Y después de todo, ¿qué?

Y después de todo, quéSi tan solo hubiera servido para levantar el parque por los aires, estirar sus bordes hasta los límites originales y sacudirle la imagen de palangana estrecha que tuvo hasta el otro día; si tan solo hubiera servido para sembrarle una plaza como Dios manda al centro histórico de Sancti Spíritus, la conmoción telúrica que vivió durante meses la cuarta villa de Cuba habría valido la pena.

Primero, los buldóceres, que arrancaron el pavimento, los muros perimetrales y hasta los árboles —hay quienes han calificado semejante desmoche como un crimen ecológico—; luego, los arqueólogos, que jugaron a Indiana Jones entre los cimientos de la iglesia y el convento que afloraron una vez retiradas las capas de concreto; por último, toneladas y toneladas de cemento, bancos y farolas expresamente fundidos, una glorieta de herrería y mármol… Lo que se dice un sueño.

Al costo de 700 000 pesos, la remodelación integral incluyó el restablecimiento de las áreas verdes, la reconstrucción de aceras, la pavimentación de las calles aledañas, además de las acciones de conservación de 18 edificios de su entorno.

Además de la nueva plaza central, la ciudad entera asistió a un proceso de revitalización inusual que abarcó, desde acciones cosméticas como la pintura de fachadas en las principales arterias, hasta la restauración de inmuebles patrimoniales y la apertura de centros que han beneficiado desde entonces el panorama sociocultural del territorio.

Entre estos espacios destaca la Casa Natal del Mayor General Serafín Sánchez, que fue completamente reparada; el Ocio Club Boulevard y la Taberna Yayabo, dos centros recreativos que han venido ganando gran aceptación; el Hostal Don Florencio, que salvó de la debacle a un edificio ecléctico de valía puesto ahora en la órbita del Turismo, y el establecimiento El Convenio, convertido en un mercado de la red Ideal.

Punto y aparte merece, sin embargo, la Casa del Conservador de la Ciudad, una edificación que representa lo más autóctono de la arquitectura decimonónica espirituana y que, envuelta en una lamentable madeja de trámites, aún mantiene sus puertas cerradas al propósito con el que fue concebida.

En el embullo del 500, como han calificado a posteriori los expertos, se le otorgó, no uno, sino dos locales: donde radica la Oficina en sí y donde se encuentra enclavada la maqueta —o los pequeños cuadrantes de ella que están listos—. No obstante la agilidad con que se restauraron los inmuebles y la algarabía con que fueron anunciados, estas son las santas horas en que todavía no hay firma ni decreto que oficialice la institución.

Lo que existe en la concreta es una Gaceta Oficial de la República de Cuba donde queda constituida la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las ciudades patrimoniales, en la cual se hace referencia a Sancti Spíritus como parte de esa suerte de team Cuba de las villas fundacionales.

Al respecto, Roberto Vitlloch Fernández, director de la Oficina de Monumentos y coordinador en el territorio de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las ciudades patrimoniales de Cuba, ha declarado que ya Sancti Spíritus presentó su expediente de Oficina y su decreto ha sido revisado por el Consejo de Ministros para su evaluación.

“Se ha dilatado demasiado la aprobación y estamos perdiendo lo que se había ganado en el 500 aniversario, estamos perdiendo el avance, la comprensión… Llegamos a ese punto y empezamos a virar para atrás por la falta de mantenimiento, por la falta de educación de la población. Consideramos que tampoco puede esperarse mucho más”, alertó Vitlloch.

Mientras se revisan los papeles, una duda corroe a no pocos espirituanos: si la Oficina de marras no tenía el visto bueno del Consejo de Ministros, única instancia facultada para concederle jerarquía de institución, ¿por qué se le concedieron dos locales que ahora languidecen?

La Oficina fantasma es, por desgracia, apenas una de las resacas del medio milenio, un aniversario que se esperaba con ansiedad y que ha dejado a los espirituanos añorando algo —“una migaja aunque sea”, reclaman— de la efervescencia cultural de aquellos días de ensueño.

“Parecía que habían cambiado a Sancti Spíritus —recuerda Aurora Bernal, una yayabera de pura cepa—. Lo mismo había una gala, que un concierto de música culta en el Teatro Principal, que una agrupación bailable en la Plaza de los Olivos”.

Como una fiesta de la identidad calificó el gobierno local el jubileo por los 500 años; una euforia que demostró cuánto puede desperezarse Sancti Spíritus a golpe de voluntad y, como es lógico, de presupuesto.

Hasta el Papa Francisco felicitó a la villa por su medio milenio de historia en un mensaje en el que además explicitó su deseo de que los espirituanos progresen “en sus esfuerzos por ser cada día más justos y solidarios”.

Los ecos del maremágnum cultural que se vivió el pasado junio, una jornada de celebración que inundó plazas públicas y callejuelas empedradas y que le levantó la autoestima a la ciudad, se han ido apagando de a poco, como si Sancti Spíritus estuviera fatídicamente predestinada a la modorra.

Todo un año ha pasado desde entonces, tiempo suficiente para aquilatar en su justa medida la magnitud de los festejos y para recordar lo que publicó este propio blog al calor del medio milenio: “Si ya la ciudad demostró que sí, que puede, y se sacudió con fuerza ese complejo de víctima que la tenía paralizada, ahora debe probar con la misma vehemencia que es capaz de mantener el ritmo telúrico que se ha agenciado, para que la transfiguración física y espiritual de por estos días no sorprenda, como el cometa, una vez cada 500 años”.

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3 comentarios en “Y después de todo, ¿qué?

  1. Gisselle. Abundas en la restauracion de los edificios viejos.
    Estas como las ancianas que solo hablan de sus ulceras y artritis.
    ?No tienes otro tema mas entretenido de conversacion? El testimonio de ese soldado que me lei , guardaespaldas de Hitler, es mucho mas interesante, pero no me animo a contar nada aca por miedo a tus tijeras.
    que ya me han cortado varias veces.
    Por curiosidad. ?Tu no te pintas? ?No vas a la peluqueria?

    1. Inagotable:en tu comentario le dices a Gisselle. Abundas en la restauracion de los edificios viejos.
      Estas como las ancianas que solo hablan de sus ulceras y artritis.
      ?No tienes otro tema mas entretenido de conversacion? .
      Inagotable Eso se llama identidad, preservación de nuestro patrimonio cultural, tangente e intangente, soy espirituano y el trabajo de Gisselle me ha calado, se de que cosas está hablando, te pongo un ejemplo: La canción “Pensamiento” de Rafael Gómez “Teofilito” cumple 100 años y es como el Himno de los espirituanos, nos identifica, si donde estás vive alguno pregúntale por pensamiento, no importa la edad que tenga esa persona, de seguro te responderá. Sin embargo las autoridades de la cultura espirituana bien poco han hecho para conmemorar ese acontecimiento, hasta en Santiago de Cuba dedicaron este año el festival Pepe Sánchez a esa obra exquisita de la música espirituana, por esas razones es que coincido con Gisselle, pues si usted no sabe de donde viene dificilmente pueda saber para donde va.
      Por último inagotable su ciudad o pueblo de origen no tiene edificios viejos, parques añejos, rejas o balcones milenarios, que le recuerden su infancia, sus primeros amores, sus mejores tiempos aunque no sean materialmente los más prósperos. Piense, piense o regrese en el tiempo inagotable y a lo mejor se da cuenta que el patrimonio y la identidad no son cosas de ancianas que solo hablan de úlceras y artritis.

  2. El parque Serafîn Sánchez solo le dejaron tres palmas y una de ellas ya sin pencas imposible que ser humao se pueda sentar en sus bancos por el dia.Y otro crimen de lesa humanidad es ver como la antigua Colonia Española la han convertido en una mal presentada tienda de productos descontinuados y de muebles grotescos que rallan sus pisos. Y pensar que tiene escaleras de mármol .

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