Carne con papas

Carne con papasD. hacía el cinco en la cola de la carne de res. De dieta, por supuesto. Y también por supuesto D. no se llama D., pero me hizo jurar por las once mil vírgenes que no pondría su nombre real. No porque esta sea una historia de hurto y sacrificio de ganado mayor, en cuyo caso no se me ocurriría ni siquiera usar la letra inicial; sino porque D. le tiene un temor casi patológico a Internet. “Nunca la he visto, pero por lo que dicen debe ser malísima”, me explica, y con la ingenuidad de su argumento basta para convencerme.

Así que decido respetar a D., que cuando empezó esta historia hacía el cinco en la cola para comprar la carne de dieta. Fue entonces cuando a la fila de comadres le dio por cuestionar, como ya venía siendo costumbre, la inexplicable desaparición de la papa, que algunas solo habían visto en los reportes del noticiero de la televisión nacional.

—No habrá papa en las placitas estatales, pero por mi casa pasó ayer un hombre vendiendo el jarro grande a 25 pesos. Le compré cuatro.

—Además, no habrá en Sagua, porque de este pueblo no se acuerda nadie, pero en Santa Clara la papa está a la patá.

—Normal, si Santa Clara no se ha llevado el río de aquí porque no puede. No me extraña que estén nadando en papas por allá.

“Nadando en papas por allá”, repitió D. para sus adentros, decidida a no enrolarse en la comparsa antisantaclareña si, en definitiva, ella iría la mañana siguiente a la capital provincial, una ciudad que nunca le había sido abiertamente hostil y en la que, dicho sea de paso, tampoco pensaba perder el día entero comprando las libras que las vecinas sin duda le habrían de encargar.

“Carne de res con papas, carne de res con papas”, pensaba de camino a casa, siguió rumiando la frase esa misma noche, mientras se acomodaba para dormir y cuando al amanecer encendió el carro rumbo a Santa Clara.

“Carne de res con papas, carne de res con papas”, una obsesión que difícilmente entenderían quienes pueden comerse una vaca sin sobresaltos —no los cubanos, como es lógico— y los habitantes de Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos y Ciego de Ávila, únicos territorios autorizados este año por el “nivel central” para cultivar el tubérculo y, por ende, únicos territorios en los que al parecer la gente tiene permiso para consumirlo. Y los habaneros, por supuesto, que ni siembran papa, ni la cosechan, ni cantan, ni comen fruta pero tienen, como se sabe, el complejo de ombligo del mundo de todas las capitales.

“Carne de res con papas, carne de res con papas”, repetía mientras los jugos gástricos y los reflejos descritos por Pavlov hacían lo suyo. Para cuando su yerno frenó el carro en la puerta de un mercado agropecuario de Santa Clara, ya la fuente rebosante hasta la punta de las estacas casi se podía tocar.

—Amigo, ¿tienes papas?, le preguntó al vendedor que masticaba su tabaco en un taburete inclinado contra la pared. Los espejismos de D. eran tan vívidos que le pareció advertir en los muros, incluso, un fuerte rastro de tierra colorada.

El hombre miró de arriba abajo a D., a su hija y a su yerno, frunció el entrecejo y con el brazo extendido hacia un lugar impreciso les respondió con tremenda resolución:

—¿Papa? En el Vaticano.

A estas alturas D. no sabría decir qué parte los confundió, si los nombres místicos tan al uso en la ciudad —Santa Catalina, la Avenida del Papa, la plaza del Carmen, Santa Clara misma, ¿qué importaba otro apelativo religioso más?— o si el dedo apuntando hacia el noreste que ellos interpretaron como “en la otra esquina, allí, en el mercado agropecuario El Vaticano”.

—Señor, ¿y dónde queda eso?, insistió.

—Bueno, mija, eso queda por ahí, cruzando el charco, a una pila de kilómetros pa’ allá, en Roma; y si ustedes van, me le dicen al Papa que en toda Villa Clara no hay papa, y que al paso que vamos, no hay papa ni las habrá.

Se rieron a mares, no tanto por la ocurrencia del vendedor, que remató su triunfo con un aspaviento de borracho sangrón, sino por la cara de D., que en apenas segundos pasó del suspenso al desconcierto, a la carcajada incontenible y, por último, a la más descorazonadora frustración. “No importa —musitó para conformarse, uno siempre se conforma—, en definitiva, para una olla de carne de res con papa, la dieta de un diabético tampoco me iba a alcanzar”.

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10 comentarios en “Carne con papas

  1. Gisselle. Gracias

    Hasta donde he leido, esta entrada es deliciosa,
    Maravillosa manera de escribir Ja Ja. Hace meses que no me
    divertia tanto.
    Si no fuera porque me consideras politicamente “rancio”
    y que debo bajar la petulancia, te declararia
    mi amor…… Je Je Y que conste
    que no entro en el negocio de hacer alabanzas .
    Ja Ja Ja Estoy leyendo despacio para disfrutarla mejor,

    Copio: Ja Ja Ja Ja. !Formidable!

    Carne de res con papas, carne de res con papas”, una obsesión que difícilmente entenderían quienes pueden comerse una vaca sin sobresaltos ——————-—

    Para tu tranquilidad, por razones de trigliceridos y colesterol, he suspendido
    el consumo de carne de res Los jugos y refrescos, debi suspenderlos antes para bajar de peso. .Bueno. Es cierto que tengo otras muchas opciones.
    En un rato sigo leyendo y comento

  2. Gisselle.
    Lo lei completo, le hice propaganda en otro blog en que hablan del mismo asunto. En un ratito lo mando por e-mail a un amigo. Tu entrada es excelente, Ja Ja Ja . Creo que hasta me ahorro ir de visita a la isla Ja Ja
    aunque bajen los precios y viajar por ferry sea una maravilla pues, leyendote, he puesto los pies en Cuba, Ja Ja Ja Ja. !Que bien retratas la manera como el cubano de a pie ironiza sobre sus desgracias!

  3. La carne con papas es una de mis comidas favoritas y nunca logre que la colombiana,(admito que la cocina no se cuenta entre sus meritos) aprendiera la receta. Curiosamente, no debo ni oler ese plato pues un libro de dietas dice que es fatal combinacion para el colesterol.

  4. Los cubanos, con independencia donde vivan, son morbosos. Basta que un producto sea escaso o “invisible” para que se nos rompan las patas buscandolo. Es un desafio, un reto, pero lo asumimos. Con la comida es no es distinto.
    Sabiendo que los comentaristas de CP me van a acribillar por mi opinion sobre este tema, les voy a decir que tanto la papa como la carne de res son dañinas para el organismo humano: la papa, si la comemos hervida, es rica en carbohidratos y por ende engorda. Si se frie, que es riquisima, al tirarla en la grasa caliente se activa una sustancia cancerigena que se llama “acrilamida”. NO es que vamos a contraer cancer por comerla una o dos veces al mes, sino el consumo prolongado y en exceso.
    En cuanto al producto desaparecido de los hogares cubanos, la carne de res, tiene mas toxinas que ninguna otra carne roja. Es mas dañina que la carne de cerdo, aun con la mala fama que tiene. Tiene mas colesterol la carne de res que la de puerco. El que tiene trigliceridos altos o las enzimas del higado alteradas ( grasa ) , es muy perjudicial comer carne roja. El que tiene gota ( inflamacion en las articulaciones ) producto de un nivel elevado de acido urico, tampoco puede comer carne de cerdo o de res, aunque si de ovejo o chivo, que es la menos dañina de las carnes.
    No pasa nada comernos un potaje con arroz blanco y que no haya carne, pollo , huevo o pescado. El plato estrella de la cocina cubana tambien tiene nutrientes.
    POTAJE SI, MORINGA PA’ LOS CHIVOS

  5. El rancio. Ultimamente me dicen el rancio, Gissel. No se las razones, trata de colgar un comentario en Cubadebate.

    Muy bueno que el pajaro le tire a la escopeta, que la delegacion de Cuba le diga las verdades que los gringos no estan acostumbrados a escuchar…. aunque debemos reconocer que el propio Obama admitio el racismo y malas practicas policiales.

    Recientemente liberaron a varios presos de Guantanamo. Asimismo, han llevado a corte marcial a militares que realizaron torturas.

    Ademas, es cierto, que la noticia es parcial.

    Busco el Enlace sobre la Declaracion Universal de los Derechos Humanos y
    veo que Uf! Cuba falla en algunos, En este por ejemplo:

    Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

    Y en Cubadebate. ?Me van a censurar este comentario o me lo dejara pasar?

    Y los artículos 22 a 27 derechos económicos, sociales y culturales.

    Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica […]

    —–
    Algunos de ustedes diran que ese asunto esta resuelto. Yo digo que no, porque no se consigue carne de res, leche. y ultimamente ni siquiera papa.

  6. Comenta Jose:

    ..tanto la papa como la carne de res son dañinas para el organismo humano.

    —–
    Ja Ja Ja Ja Jose,
    Mas dannino es no verlas aparecer en los anaqueles.
    Aunque es cierto que, todo en exceso es malo. menos el sexo, digo yo.

  7. jajaja Gisselle Morales​, dile a tu amiga D. que contacte con gente de Cienfuegos, que ellos se han dado cuenta ya de los beneficios de la exportación de la papa a otras provincias. Solo así pude comer la semana pasada pollo con papas. Me he reido con esto un montón… besos

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