Locos por mi habano

Locos por mi habanoAl final, el hombre cruza la pierna tranquilamente en su terraza, despega los sellos de garantía, abre la caja de madera y acaricia, con el pudor de quien toca una reliquia, el tabaco hecho a mano en Cuba por el que pagó una cifra que siempre, aun cuando le parezca económica, va a terminar luciendo estratosférica a los ojos de su mujer.

Porque una mujer —y que me perdonen los ultrafeministas—, ya sea en Madrid, Ámsterdam, Montreal o Buenos Aires, no está diseñada anatómicamente para aspirar el humo del tabaco como lo hacen los hombres, con los bronquios abiertos y los ojos cerrados.

Lo dice la industria cinematográfica, que estandarizó el estereotipo de mujer fatal aspirando sensualmente cualquier cantidad de cigarrillos, nunca puros de clase; y lo dice también el mercado, que ha sacado cuentas y reconoce en las féminas a poco más del 5 por ciento de los consumidores de habanos.

Pero la cuestión genérica es, cuando menos, irrelevante. Al final, el hombre enciende la breva; tan al final, que no tiene idea del enrevesado y minucioso trayecto que el tabaco debió recorrer desde la vega, ese océano verde ubicado —pongamos por ejemplo— en Pinar del Río, extremo occidental de Cuba; hasta las franquicias que la Casa del Habano ha venido exportando —pongamos por ejemplo— a Alemania, Suiza, Paraguay, Líbano, Qatar, Barbados…

Pedirle al fumador extranjero que piense en el campesino cubano que por estos días comienza a preñar las vegas de semillas; pedirle que compadezca la zozobra del guajiro mirando al cielo, preocupado por los estragos igualmente devastadores de un ciclón o de la sequía, viene siendo poco menos que imposible. Lo suyo es comprar el tabaco y ya, enajenado por completo de un proceso productivo que se extiende durante meses, años incluso, si se trata de un puro añejado exprofeso.

Adivino tendría que ser para imaginar que el habano, ese ejemplar que ahora mismo repasa entre sus dedos, tiene en realidad tan poco de La Habana: la hoja no fue cultivada en la capital de Cuba y muy probablemente tampoco fue torcida en sus factorías, sino en las más de 50 que a lo largo y ancho de la isla alistan el tabaco para su exportación.

Para no ir tan lejos, solamente en Sancti Spíritus —pongamos por ejemplo—, en el centro mismo del país, radican ocho fábricas encargadas de torcer habanos de 17 marcas, entre las que sobresalen Romeo y Julieta, Montecristo, Quintero, José L. Piedra y Cohíba.

Con más de dos décadas incursionando en la confección de cigarros con fines exportables, los torcedores espirituanos han conseguido bajar a cifras irrisorias los índices de rechazo, que actualmente exhiben como un indicador de lujo: 2.7 de 4, que según los entendidos es la media nacional.

En declaraciones a la prensa provincial, el propio Juan Carlos Pérez, director de la empresa del tabaco torcido en Sancti Spíritus, ha señalado la materia prima de calidad y las mejoras tecnológicas introducidas en los talleres como el quid de los altos rendimientos que ostentan los torcedores, despalilladores y obreros de las escogidas.

Unido a ello, lo que los propios trabajadores llaman “el pollo del arroz con pollo”: la aplicación del sistema de pago por resultados que, desde hace algunos meses, ha elevado los salarios hasta los 1 500 pesos y, en consecuencia, el entusiasmo entre los tabaqueros de la región.

Región en la cual, por si fuera poco, radica la fábrica que abastece de envases al Oriente del país, buena parte de la zona central y La Habana, un encargo que enfrentan con tecnología de más de un siglo. Con semejante obsolescencia han venido lidiando sin sobresaltos hasta hoy y, al decir de sus operarios, puede arreglárselas para confeccionar las más de 594 000 unidades que este año reclama la exportación.

Pero la tradición tabacalera por estos rumbos no viene de ahora, que el habano figura como el cuarto sector económico en aporte al producto interno bruto (PIB) de Cuba; sino de varias centurias atrás, cuando sucesivas olas de inmigrantes de las Islas Canarias revitalizaron las vegas de Cabaiguán y Zaza del Medio, con lo cual colocaron definitivamente en el mapa al tabaco de Vueltarriba que, a juzgar por la vehemencia con que lo defienden sus cosecheros, no es segundo de nadie.

No lo es el tabaco de Vueltarriba ni sus productores, que se ufanan de haber construido un emporio en las tierras más fértiles de por estos contornos y de estabilizar ingresos anuales que oscilan entre los 20 000 y los 500 000 pesos por campaña, en dependencia de la extensión y la cantidad de quintales que consigan arrancarle a sus fincas.

“Lo que importa no es la zona donde se siembra, ya sea Sancti Spíritus o Pinar del Río; lo que importa es el hombre que cultiva el tabaco, sus mañas para tratar las matas y para andar pegado al surco de sábado a sábado”, ha dicho más de una vez el mismísimo Félix Álvarez, un campesino célebre entre sus homólogos de Cabaiguán y de toda Cuba por los elevados rendimientos de sus vegas y por el millón de pesos que —hay quien asegura— se echó al bolsillo en la última campaña.

Más allá de tales despuntes de regionalismo, el tabaco genera, según estadísticas oficiales, más de 150 000 empleos en toda la geografía nacional desde el surco hasta que sale del país bajo el sello de Habanos S.A., empresa mixta propiedad a partes iguales de Cubatabaco, del Estado cubano, y Altadis, entidad española perteneciente al grupo inglés Imperial Tobacco Group PLC.

A 439 millones de dólares ascendieron los ingresos alcanzados en 2014 por la compañía —presente en los cinco continentes y en más de 150 países—, según sus directivos revelaron a la prensa durante la inauguración del pasado Festival del Habano que tuvo lugar en febrero de 2015.

La cifra, sin embargo, se quedó por debajo de la conseguida el año anterior debido, en lo fundamental, a retrasos en la cosecha por condiciones climatológicas adversas y al impacto negativo del aumento de los impuestos en Europa.

De las veleidades del mercado internacional no alcanzan a librarse los productores nacionales; lo que sí pueden, y de hecho están haciendo, es apretarse el cinturón para cumplimentar el plan de desarrollo diseñado por el país que incluye la expansión del cultivo —se prevén más de 20 000 hectáreas de vegas para el 2020— y el perfeccionamiento de todos los eslabones de la larguísima cadena productiva.

Pero de semejantes contratiempos tampoco tiene idea el fumador empedernido que, en Europa, Latinoamérica o Asia, disfruta el tabaco “made in Cuba” muy a pesar de los resabios de su esposa, a quien no le cabe en la cabeza —mujer al fin— que para envenenarse con ese humo de volutas perfumadas haya que pagar tanto.

(Publicado originalmente en Progreso Semanal)

Tabaco made in Cuba

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11 comentarios en “Locos por mi habano

  1. Una tia abuela,proxima a cumplir 100 años,torcia tabaco en la calle Amargura que se vendian en el mundo entero.En Sancti Spiritus se han torcido habanos que se ha consumido en el mundo desde la colonia.Si me pongo a pensar en quienes producen las cosa que consumo ( Todas las sociedades son de consumo,la que no lo sea se muere de hambre)Sus cifras de produccion,metas y aspiraciones,se me enfria el cafe con leche

  2. Voy al segundo parrafo:
    El pasado Viernes por la noche fui a un conocido centro comercial para cenar con mi familia. Caminando desde el parqueo hasta el restaurant, veo un anuncio luminico en el frente de un comercio que decia explicitamente TABACO BAR. Entre al local de curioso que soy, grande por cierto y la humareda de pronto nublo mi vista. Como aqui esta prohibido fumar en espacios cerrados, no imagine que hubiera un bar que permitiera fumar. Pero no era un bar cualquiera: habia un enorme humidor, cerrado a cal y canto donde habian cientos y cientos de cajas de tabacos de cedro abiertas, para que el fumador escogiera y luego de pagar en caja, se sentara tranquilamente a degustar un puro. Habanos no habia, pues todavia las leyes de aqui no lo permiten, pero sera cuestion de semanas o meses.
    LO que mas me llamo la atencion de TABACO BAR es que habian muchas mujeres fumando puros al lado de sus parejas, que tambien tenian en mano tabacos de todo tamano.
    En carne propia comprobe como , uno de los principales placeres de la vida, que es degustar un puro, ya no es “zona masculina” exclusivamente. Las feminas tambien “echan humo”.

  3. Fumo ocasionalmente habanos ( tabacos hechos en Cuba ) desde 1995. No fumo cigarros y hasta me molesta su mal olor. Procuro, cuando fumo en la terraza de mi casa, no causar molestias a mi familia o mis invitados con el humo , a no ser que venga algun amigo que si le guste el tabaco.
    En el 2010, aqui hubo escacez de habanos, porque la aduana de Miami no permitia entrar ni una sola caja procente de Cuba. Las maldades de un embargo inmoral e ilegal. Digo inmoral, porque el ex-presidente Bill Clinton, cuando estaba al frente del gobierno, de 1992 hasta el 2000, no dejo de saborear y disfrutar los habanos, aun sabiendo que la ley es igual para todos. Unos amigos bien informados me dicen que los mandaba a comprar al otro lado de la frontera canadiense, donde si es legal venderlos. Otros democratas “bien conectados”, dicen en voz baja que se encargaban a La Habana a personas de su entera confianza. Las dos versiones las creo porque de algun lugar aparecian los puros cubanos en Washington. Clinton no era el unico: senadores, congresistas, secretarios y hasta algunos de sus mas cercanos asesores, tambien se divertian con los puros de Cuba. La ley del embudo a todo vapor.
    Volviendo a la escacez de habanos del 2010, los fines de semanas de otono, invierno y primavera, meses frescos que escojo para cocinar en el patio de mi casa y tienen que ir en maridaje con un habano, porque asi de caprichoso soy. Al no haber perro para cazar, hay que usar gatos, dice el viejo refran. Me vi obligado a comprar localmente tabacos provenientes de Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Haiti, Jamaica y hasta de Camerun, en Africa Occidental. Pero al degustarlos, me sabian “a yuca sin sal”. El que ha disfrutado el sabor de los habanos, cuando prueba otra pieza, sabe que no es igual, porque el sabor, el aroma y hasta la fortaleza de la ceniza del puro cubano, es superior en todos los sentidos.
    Menos mal que era crisis duro solo unos meses y ya en el 2011 empezaron a aparecen los habanos, que no se venden, pero siempre aparece un buen samaritano que los regala basado en la buena amistad.
    Mis marcas favoritas son COHIBA, SANCHO PANZA, CUABA, BOLIVAR Y H.UPMAN. He fumado Hoyo de Monterrey, Partagas, Romeo y Julieta, Juan Lopez, Montecristo, Punch, Ramon Allones y Vega Robaina. Pero todavia me faltan unas cuantas marcas por degustar.

    A los amantes del habano les recomiendo comprar en Amazon.com la GUIA DE PUROS. EL ARTE DEL BUEN FUMAR, de Jane Resnick. Es una enciclopedia que nos ensena desde que se cocecha, hasta que se prende un tabaco. Se aprende y mucho, porque fumar un puro es un arte, que va desde escoger la marca y tamano favorito, olerlo, cortarlo, colocarlos entre los labios, encenderlo y aspirarlo: todo un protocolo.
    Con este bien elaborado post, la bloguera me ha dado en la vena del gusto. Que viva el habano !!!!

  4. VERNON JORDAN, importante abogado de la raza negra, ha sido y es el mejor amigo de Bill Clinton. Vernon era el hombre que le servia de “vieja colchonera” a Clinton cuando este tenia una relacion adultera con la becaria Monica Lewinski, alla por 1996. A lo que voy, en 1994 un periodista amigo me mostro una foto que no se publico, en la que aparecia el abogado Jordan con un palo de golf en mano y un COHIBA en la boca.
    Si no fuera porque Vernon Jordan, que en ese entonces era el Secretario del Departamento de Veteranos, por lo tanto, miembro del gabinete del presidente Clinton, no importaba que estuviera fumandose un habano o “una yerba jamaiquina”. Pero si era ilegal que yo trajera puros de Cuba, y hasta decomisos sufri, por que este Sr. si podia disfrutar lo que la ley me impedia a mi.
    Aclaro que no soy republicano, sino democrata. Siempre he votado por los candidatos de mi partido, incluido Bill Clinton. Pero lo que esta mal, esta mal, hagalo quien lo haga.

    1. El habano, con b, es un producto cubano, como la caña de azúcar, que es terrible para los diabéticos, y el ron, fatal para los alcohólicos. Y si sabe usted leer notará que no es publicidad lo que le hago al habano (con b, recuerde), simplemente explico el proceso de producción, con énfasis en la gente de pueblo que cultiva la hoja y tuerce el tabaco. Es un producto de mi tierra. Supongo que en blogs de otros países se habla del proceso de elaboración de la McDonald y de la Coca Cola. Supongo…

  5. Se lo escribi en ingles(un producto de mi otra tierra que no da cancer)Pienso que tengo el derecho de elegir como escribirlo..Porque UD no escribe masdonal?..Espero que no me censure

      1. Me equivoque al escribirlo en ingles…..Solo soy 50% gallego,puedo reconocer mis errores al menos mientras me quede memoria…Puedes hacer lo mismo?…No tengo el signo inicial de interrogacion.

  6. Escribe Gisselle:

    ..simplemente explico el proceso de producción, con énfasis en la gente de pueblo que cultiva la hoja y tuerce el tabaco..
    ———-

    Je Je Je. Gisselle. Recuerda que no es noticia que un perro muerda a un hombre, sino todo lo contrario. No opino en este tema.No suelto humo. Lo ultimo que fume, y para eso, invitado, fue yerba, pues como promedio me fumo un porro cada diez annos,

    Saludos.

  7. Interesante blog . Aprendo algo con cada sito web todos los días. Siempre es estimulante poder disfrutar el contenido de otros escritores. Desearía usar algo de tu blog en mi blog, naturalmente dejare un enlace , si no te importa. Gracias por compartir.

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