La obsesión por encontrarlo

La obsesión por encontrarloDesde aquella madrugada de principios de noviembre de 1959 en que soñó con Camilo Cienfuegos, Yolanda de las Mercedes Ruiz no volvió a creer en sus dotes de médium. Se había despertado a las cinco de la mañana después de una visión tan nítida como para sacarle las dudas del cuerpo: el héroe que ella conoció en Yaguajay algunos meses antes, en medio de la vorágine libertaria, no estaba muerto sino malherido en los cayos al norte del poblado.

“A mi alrededor todos se lamentaban por la pérdida, pero yo tenía la seguridad de que iban a encontrarlo —confiesa a los 85 años bien cumplidos sin perdonarse todavía el error—. Me desengañé tanto que nunca más traté de buscarle sentido a las cosas que se le ocurren a una cuando está dormida”.

La suya fue una corazonada común entre miles de personas a lo largo y ancho de la isla, más atribuible al estado de desasosiego general por la desaparición inexplicable del Comandante rebelde que a cualquier motivo de índole metafísica.

Afligido en extremo, el pueblo se mantuvo aferrado a cuanto recurso le diera esperanzas, al punto de que Luis M. Buch y Reinaldo Suárez en su libro Gobierno Revolucionario Cubano, primeros pasos, dieron fe de lo que llamaron la obsesión por encontrarlo.

“Aunque pueda parecer increíble a estas alturas, en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias fueron atendidas todas las personas que aducían haber soñado, visto o presentido cualquier circunstancia. Al decir de Fidel, se hizo lo humano y lo no humano por hallar a Camilo”. Pero no fue suficiente.

Aún el 29 de octubre no pocos oficiales confiaban en que Camilo hubiera hecho un alto en Mayajigua, Yaguajay o cualquier otro punto intermedio del recorrido, pero ninguna de las pistas confirmó el aterrizaje. El pueblo supo entonces de la desesperada búsqueda por mar y tierra que apenas comenzaba y que se extendería hasta el 11 de noviembre con la resignación como único resultado.

En su columna Última hora narró el periódico yayabero El Fénix los pormenores de las pesquisas: “… de Ciudad Libertad salieron numerosos aviones y dos helicópteros, para volar sobre la ruta de Camagüey a La Habana”; “… el doctor Fidel Castro participa a bordo del avión Sierra Maestra”; “… la Marina revolucionaria interviene con la fragata Máximo Gómez, un guardacostas y cuatro lanchas patrulla”.

La voz popular, ora deprimida, ora eufórica, enrevesaba y reconstruía nuevos relatos, salía a las calles cuando se anunciaba el descubrimiento de un ala de avioneta o para festejar el regreso en el que sólo creía por obra y gracia de la fe.

Aida Espinosa, una de aquellas espirituanas inmersas en las transformaciones revolucionarias, rescata de sus nostalgias las jornadas inciertas de octubre y noviembre del 59, cuando “a nadie le cabía en la cabeza que se perdiera así, sin dejar rastro”.

“Lo que más recuerdo es la angustia de la gente —evoca—. En la calle no se hablaba de nada más; hasta los que no habían visto nunca a Camilo se lamentaban y se dejaban arrastrar por las noticias de su aparición, que a la larga terminaron por ser todas falsas”.

Entre ellas, la de una vecina del Escambray trinitario que avisó a las autoridades locales sobre la caída de un objeto al mar. En un laboratorio de La Habana se corroboró que las manchas analizadas contenían aceite de aviación, lo que atizó el jolgorio de pueblo, pero investigaciones más exhaustivas echaron por tierra las esperanzas, que para ese momento ya habían comenzado a sucumbir.

Finalmente, tras dos semanas de recorrer el archipiélago palmo a palmo y de dividirlo en cuadrículas para auscultar los menores indicios, el desencanto se hizo tangible: el hombre que cautivó a Cuba entera a golpe de osadía y desenfado, el que se forjó en la lucha como la más genuina síntesis del ser nacional, había desaparecido definitivamente.

En el alma atribulada de la Patria quedó, para siempre, su imagen de héroe joven, la sonrisa suspendida en el retrato de los 27 años y el consuelo de haber agotado hasta el último recurso entre los cayos y las premoniciones de una isla a la que no ha dejado de hacerle falta.

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14 comentarios en “La obsesión por encontrarlo

  1. Las malas lenguas, Gisselle, ya sabes lo que dicen, Peronalmente, aunque me consideras injustamente rancio en politica (Solo soy liberal con inclinacion centrista) no tengo una opinion formada. Ni en este, ni en otros casos, presto oidos a teorias conspirativas,

  2. Con perdon de Gisselle, me parece que a Camilo lo colocaron en un pedestal . A mi, leer sobre la vida y las anecdotas de Camilo me aburrian enormemente. A proposito, Gisselle, en On Cuba, Carlos toca el tema del Che Guevara. Te pongo el enlace.

    1. Con el perdón de Gisel y de sus lectores, que tenemos que soportarlo a menudo por aquí. Tan a menudo que parece estar siendo pagado. Ojalá a mí me pagaran un salario por hablar sandeces en un blog. Aburrida estoy yo con sus comentarios. Gisel, mija, te considero.

  3. perez… en el avión iban camilo, el piloto y el guardaespaldas, según tengo entendido eran tres pasajeros… el piloto dicen que tenía por costumbre quitarse los eventos de mal tiempo subiendo al norte pues su aeronave no era propicia para buscar altura por encima de él… si se busca en internet quizás hay más información sobre los que lo acompañaban, yo puedo traerla mañana y ponerla aquí, o sea, detallar quién era el piloto y quién era el guardaespaldas de camilo cienfuegos, tengo eso a mano en casa…

  4. Mi padre conocio a Camilio cuando acampo en mi pueblo, camino a La Habana, a finales de 1958. Lo describio como un hombre agradable, cercano, campechano y sencillo.
    Es como para romperse la cabeza que no hayan aparecido ni siquiera restos de su avioneta, ni de combustible en la zona que el piloto dio a la torre de control de Camaguey sobre el cambio de su plan de vuelo por el mal tiempo.
    Toda mi vida he tenido dudas sobre si hubo una mano siniestra detras de su misteriosa desaparicion. Un vecino mio, fallecido en 1974, me enseno un ejemplar de EDICIONES DIGEST, donde el fabricante CESNA aseguraba “que era imposible que el fuselaje se hubiera hundido porque estaba fabricado de materiales livianos que permitian flotar en el mar. Y el combustible demoraba semanas en desaparecer de la superficie”.
    Mi vecino Titi Espinosa guardaba ese ejemplar celosamente, y hasta miedo tenia que le fuera a buscar un problema politico, porque la Cuba de los 60 no es la de hoy en dia. En esa epoca, un rumor , una mala interpretacion o el deseo de un vecino integrado por causar problemas, te podia llevar a la carcel.
    Con la desaparicion de Camilo, tambien se fue la sonrisa y la cara amable de la revolucion.

  5. cumpliendo lo que dije ayer en comentario anterior… piloto del avión: luciano fariñas rodríguez, era natural de sagua la grande y fundador de la fuerza aérea rebelde… el escolta era félix héctor rodríguez, hombre de confianza de camilo que había participado en la batalla de santa clara…

  6. Comente antes que lo habian colocado en un pedestal y, corroborandolo,

    Cubadebate anuncia hace un par de dias

    a bombo y platillo la publicacion de un libro con

    mil (leyeron bien) mil anecdotas de Camilo. Je Je, Me permito poner en

    tela de juicio que un hombre de su edad y de poca trayectoria publica

    haya podido protagonizar tal cantidad de sucesos

    interesantes o simpaticos que ameriten ser narrados.

    Lei uinos cuantos y para que te cuento. De todas formas, Yensy,

    que tanto se aburre de leerme,

    le sugiero que consiga el librillo en cuestion y lo lea para que no sea

    burra.

    1. Este señor no aporta nada nuevo bajo el sol. Ya los que quedamos comentando aquí sabemos de sobra la pata de la que cojea. Mira que hay cosas en las que discrepar en este tema, pero decir que Camilo no era simpático es la declaración descarada de una ley del marxismo que este “compañero” aplica: la negación de la negación. Siga así, y rece para que Gisel en su infinita misericordia no “sea burra” (sic).

  7. Yensi..Me gustaria ,ademas de sus ofensivas opiniones sobe los demas,leer una alguna suya..A no ser que yensy sea un Nick de conveniencia..Es tan dificil ocultar el estilo con el que se escrbe como las huellas dactilares

    1. Verdad que sí que es difícil ocultar el estilo, mire usted mismo, si no fuera porque ha repetido mil veces aquí que es de santi spíritus yo pudiera pensar que es socio del tal inagotable o que al menos fueron a la escuela juntos.
      Lo que pienso es que este es un tema muy sensible para los cubanos como para que un impresentable como el inagotable diga que Camilo aburre. Qué cree usted de eso, Kilo? Está de acuerdo? Gracias.

  8. Yensi:

    No digo que Camilo aburre. No tuve el placer de conocerlo.
    Pero en definitiva no tenia la cultura mi las dotes estiliticas de un Che. Los que aburren son quienes quieren dar gato por liebre presentando cualquier incidente suyo como trascendente. Te aseguro que en mi propia vida diaria hay muchisimas situaciones mas interesantes. que esas mil anecdotas Je Je. Con temor a agotar la paciencia de Gisselle, a quien a pesar de nuestras diferencias, respeto, me las reservo

    Recuerdo que Camilo, insistia con Fidel en que escribiera sus memorias de la guerra, “Porque cuando seas viejito- le repetia- vas a decir muchas mentiras. Eso, aunque no sea simpatico, fue un buen acierto.

    Recuerdo que Camilo firmaba sus cartas a sus familiares de esta manera.
    K milo 100 ( y acto seguido dibujaba una antorcha) Eso, mas que simpatico, me parece infantil.

    Es obvia la critica que recibes de ese otro comentarista, Te sugiero que busques en ese libro o de otra fuente, algun incidente simpatico que protagonizo Camilo y lo cuelges aca para divertirnos todos en lugar de calificar al inagotable.

  9. Nunca podre decirte si aburre o no porque no esta entre los vivos y cuando estaba,no lo conoci y era muy chico para hacerme un juicio sobre su persona y he leido muy poco sobre su vida,me refiero a lo serio y no a la propaganda politica,ni al panfleto.No conozco al Sr inagotable y muchas veces no coincido con sus opiniones..pero como escribia el gran Voltaire:.”.No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”…Te recuerdo que mi nombre es Jose Fernandez y que creo me conocistes personalmente..Nunca me he escondido para decir lo que pienso..Incluso lo he dicho en parque Serafin Sanchez…La ironia no es tu fuerte,para eso se necesita de cierta suitileza de la que tanto tu, como yo,carecemos.

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