengo contacto y les ayudo cuando puedo, casi siempre en Navidad. Ya no tengo familia allegada, aunque si parientes queridos que mis padres, en vida, siempre supieron distinguir.
    Mi mejor amigo desde los felices dias de la infancia, vive en Cuba. Cada 13 de Mayo, dia de su cumpleanos, donde quiera que yo me encuentre, le llega mi felicitacion y mi presente. Un amigo lleno de valores como Ariel, aunque estemos a 90 millas, siempre esta presente en mi corazon.

  6. Dime, Jose, cual es el truco para que Gisselle te permita hacer la catarsis que a mi me niega.

    ?Este parrafo?

    …La reciente reforma migratoria, fue amplia y generosa, mucho mas de lo que esperabamos, y situo a Cuba a la altura de los paises mas desarrollados en esa materia.

    ?Te parece muy avanzado que poner un pie en la isla, tenga un costo
    aproximado a hospedarse y comer durante una semana en un hotel de cualquier pais del Caribe?

  7. Giso, este post lo descubrí hoy, pasadas las 12 de la madrugada, sola, lejos de casa y de las personas que quiero, y me ha hecho llorar como una condenada, me ha arrancado las lágrimas hasta doler y ahogarme en suspiros.
    No sé si son las nostalgias por la época del preuniversitario y la universidad, la ausencia de amigos que ya no están, que viven en otras orillas, o de otros que sí están, pero muy ausentes… apenas puedo escribirte para agradecerte estas letras. Gracias!!!

  8. A la distancia de los años algo así pudiera parecer lindo, a pesar de no haber encontrado el alivio, pero cuando apenas han transcurrido dos meses y unos días (como mi prima con su esposo e hijos) entonces sientes que el corazón está sencillamente despedazado y no sabes si algún día sus piezas se volverán a unir. Duele tanto!

  9. Acabo de llegar… ¿por qué me atraso tanto en historias tan conmovedoras como esta? regáñame!
    Por cierto, Gisse, me has hecho recordar a alguien que está también a 90 millas, una buena amiga de la universidad, que me decía Lele. Y me llamó por teléfono el día antes de irse… para contarme.

  10. Te leo a las 23:40 en una noche calurosa de Ecuador. Yo acabo de postear algo y vine aquí por un tuit que alguien replicó y dijo gustarle. Resulta que eras tú tras un puto link, abrí y leo esto hermosísimo que me caló hondo. Todos hemos pasado por una historia parecida, un familiar, un amor. Y lo triste es que la vida sigue, pero el corazón no deja de estrujarse. Un abrazo. Sigue sorprendiéndonos así; con estas historias tan nuestras.

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