Mis amigos de la primaria no me dejarán mentir

Mis amigos de la primaria no me dejarán mentirVeo a Laidí, mi profesora de quinto y sexto grado, y la saludo con esa mezcla de cariño y respeto que solo inspiran las maestras de escuela primaria; porque una vez en la secundaria, seamos francos, entre la presión que ejerce el grupo sobre el adolescente y las hormonas haciendo lo suyo, el profesor va perdiendo de a poco su omnipotencia.

Veo a Laidí y recuerdo, inevitablemente, la otra feliz que fui en la Nguyen Van Troi de Sagua la Grande, un plantel educacional de los más reputados en aquella época y que hoy ya no tiene lo que se dice personalidad jurídica: fue fusionado, supongo que por obra y gracia de algún reordenamiento, con la escuela primaria José de la Luz y Caballero, su archienemiga histórica.

Para que se tenga una idea: en casi todas las competencias de bandas, tablas gimnásticas, cantorías infantiles y concursos de conocimientos, la Van Troi y la José de la Luz pulseaban en las finales y una de las dos se llevaba el gato al agua por foto finish, cuando no compartían premio. De modo que esa fusión, para la pionera beligerante que fui, estaba fuera de todo pronóstico.

Pero mucho ha llovido desde entonces, es una realidad, y que de la Van Troi apenas quede el cascarón prestado a los alumnos de otra escuela no mella en lo más mínimo los recuerdos de varias generaciones de sagüeros.

Mis amigos de la primaria no me dejarán mentir: era una casona de dos plantas que nos parecía inmensa, con un patio interior en el que desembocaban —¿todavía desembocan?— unas cinco o seis aulas, no recuerdo exactamente, y con una dirección a la que entraban los revoltosos como quien va al matadero.

De allí nunca salieron con un pellizco siquiera, no porque las faltas fueran leves —los había hasta medio bandoleros—, sino porque la Van Troi estaba regentada por una mulata noble que conducía sus rumbos con más candor que autoridad y que usaba un solo arete. Se llamaba Basilia: “Con B”, acotaba siempre.

De aquellos años me queda el gusto por la lectura y el ajedrez; la aversión al dentista, que llegaba con más frecuencia de la que todos hubiéramos querido a repartir buchitos y pastillitas y a enseñarnos hasta el cansancio cómo cepillarnos los dientes; el miedo —casi pánico— a meter la cabeza en las cuatro paredes engomadas de la careta antigás, esa tabla de salvación exclusiva de los que crecimos bajo el susto constante de la electroquímica. Me queda, he de confesarlo, una cura de caballo contra la petulancia.

Fue una tarde de segundo grado, a tal punto me acuerdo. La profesora había dividido el aula en dos equipos y enviaba, de uno en uno y alternando, a los integrantes de cada fila para escribir una palabra en la pizarra. Ganaba el team que más vocablos copiara correctamente.

Y yo, beligerante como ya me confesé y presumiendo de una ortografía por encima de la media, me dediqué a soplar a diestra y siniestra, como si me bastara sola para descifrar todos los términos disparados por Dania, que así se llamaba la maestra. Hasta que llegó mi turno.

“Excursión”, me dijo, acomodándose en la silla. Lo pensé tres veces, me tembló la tiza entre los dedos y terminé escribiéndolo con C. Había guardado el sustantivo para matarme en una especie de escarmiento que me pareció excesivo a los ocho años pero que agradecí después, cuando he visto desfilar tanta prepotencia que, asumo, no fue parada en seco a su debido tiempo.

Mis amigos de la primaria no me dejarán mentir: en aquellos años providenciales nos aprendimos de memoria el Himno Nacional, el que escribió Enrique Loynaz para la invasión de la guerra necesaria, el del 26 de Julio y hasta el de la escuela, compuesto sabrá Dios por quién: “Allá en Viet Nam nació Van Troi,/ fue un gran ejemplo para su pueblo/ y hoy recordamos su valentía/ y no olvidamos su gran valor (…)”. A veces, absorta en el trabajo, me descubro tarareándolo.

Recitamos de carretilla y sin interiorizarlo el poema acaso más largo de José Martí, A mis hermanos muertos el 27 de noviembre, una oda a los estudiantes de Medicina fusilados por España en 1871 que figuraba en el guion de todos los matutinos a propósito de la efeméride y que desde entonces no ha dejado de conmoverme: “Andad a mi redor; vagad en tanto/ Que mi ser vuestro espíritu recibe,/ Y dadme de las tumbas el espanto,/ Que es poco ya para llorar el llanto/ Cuando en infame esclavitud se vive”. Juro que lo he copiado de memoria.

Viendo de lejos la angustia con que algunos padres pagan repasadores hoy desde que el niño pone los pies en primer grado; viendo las colectas para regalos por el Día del Educador, por la fiesta de fin de curso y hasta para comprarle ventiladores al aula, extraño la naturalidad con que se aprendía en Cuba hace 20 años. Mis amigos de la primaria no me dejarán mentir.

Mis amigos de la primaria, en cualquier lugar del mundo donde ahora se encuentren.

Anuncios

10 comentarios en “Mis amigos de la primaria no me dejarán mentir

  1. Cuanta nostalgia en esas palabras tan tuyas, tan ciertas!! Recuerdo con mucho cariño esos dos años que pase en la Van Troy y que fueron esenciales para conocer amigos tan especiales como tu. Un besote en la distancia..

  2. Maravilloso! Je Je, Sin que me vean mis camaradas del E Islamico calebrando las dotes literarias de una mujer. Para mi consuelo, aunque nunca nos hemos enfrentado ante un tablero, se que te derrotaria. Je Je
    En la internet llegue al grado de master, aunque en realidad mi rating debe estar entre intermedio – avanzado. Para bajarte mas la autoestima, A ver
    dime, ?De cuantas maneras distintas pudieran seis pulgas caer sobre 4
    individuos? Je Je, Asi me pregunto mi hijo, hace unos dias “Dime, dime rapido, que tengo una alumna en linea preguntandomelo? Sus chicos, de sexto grado, se preparaban para un concurso. Mi respuesta fue: Dile que no le meta cabeza, que se va a volver loca con un problema a nivel de College o Master.
    Saludos, y Felicidades.

  3. Escribe Gisselle:
    “Allá en Viet Nam nació Van Troi,/ fue un gran ejemplo para su pueblo/ y hoy recordamos su valentía/ y no olvidamos su gran valor (…)”. A veces, absorta en el trabajo, me descubro tarareándolo.
    ———
    Je Je Gisse, Desconecta un poco de la politica. Mira. Ultimamente me he metido en youtube a ver musica. y tarareo: “Como una ola tu amor …” de
    Rocio Jurado… Je Je. O esta otra que me viene muy a proposito,
    “Usted, busca un amr, puro y sncero, Mas no lo encontrara sino hay dinero”

  4. mi escuela primaria al parecer fue antes otra cosa porque en cada aula había una vitrina estilo museo con fondo pintado y algún bicho disecado dentro… las había de peces, de aves, de reptiles… y en la dirección habían muchos más, ya no en vitrinas sino en paredes…. iguanas, peces globos llenos de pinchos y algún cocodrilito… el mito de la escuela era que si te portabas mal te llevaban para la dirección y te “enchujaban” uno de esos bichos jajaja… recuerdo esa escuela con mucho cariño y me alegro que algo de esa educación haya podido llegar hasta ti y otros y haber dejado huellas… es verdad que se aprendía con naturalidad, con tranquilidad, con solidez…

  5. Gisselle:

    El maestro que en los EE UU se atreva a pellizcar a un alumno, Je Je Je,
    queda fuera del sistema y cuidado no le pongan una demanda civil o criminal, !Ni los padres pueden aplicar castigos fisicos!

    Discrepo de esto que sigue:

    Una vez en la secundaria…, el profesor va perdiendo de a poco su omnipotencia.
    —————
    Depende del arte de cada uno, Maria Teresa mi maestra de matematicas de 10 mo grado era el idolo de todos por su manera tan agradable de impartir una asignatura que casi todos los jovenes detestan. Mi chico, Je Je y aprovecho para decirlo, da clases de sexto grado magistrales en math.
    “?Que te perecio, papi? Me telefoneo luego de que asisti a un par de hiras, “!QUe quieres que te diga? Tu naciste pa eso.
    El quiere hacer un master en ciencias poliicas o en filosofia…. pero sera una lastima que no prosiguiera en algo que domina tan bien con apenas dos annos de experiencia. Saludos.

  6. Lindo relato Gisselle. Increible los parecidos de una época. Yo hice mi primaria durante los 80 (algo antes que tú) en una escuela del municipio Boyeros, en La Habana, y viví estampas idénticas a las que describes. Leyendo tu relato me he transportado mucho tiempo atrás. Esa era la forma en que funcionaba todo entonces. Y se mantuvo hasta que la crisis y nuestros propios demonios lo viraron todo al revés.

    No digo que era perfecto (la génesis de muchos de los problemas de hoy ya se podía observar entonces), pero lo cierto es que se respiraba la naturalidad en muchas de las cosas que hacíamos, en especial en la educación. Aún con pocos recursos, el peso del ethos humanista y colectivo del proceso social cubano ejercía una influencia notable en el comportamiento de maestros, padres y alumnos.

    A mí la vida me trajo hasta Europa desde hace poco más que una década. Y mientras más observo la forma en que se educan los niños y jóvenes por acá (y por allá) más me percato de la importancia de muchos de los valores que nuestros maestros se esforzaron por inculcarnos por aquellos años. Asuntos como la humildad, la solidaridad y la equidad son hoy más relevantes que nunca si queremos construir una Cuba prospera y sostenible. Sin esos valores, las sociedades explotan, tarde o temprano, pues siempre hay uno que finalmente termina cansándose de la soberbia y de la prepotencia… y por ahí empieza la “chiveta”. Te lo digo yo, que me ha tocado observar de primera mano el caldero en ebullición en que se ha convertido Europa hoy, y toda la plata que tienen no ha servido para evitarlo.

  7. apreciada Giselle Soy seguidor tuyo hace un tiempo y ahora estoy aqui en SS hoy vi tu articulo en el Escambtay sobre Osmel creo que tanto la senora Elsa Ramos como son la mejor muestra de periodismo que encuentro en la prensa felicidades por vuestro profesionalismo. Otto Companioni ocompani@gmail.com

  8. Comenta Andres:
    …el peso del ethos humanista y colectivo del proceso social cubano ejercía una influencia notable en el comportamiento de maestros, padres y alumnos….. me percato de la importancia de muchos de los valores …
    —————-

    Efectivamente. La propia Gisselle, a veces, en el trabajo, se descubre tarareando:
    : “Allá en Viet Nam nació Van Troi,/ fue un gran ejemplo para su pueblo..
    .
    Me pregunto como es posible que bajo la genial conduccion de nuestro eterno Comandante en Jefe, conociendo ademas los desvelos, el altruismo y dedicacion de todos nuestos lideres, burocratas y dirigentes miles de cubanos hayan intentado salir del pais de malos modos, escapando, como quien dice, Y la unica explicacion que viene a mi mente es el malagradecimiento, Sin ir mas lejos, yo mismo, que debia, se suponia, ir hasta la lejana Praga para superarme, cortesia de la revolucion, sin ir mas lejos, en una escala tecnica en Montreal, deserte al llamado de los cantos de sirena del imperialismo, ?Me pesa?

    Para empezar no he logrado el suenno americano. Me debo haber tomado, lo admito, estimo, unas siete mil Coca Colas, y he probado otras bebidas aun mas deliciosas, pero no me olvido, al punto que evoco con frecuencia aquello de “Pioneros por el Comunismo, seremos como el Che,

    De heber permanecido en Cuba, viendo la trayectoria de mis camaradas de claustro, hoy seria Dr. en Ciencias Economicas de la Bienemerita U de la Habana . Y comeria picadillo de soya.

  9. Empece la esacuela en la Niño Jesus de Praga,si mal no recuerdo ahora se llama Carlos Loyarte,a un costado de la iglesia de la Caridad,escuela privada catolica,pero no cara,a donde un chico como yo,del reparto,con un padre cantinero,podia ir.Recuerdo las banda e la escuela y como cada niño soñaba con tocar aunque sea los platillos y la rivalidad con las demas escuelas publicas y privadas.Alli solo curse primer grado.Sustituyeron a Jesus por Lenin,me converti en ateo,me hice maestro y profesor..Lei los Dialogos de Platon y volvi a creer en Jesus,lei rebelion en la Granja,de Orwell y deje de creer en Lenin.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s