La filosofía del llega y pon

La filosofía del llega y ponTímidamente al principio, como quien prueba fuerza, le fueron creciendo a las ciudades cubanas portales sobre las aceras, escalinatas que invaden con total desparpajo los parterres, organopónicos enteros detrás de los edificios multifamiliares, garajes privados en zonas comunes y un largo, larguísimo etcétera de violaciones a lo instituido en materia de ordenamiento territorial y urbano.

Y se percataron los infractores de que nada pasaba, que semejante rosario de ilegalidades crecía frente a las narices de todos como la verdolaga sin que se derribara ni un solo ladrillo —una multa, si acaso—, con lo cual el cáncer de la indisciplina derivó en una peligrosa metástasis: la impunidad, esa sensación que algunos tienen de estar por encima de lo legislado.

No lo digo yo, que apenas conozco las infracciones cometidas por los vecinos en mi reparto; lo reconocen los miles de ciudadanos que a lo largo y ancho de la isla denunciaron con vehemencia el problema en aquellas catarsis colectivas de 2011 que terminaron por conformar los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Hasta qué punto el fenómeno reptaba por las pantorrillas de la nación que el lineamiento 120 instaba —y todavía insta— a elevar la calidad y la jerarquía de los planes generales de ordenamiento y a rescatar la disciplina territorial y urbana.

Las causas de que la anarquía constructiva haya ganado terreno no son secreto de Estado: la falta de un sistema integrador de todos los factores involucrados, la carencia de una política coherente dirigida a frenar y eliminar las transgresiones, la desactualización de los instrumentos legales existentes y la incapacidad de los cuerpos de inspectores para contener este boom han conspirado durante décadas contra la fisonomía de nuestras urbes, según reconoce tácitamente un informe elaborado por la comisión provincial de enfrentamiento a las ilegalidades territoriales y urbanísticas al que la prensa tuvo acceso.

Para que no quedara en la enunciación, que ninguna traba se resuelve con mencionarla hasta el cansancio, el gobierno trazó un plan de enfrentamiento a las ilegalidades de esta índole que incluye, no solo la descripción pormenorizada del escenario actual —cuántas son y dónde están—, sino también un riguroso cronograma con plazos concretos para la erradicación de las construcciones ilícitas, tanto en el sector estatal como en el de las personas naturales. El gobierno, debo aclarar, en todas sus estructuras: desde el Consejo de Ministros hasta el consejo popular.

En Sancti Spíritus, para no ir más lejos, en diciembre de 2012 se habían detectado 6 343 contravenciones a lo estipulado por la Dirección Provincial de Planificación Física (DPPF), desde las que pudiéramos calificar como más simples —balcones de edificios multifamiliares convertidos en cuartos y escaleras de caracol interrumpiendo el paso—, hasta las realmente complejas: viviendas enteras erigidas sin licencia alguna en zonas vedadas, ya sea por la carga contaminante que conspira contra la salud humana, la ausencia total de infraestructura o porque están previstas para otros usos.

Desde el levantamiento del 2012 hasta hoy, según declaraciones de Ciro Rodríguez, subdirector de la DPPF, la situación ha cambiado ostensiblemente; tanto que se han logrado erradicar más ilegalidades de las previstas en los plazos iniciales, en cuestión de horas la provincia se declarará libre de infracciones territoriales y urbanísticas en zonas costeras y, por si fuera poco, a fines de año quedarán desmanteladas todas las violaciones bajo jurisdicción del Estado.

Visto así, pudiera parecer que todo marcha viento en popa por estos lares, siendo Sancti Spíritus como es la única provincia de Cuba que sobrecumple los planes de erradicación de este tipo de ilegalidades. Pero no solo de plan vive el hombre.

Basta con tocar a la puerta de quien levantó cuatro paredes sin el visto bueno de nadie para compartir sus angustias. Ciro Rodríguez las conoce bien porque ha recorrido a pie los siete barrios y 13 focos que actualmente existen en la provincia y hasta ha tomado café en alguna de las 172 viviendas que, según sus propias estadísticas, deberán ser demolidas sin remedio.

“Si las casas se construyeron sin la debida legalidad, pero no van en contra del Plan General de Ordenamiento Territorial Urbano aprobado para cada municipio, esos inmuebles pueden ser tramitados —sostiene Rodríguez—; lo duro es cuando esas viviendas están en lugares en que no pueden quedarse”.

En tal encrucijada se hallan inmuebles plantados, por ejemplo, en el Camino de Santa Cruz y el Callejón de la Ford, ambos en la cabecera provincial; en áreas demasiado cercanas a la fábrica de cemento de Siguaney, en Taguasco, o en la franja hidrorreguladora del río Jatibonico del Sur, en La Sierpe.

Lo peor es que no son dos ni tres, sino decenas de viviendas que no brotaron de la noche a la mañana. ¿Por qué no fueron detenidas en cimentación o, mejor aún, cuando la familia comenzaba a acopiar los materiales? ¿Cómo se permitió que invirtieran en sitios que —se sabía desde antes— no iban a legalizarles? Los inspectores, ¿hacia dónde estaban mirando?

Precisamente de esa pata cojea el sistema de erradicación de ilegalidades, por lo demás bastante engrasado: el cuerpo de inspectores no da abasto.

Los números esgrimidos por el subdirector de la DPPF y por Noel Carballo González, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial que atiende la esfera, ilustran la gravedad de la situación: de los 77 inspectores imprescindibles para tener al menos uno por consejo popular, apenas están trabajando 58, de lo cual se infiere que hay regiones enteras a la bartola. Lo extraño —ahora que lo pienso— es que en esos sitios no hubieran espigado cinco estrellas particulares.

A la verificación en el terreno atribuye Carballo González una importancia cardinal en el empeño de detener la proliferación de construcciones ilegales. “Siempre va a haber personas que intenten violar lo establecido —confiesa—, pero hay que enfrentarlas de forma inmediata; no esperar a que pase el tiempo porque después las situaciones se complican para las familias y para el Estado”.

Y se complican tanto que, una vez eliminadas todas las irregularidades en el sector estatal —ilógico hubiese sido comenzar por la ciudadanía—, no quedará más remedio que recurrir a lo que los propietarios de inmuebles afectados llaman el desalojo, un término tremendista con el que no concuerdan los miembros de la comisión integral de enfrentamiento.

“A esas personas con necesidades de vivienda que construyeron sabiendo que no podían hacerlo, tampoco se les dirá: demuele y quédate en la calle —asevera Ciro Rodríguez—. Planificación Física ha identificado hacia qué lugares se pueden trasladar, pero todavía el país no ha definido cuál será el procedimiento para materializar sus casas”.

Y por “procedimiento” léanse asignación de subsidios, créditos bancarios o cualquier programa de esfuerzo propio, a juzgar por los insignificantes planes de construcción de viviendas que en Sancti Spíritus han quedado en manos del gobierno. En 2015, apenas un centenar de inmuebles erigidos por esta vía en toda la provincia, acota Noel Carballo.

En algo sí parecen coincidir quienes invirtieron al garete y quienes ahora intentan enmendarlo: nadie construye en zonas de riesgo porque disfrute envenenarse de a poco, ni levanta cuatro paredes en medio de la nada si tuviera un apartamento donde vivir.

“Es un fenómeno complejo”, resume el subdirector provincial de Planificación Física; un fenómeno complejo que demanda flexibilidad para comprender las historias particulares de cada infractor y —acaso en la misma medida— energía suficiente para impedir que continúe creciendo como la verdolaga la preocupante anarquía del llega y pon.

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7 comentarios en “La filosofía del llega y pon

  1. GIsselle, hasta hace muy pocos anos, construir era ilegal, por tanto, los que tenian medios economicos ( dinero ) para comprar materiales y vivian apilados o hacinados en la casa de los padres o los suegros, se pasaban “por la entrepierna” la estrecha e injusta ley que prohibia la construccion de viviendas particulares. Ojo, que en muchos pueblos, el mio incluido, a las afueras de la ciudad “los mandamases” construian legalmente sus grandes chaleces sin que pasara nada. Ni protestas, ni actos de repudio.
    Decia FC que la ley era igual para todos. En la practica no era asi.
    Miles y miles de viviendas sin terminar y cuartuchos con planos hechos a mano, todavia no tienen una propiedad porque fueron construidos de forma ilegal en la epoca que la absurda ley lo prohibia. Parte de la culpa de ese desorden urbanistico , lo tiene el pasado gobierno de Fidel Castro porque casi todo era ilegal.. Tuvo que venir Raul Castro a desenredar el apretado nudo que los cubanos tenian en el cuello. Muchos han olvidado esa triste etapa que prohibia hasta lo absurdo.
    Aquellas aguas trajeros estos lodos.

    1. Estos lodos que, Jose, actualmente hay comisiones a todas las instancias intentando enderezar. Aquellas prohibiciones de las que habla también tuvieron sus porqués, aunque coincido en que permanecieron demasiado tiempo como prohibiciones cuando la realidad cambiaba. Ahora, de lo que se trata es de legalizar lo que se pueda y, acaso lo más preocupante, ver qué se hace con quienes construyeron en lugares ciertamente peligrosos. Nadie debe vivir a 10 metros de una fábrica de cemento, al menos no cerca de una como Siguaney, que es un foco de contaminación ambiental. Hay que ver cómo organizar para no llegar al desalojo.

  2. Gisselle, coincidimos en que hay zonas “inhabitables” porque perjudican la salud, como Ud dice, “una fabrica de cemento” o los grupos electrogenos, que en su dia denuncio la bloguera Elaine Diaz, porque estan perjudicando la salud de los pobladores de Campo Florido, en la Habana del Este. Hasta ahi vamos bien. Pero no hay quien me haga entender que en pasadas epocas los ciudadanos de a pie no podian construir ni un rancho legalmente porque la ley lo prohibia. La ley era constitucional y habia que repetarla, pero era inmoral porque le permitia construir sendas casas a dirigentes bien posicionados . Eso es inaceptable bajo cualquier forma de gobierno, ademas de inmoral. Quien puede defender semejante atropello?
    Yo no me fui de Cuba ni por motivos politicos ni economicos. No estaba integrado, pero tampoco era disidente, ni agitador ni opositor. En 1979, ya casado, con un hijo pequeno, con 3 sueldos, porque era maestro en 3 lugares distintos, vivia holgado economicamente, pero “apilados” en casa de mi suegra. Una suegra incomoda, como pocas: la clasica bruja.
    Tenia un terreno en una centrica avenida de la ciudad, asi que fui al Poder Popular a pedir un permiso. Cuan grande fue la sorpresa que la negativa vino al instante. Lo triste de todo es que detras de la antigua Planta Electrica, un nutrido grupo de dirigentes del estado estaban construyendo, no ranchos, ni cuartuchos, sino sendas casas. Esa fue la gota que lleno mi copa. Dije, aqui en este pais yo no pinto nada. Y me largue de Cuba cuando regresar estaba prohibido. Tuve que esperar 14 años para que eso ocurriera.
    Que triste es tener que emigrar porque no te permitan tener techo propio !

  3. Me gustaria que saliera de prision Ana B Montes! .Le comente a un cubano

    Me dijo: : “Orlando La inteligenia cubana tiene tecnicas muy sofisticadas y a ti te pueden capta facilito”, y cuando comence a negar esta afirmacion, me vi a mi mismo asintiendo, cuando agrego: “con solo ponerte delante una mujer bonita”

    Ja Ja Ja Admiro tambien a las personas cojonudas que se sacrifican por sus convicciones, como Ana Belen Montes,

  4. La anarquía constructiva tiene, además, otras causas: El fracaso de una política sostenida de construcción de viviendas, la carencia sistémica de materiales de construcción que unida a una legislación restrictiva impidió reparar y levantar viviendas con “esfuerzo propio”. Sobre estas y otras causas se asienta la corona de un estatismo inoperante, que se quiere mantener para satisfacer caprichos ideológicos desfasados.

  5. Totalmente de acuerdo con Pablo Alfonso. Pero hay mas tela por donde cortar: las microbrigadas eran la unica oportunidad que tenian “los de a pie” para conseguir una vivienda digna……….siempre y cuando estuvieran como minimo 2 anos trabajando en la construccion de esos edificios con pesimo gusto arquitectonico y mala terminacion. Resolvian si, pero a un enorme costo y sacrificio humano.
    Ahi tienen “el bello” Alamar. Quienes fueron los arquitectos que disenaron semejante barbaridad urbanistica para darles un premio a la chapuceria y a la mediocridad ? En ese proyecto de Habana del Este, la Arquitectura y la
    Ingenieria Civil retrocedieron medio siglo……y me quedo corto.

  6. La situacion de la vivienda en la isla es obviamente la razon primaria de que la gente se las agencie para improvisar esos bajareques. El post de Gisselle, ?A quien considera el principal responsable? En mi opinion, brevemente, (Gisselle ha criticado mi incontinencia discursiva)
    Demagogica Ley de Reforma Urbana. Prensa amordazada que impidio que el pueblo se enterera de lo que se les venia encima con tanta demagogia, improvisacion y discursos de barricadas.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

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