Si no hay plata, los matamos aquí mismo

Si no hay plata, los matamos aquí mismoDebo habérmelo topado en alguna cola de domingos en la Feria Agropecuaria, o en el concierto de los Van Van en la Plaza Cultural, o a bordo de un coche. Pudimos coincidir en una esquina de Sancti Spíritus, mientras él llevaba a sus hijos a Los Caballitos y yo rabiaba esperando la ruta 4. Puede que hasta nos hayamos saludado.

Pero no fue en la ciudad que compartimos hasta hace cinco meses, sino en las imágenes de la prensa internacional donde vi por primera vez a Osmel García Monteagudo; más bien, donde vi su pasaporte.

El documento, fotografiado por la agencia AFP, se bastaba solo para probar que, en efecto, Osmel había obtenido la visa de Costa Rica con fecha del 16 de noviembre. Y allí estaba entonces, dejando que los periodistas retrataran esa especie de carné con hojas de colores que abría a más no poder, como si con semejante gesto pudiera evitar lo inevitable: que quedara en entredicho su estatus migratorio.

En entredicho, no; en un limbo legal se encuentran desde hace semanas los miles de cubanos que, como Osmel, se fueron aglomerando en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua luego de que quedara desarticulada una red de tráfico de personas. Dicen que les llaman coyotes.

Varado en Peñas Blancas, lo más parecido a un punto muerto en medio del recorrido que no ha resultado exactamente como planeó, abre de par en par su pasaporte y exhibe sus datos a la cámara: Osmel García Monteagudo, nacido en Sancti Spíritus el 3 de marzo de 1988. Después, solo falta buscarlo en Facebook y esperar a que se decida a contar su historia.

LA RUTA DE MILES

El de Osmel dando tumbos por el lomo de Centroamérica es el tipo de relato que uno no quisiera nunca que la familia conociera. Mejor sería enviar fotos cuando ya hubieran pasado unos días y los tíos y los amigos que están esperando —casi siempre en Miami— hubiesen ayudado con ropa, zapatos, una comida criolla como Dios manda y dinero.

Pero cuando aún no se ha llegado al destino —casi siempre Miami— y no se tienen más fotos que las de una muchedumbre siendo repelida por las fuerzas públicas de Nicaragua, esa misma muchedumbre acomodada en colchones en el piso y rodeando a los funcionarios que han ido a dar explicaciones; cuando no hay demasiadas certidumbres no se puede recrear mucho los cuentos.

Será por eso, para que más tarde nadie haga la historia a su manera, que Osmel accede a describir una travesía que comienza hace cinco meses, cuando pone un pie en el avión rumbo a Perú y, 14 horas después, se monta en otro que lo manda directamente a Ecuador.

En Quito trabaja como un mulo hasta que un día se levanta y decide de repente que se va para la terminal de ómnibus —“buses le dicen allá”—, se trepa en uno con la agilidad con que abordaba las Yutong y desembarca en Tulcán, justo en la frontera de Ecuador con Colombia. Hasta entonces, todo fácil.

Lo malo es cuando le toca cruzar la frontera atravesando el monte, un monte que no es como el cubano, aunque se le parece, y que deja finalmente atrás a la altura de Ipiales. Allí aborda un taxi que lo conduce hasta un transporte bajo la jurisdicción de lo que Osmel llama su “contacto”.

Y el transporte es un camión que cierran herméticamente desde afuera, tan herméticamente que apenas quedan dos huecos en el piso por donde respiran él y el amigo que lo acompaña en el trayecto. El amigo o los amigos, no me detengo a precisar porque tampoco importa demasiado en una ruta que tantos miles han desandado antes.

A mitad de camino, sin embargo, el camión se detiene. Son las dos de la madrugada.

—A ver, ¿qué traen aquí? ¿Cubanos? Arriba, bajando.

Se tiran medio entumecidos y sienten, incluso en la oscuridad, el frío de las armas apuntándoles. Unos 300 dólares logran arrebatarle a su amigo; a Osmel no le queda más remedio que también pagar peaje.

—Si no hay plata, los matamos aquí mismo.

Suenan la contadora, como es lógico, y los dejan continuar viaje. A Cali llegan de día, justo a tiempo para abordar otro bus con destino a Medellín en el que corren mejor suerte, pues los retenes no los detectan. O fingen no detectarlos, que para el caso…

Cuando arriban a Necoclí los está esperando una lancha rumbo a Panamá; pero la cosa no es sencilla así, que llegas a la lancha y te montas. Primero deben pagar 30 dólares por cada uno a un coyote que de pronto los deja a la bartola en medio de una oscuridad de espanto. Dice Osmel que la suerte es que Dios los ayuda y consiguen enderezar el camino hasta Puerto La miel, donde tienen que cambiar de lancha y, de ahí, hasta Obaldía, a punto ya de entrar a Panamá.

A punto, pero todavía no en Panamá: en Obaldía tiene que esperar cinco días con sus noches, comiendo mal y poco, porque si gasta el dinero luego no va a alcanzarle para pagar la avioneta que debe llevarlo a la capital. Lo que hay es un negocio bien montado con cada paso del trayecto, él se lo imagina, sobre todo cuando se entera de que el precio del boleto lo subieron a más del doble de lo que costaba un tiempo atrás.

Pero lo paga porque va preparado para eso, para que intenten robarle, estafarlo y cobrarle hasta por respirar. En Ciudad Panamá, todo bien, explica Osmel, incluido el ómnibus que lo lanza de cabeza en Paso Canoas, justo el lugar donde empieza a trancarse el dominó.

ESTANCADO A MEDIO CAMINO

La noticia cuando llega es que no están dando el salvoconducto, razón de más para que los nervios se encrespen, los ánimos se caldeen y él termine, junto a otros cientos de personas, cerrando la carretera para forzar a las autoridades a entrar por el aro. Y al parecer ganan, pero por unos kilómetros, porque en el paso fronterizo de Peñas Blancas, cuando ya han caminado Nicaragua adentro, chocan con un ejército determinado a no dejarlos avanzar.

Osmel, que no ha visto más que simulacros de guerra en Cuba, no tiene por qué saber que las fuerzas nicaragüenses actúan en legítima defensa de la integridad de su territorio; por eso le parece desproporcionada la reacción de unas tropas que echan fuera a los cubanos hasta con gases lacrimógenos. Las televisoras internacionales transmiten una y otra vez las escenas que el espirituano describe: hombres, mujeres y niños siendo tratados como escoria.

De modo que regresan a Costa Rica, el país que lleva semanas sin saber qué hacer con una cantidad de cubanos que pareciera multiplicarse exponencialmente. Los distribuyen en varios albergues, les garantizan atención médica, acceso a Internet, les reparten artículos de aseo, ropa de donación…

Osmel García Monteagudo, por ejemplo, está quieto en base en una iglesia, una en la que lo tratan muy bien, con respeto, pero no se le van de la cabeza sus hijos, sobre todo si pasan repartiendo juguetes para los muchachos y él cierra los ojos para pensar en los suyos y en su mujer. Me da el teléfono: “Llámala —me pide—, explícale que estoy bien, que la extraño, que la amo con la vida; y que no se preocupe, que están a punto de darnos una solución”.

¿Y no has valorado regresar para Cuba?, le pregunto.

Pero Osmel, que a veces recibe mis mensajes y a veces, no; Osmel, que ha avanzado miles de kilómetros por aire, mar y tierra y aún se sabe a mitad de camino, ignora de golpe lo que le digo: “Explícale a mi esposa que ya falta menos, que en cualquier momento se ponen de acuerdo, se destraba el paraguas y nos mandan a todos para Estados Unidos”.

(Publicado originalmente en Escambray)

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9 comentarios en “Si no hay plata, los matamos aquí mismo

  1. Mira Gisse. No pude leer completamente tu entrada de la tristeza tan grande que me produjo. Hace poco reportaban en un diario de Miami. No recuerdo cual, que algunas cubanas de ese grupo habian sufrido secuestros y violaciones, pero no me anime a leer sobre el tema.

    Casi toda esa gente piensa, creo yo, como los estraditables, que preferian una tumba en su pais que una carcel en los EE UU que , en este caso, es preferible morir tratando de pasar las fronteras que regresar a la isla.

  2. Una organizacion de exiliados cubanos dijo estar trabajando con el gobierno de este pais para tratar de traer a esa gente, pero que no es na tarea facil. Sobre todo, no se le puede pasar la cuenta al contribuyente.

    Si, si, Nicaragua defiende su soberania y que los cubanitos se jeringuen.

    !Basta de demagogia! Ellos pueden crear un corredor humanitario,

    La decision de Ecuador de pedir visas evita que se produzca otra avalancha

  3. la organización de exiliados que dice estar trabajando con el gobierno para llevar a los cubanos a estados unidos es la fundación nacional cubano americana, según declaró el nuevo herald… la FNCA tuvo un papel determinante cuando la crisis de los balseros al sacar a los cubanos de la base naval…

    el corredor humanitario solo es posible para casos de refugiados de guerra y ellos no lo son, no es un problema de demagogia, es un problema de leyes: no procede un corredor humanitario… no se puede obligar a los países a crearlo…

    según informó el canciller salvadoreño hugo martínez al concluir la reunión del SICA, “… cada país anunciará “unilateralmente” las medidas que tomarán en relación a los inmigrantes cubanos y reafirmó que los países del SICA -–belice, costa rica, guatemala, honduras, nicaragua, panamá y república dominicana- acordaron respetar el “principio de autodeterminación” de esas naciones.” (…) “…los escenarios de salida tendrán que ver con las decisiones soberanas que cada país tome…”

    en otras palabras: cada país tiene que autorizar la entrada a su territorio y cubrir todos los gastos… ya guatemala se pronunció y tampoco los admite en tránsito por su país… el problema es que al instante en que un estado admita que estos cubanos pasen por su territorio se convierte en cómplice de tráfico ilegal a nivel oficial por eso no ha sido sencillo para costa rica encontrar una salida… se estaba negociando con belice pero parece también está tenso el panorama porque belice y costa rica han tenido históricamente tensas relaciones como tensa ha sido la frontera nicaragua-costa rica desde las primeras décadas del siglo XIX…

    1. ayer día 9 el gobierno de belice, después de reunirse su consejo de ministros confirmó que niega la entrada a su territorio de los emigrantes cubanos parados en costa rica en tránsito hacia méxico… con esto suman tres países centroamericanos los que asumen dicha actitud: nicaragua, guatemala y belice, todos miembros del SICA…

      me resulta especialmente curioso que méxico -no pertenece al SICA- no dice nada de nada, quizás sea porque no los tiene encima todavía pero sería el país donde más millas tendrían que recorrer si continúa el recorrido lógico que pretendían de alguna manera pero al negarse guatemala y belice se cierra la frontera terrestre mexicana… se presume un cierre de frontera en costa rica y/o panamá pues ya los ticos han declarado que no pueden seguir admitiendo cubanos que van por los 6 mil en este momento…

      donald trump, que encabeza la candidatura republicana está que truena contra los no nacionales y cada día crece más su apoyo basado en la fobia a los inmigrantes en año electoral donde los republicanos están radicalizados en tendencia anti-inmigrante y el que se salga de ese guión, la paga… esta situación está lejos de ser resuelta y es realmente dramática…

  4. Gisell, vuelvo a leer en tu blog sobre el tema de los emigrantes y vuelvo a ver cómo hay quien no quiere ver el fenómeno por todas sus aristas. Déjame felicitarte, te quedó excelente la crónica. Da la medida de los trabajos que pasó este hombre, esté equivocado o no, para perseguir lo que él creía que estaba bien. El final, muy bueno. Los comentaristas no están a la altura, como casi siempre. Qué lástima.

  5. El blog Alejo3399 critica la insensibilidad de la prensa cubana con respectoa este asunto de los refugiados en C Rica. Y este parrafo es sumamente comico:

    Un reportaje de televisión transmitido el pasado día 7, mostró a médicos especialistas y directivos de los hospitales Ameijeira y Calixto García muy conformes con la entrada en vigor de la regulación migratoria que les exige autorización ministerial para salir del país por razones personales

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