Archivo mensual: noviembre 2015

La Patria a menor escala

La Patria a menor escalaParto de un principio elemental: me opongo con obstinación de mula cerrera a cualquier tipo de violencia. La violencia del yihadista que decapita frente a Internet o en la privacidad de su hogar; la violencia del joven no menos desquiciado que se sienta durante casi una hora en la iglesia afroamericana antes de levantarse, cargar el arma y comenzar a matar; la violencia del marido que deja el plato sucio en el fregadero porque total, la “esclava” viene atrás; la violencia de las fuerzas policiales de Nicaragua, que hasta gases lacrimógenos usaron la semana pasada para impedir que siguiera rumbo norte la avalancha de emigrantes cubanos que había entrado al territorio nacional.

Prefiero suponer que este último asunto se ha dirimido a nivel de cancillerías y a puertas cerradas porque los entresijos de la política son así, inescrutables a los simples mortales, antes que imaginar siquiera que Cuba haya permanecido de brazos cruzados ante el maltrato a sus ciudadanos. Y digo “prefiero suponer” porque, como se sabe, en el caso de los cubanos varados en Costa Rica transparencia no es precisamente lo que ha sobrado.

Lo que ha sobrado, a no dudarlo, es alharaca entre dos aceras que, muy a pesar del 17D, siguen exhibiendo sus diferencias irreconciliables: de un lado, quienes le endilgan toda la responsabilidad al gobierno de la isla y han llegado a encasquetarle a los balseros en tierra firme el epíteto de refugiados; de otro, los que siguen en sus trece, culpando a Estados Unidos por la insostenible Ley de Ajuste Cubano; una legislación que, ante la remota posibilidad de que sea derogada, ha provocado esa especie de cuello de botella que hoy sacude a Centroamérica. Sigue leyendo

Viernes 13

Viernes 13Iba a comer y se me atragantó el Estado Islámico en la garganta. Incluso antes de que reivindicaran la masacre del viernes 13 de noviembre, antes de que la policía dijera haber hallado un pasaporte sirio en la sanguinolenta escena de uno de los atentados, ya yo sabía que el grupo terrorista se había vuelto a ensañar con Francia.

Antes fue la matanza en la revista Charlie Hebdo y después, a no dudarlo, será alguna otra matanza, porque eso sí tiene el terrorismo: no solo bravuconea; bravuconea y cumple. Con la mayor sangre fría del mundo, como si la vida no valiera.

Persiguiendo las imágenes de París —cuerpos cubiertos por sábanas por todos lados—, leyendo con un nudo en el estómago las historias de los sobrevivientes, he llegado a preguntarme si la civilización no estará derivando en un engendro de sí misma, si Occidente no estará pagando ahora el precio de haber mirado al resto del mundo por encima del hombro como se mira lo que no importa demasiado. Sigue leyendo

Locos por mi habano

Locos por mi habanoAl final, el hombre cruza la pierna tranquilamente en su terraza, despega los sellos de garantía, abre la caja de madera y acaricia, con el pudor de quien toca una reliquia, el tabaco hecho a mano en Cuba por el que pagó una cifra que siempre, aun cuando le parezca económica, va a terminar luciendo estratosférica a los ojos de su mujer.

Porque una mujer —y que me perdonen los ultrafeministas—, ya sea en Madrid, Ámsterdam, Montreal o Buenos Aires, no está diseñada anatómicamente para aspirar el humo del tabaco como lo hacen los hombres, con los bronquios abiertos y los ojos cerrados.

Lo dice la industria cinematográfica, que estandarizó el estereotipo de mujer fatal aspirando sensualmente cualquier cantidad de cigarrillos, nunca puros de clase; y lo dice también el mercado, que ha sacado cuentas y reconoce en las féminas a poco más del 5 por ciento de los consumidores de habanos.

Pero la cuestión genérica es, cuando menos, irrelevante. Al final, el hombre enciende la breva; tan al final, que no tiene idea del enrevesado y minucioso trayecto que el tabaco debió recorrer desde la vega, ese océano verde ubicado —pongamos por ejemplo— en Pinar del Río, extremo occidental de Cuba; hasta las franquicias que la Casa del Habano ha venido exportando —pongamos por ejemplo— a Alemania, Suiza, Paraguay, Líbano, Qatar, Barbados… Sigue leyendo

¿Escambray o Guamuhaya?

Escambray o GuamuhayaDeja ver cómo le explico al guajiro de Topes de Collantes que en menos de cinco minutos me ha hablado 20 veces de los rendimientos que logra en su pedacito del Escambray; deja ver cómo le digo que se equivoca de a palmo, que las matas de café arábico a las que ha dedicado su vida no están donde él cree, sino en el macizo de Guamuhaya, que es como dicen los geógrafos que se llaman las montañas del centro de Cuba bajo la jurisdicción de Sancti Spíritus y Cienfuegos.

Lo dice la Comisión Nacional de Nombres Geográficos por enésima vez, y el hecho de que sigan insistiendo como disco rayado ya debería ser una pista. La culpa —¿para variar?— podría tenerla la prensa, que sigue hablando del Escambray cienfueguero o el Escambray espirituano sin atenerse a lo que han decretado los expertos: que las alturas del Escambray solo pertenecen al sur de la provincia de Villa Clara.

Debe ser que los especialistas —de cuyo pedigrí científico no dudo, déjenme aclararlo— se han acostumbrado tanto a ver zanjadas las polémicas por ordeno y mando, que han repartido nombres a la serranía villareña dando un puñetazo sobre la mesa: “la ubicación está aprobada oficialmente y es necesario incrementar su divulgación para mayor conocimiento”, han dispuesto. Y que salga el sol por donde salga. Sigue leyendo