Archivo mensual: mayo 2015

Un safari a los tiempos del azúcar

Un safari a los tiempos del azúcarPara saber cómo vivían los grandes aristócratas cubanos del azúcar, de qué aire se llenaban el pecho mientras recorrían las imponentes plantaciones de caña o qué estancias caminaban en penumbras antes de apagar la palmatoria, ya los turistas no tendrán que figurarse tales escenas por la bien documentada frialdad de los libros ni por la descripción de los guías de museos. Si los vaticinios se cumplen, en cuestión de meses podrían vivir en carne propia lo que algunos han comenzado a llamar un safari a las haciendas insulares del siglo XIX.

La idea resulta tentadora para quienes optan por el turismo rural y de naturaleza, que no son pocos en el mundo: cinco haciendas de las 13 que aún sobreviven desperdigadas por todo el Valle de los Ingenios, al centro sur de Cuba, abrirán sus salones a una modalidad de hospedaje que si bien apuesta por la fidelidad al patrimonio, la historia y el ambiente bucólico del campo, tampoco prescinde del confort y los estándares al uso en el ramo.

En conciliar tradición y contemporaneidad se enrolan por estos días los arquitectos, ingenieros, historiadores y especialistas encargados de devolver la funcionalidad a las viviendas —algunas de las cuales se encuentran seriamente desmejoradas— sin tirar abajo ni un solo muro colonial. Poco menos que imposible. Sigue leyendo

Una golondrina no hace verano

Una golondrina no hace veranoMuy pocas veces en mi vida —que tampoco ha sido tan larga, déjenme aclararlo— he dado mítines políticos: de pie, con la sangre revuelta y el tono exaltado, he defendido con vehemencia algo. Algo en lo que, sin dudas, he creído tanto como para sacudir esta timidez casi patológica y desgañitarme en plan tribuna abierta.

Ahora que digo “mítines políticos” no estoy demasiado segura de que el término se ajuste. En un país como el nuestro, donde el sistema educacional incluye asignaturas que se limitan a reseñar la evolución histórica de las ideas, no me queda del todo claro cómo aprehender de política sin ejercitarla.

Que conste: di Educación Cívica en la secundaria, Cultura Política en el preuniversitario y varios semestres de las más diversas filosofías en los cinco años de carrera, sin que ahora mismo me sienta apta para sostener un debate bien apuntalado. Pero a lo mejor soy yo, que de tímida paso.

Muy pocas veces en mi vida —repito— he levantado la voz frente a un auditorio más o menos numeroso, más o menos expectante y que, al final, más o menos me ha apoyado: cuando protesté ante la mirada atónita de los (re)vendedores de ajo, cuando protesté por el drástico aumento de precio del pasaje en almendrón entre Sagua y Santa Clara, cuando protesté por las exorbitantes tarifas de los camiones que cubren las rutas interprovinciales, cuando protesté… Sigue leyendo

Sancti Spíritus: la estética del mural

Sancti Spíritus la estética del muralLas formas geométricas se yuxtaponen, las paredes desnudas se visten de las más diversas texturas y tonalidades, las tejas que poblaron los techos coloniales hoy devienen elementos de la composición. Surge entonces el mural, suerte de híbrido entre la arquitectura y las artes plásticas y, desde hace tres décadas, rasgo típico de Sancti Spíritus, una de las ciudades más antiguas de Cuba.

La tradición de confeccionar murales como complemento de la estética urbana había comenzado en estas tierras durante la etapa colonial; sin embargo, relegada a un segundo plano en los años de la República, la habilidad para dar vida al espacio inerte tomó nuevos bríos luego de que Sancti Spíritus se estrenara como capital provincial en 1976. Necesitaba transfigurar su imagen, renovarla, lanzar al pueblo antiquísimo al concierto de las ciudades posmodernas.

Fue entonces cuando, en plena década de 1980, llegó a la otrora villa del Espíritu Santo el sagüero Heriberto Manero, artista de la plástica que supo interpretar el alma de la urbe en ciernes y dejó su impronta en el quehacer muralístico posterior. Sigue leyendo

El alma de Los Van Van

El alma de Los Van VanSolo por la insistencia con que los medios aún se hacen eco de la noticia; solo por el dolor inconsolable que se ha ido acomodando en el costado de la nación puede creerse que, efectivamente, ha muerto Juan Formell; “debido a las complicaciones de un padecimiento hepático”, declaró a la prensa hace un año su hijo Samuel.

El hombre que dotó a la música cubana de ese fenómeno sin precedentes llamado Los Van Van; el músico que, al decir de un colega, nació predestinado “a transformar radicalmente el panorama sonoro de un país”, murió al borde de los 72 años, de seguro mientras alguien tarareaba sus canciones desde una plaza pública, una esquina, un solar.

La marca Formell, ese sello peculiarísimo que permite identificar sus composiciones desde los primeros acordes, no le sobrevino, sin embargo, en un rapto instantáneo de genialidad, sino una vez sedimentadas las más disímiles influencias: las foráneas, de las que bebió sin demasiadas predisposiciones ideológicas, y las de sus coterráneos —Guillermo Rubalcaba, Carlos Faxas, Elio Revé—, de quienes aprendió, también, el arte de liderar una banda. Sigue leyendo