Hostales en Trinidad: la marea del turismo

Hostales en Trinidad la marea del turismoQue el 2015 fue un año sin precedentes para el turismo en Cuba es a estas alturas, cuando menos, una verdad de Perogrullo. Basta leer los artículos de la prensa nacional, que auguran una cifra récord de 3.5 millones de visitantes extranjeros al cierre de diciembre, lo que significaría un 18 por ciento de crecimiento con relación a 2014.

Pero los números en blanco y negro no les dicen tanto a los propietarios de hostales en Trinidad como el hecho de que sus habitaciones apenas hayan dado abasto de enero a diciembre o, como ellos suelen decir, se hayan mantenido overbooking.

“En este pueblo el turismo es como la zafra, que cuando el central muele la gente está contenta, pero en tiempo muerto hay que salir a buscarse la vida —explica Mercedes Gómez con una peculiar analogía—. En Trinidad la zafra del 2015 ha durado de punta a cabo”.

Dándose sillón en la sala de su casa, que más bien parece un museo de artes decorativas, Mercedes describe los ciclos de su negocio sin necesidad de recurrir a documento alguno: “De septiembre a mediados de noviembre y los meses de mayo y junio son casi siempre de baja turística; de diciembre a febrero entran en su apogeo los viajes de familia, y en julio y agosto, los de playa”.

Pero en 2015 los períodos habituales no funcionaron exactamente así. El pasado año la avalancha de visitantes extranjeros desbordó por mucho los picos de ocupación en las temporadas más exitosas que ella recuerde, que no han sido pocas en las dos décadas que lleva regentando un hostal en pleno centro histórico de la tercera villa de Cuba.

¿A qué atribuye usted este repentino interés por la isla?, inquiero.

“No es que yo lo crea, es que los propios turistas me lo aseguran —sostiene Mercedes—: al restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos; no porque vengan más norteamericanos que antes, sino porque todos se están apurando, dicen que para ver la verdadera Cuba antes de que los gringos la echen a perder”.

Mercedes reconoce, no obstante, que con los estadounidenses no ha tenido demasiada suerte: “Hace meses que no hospedo a ninguno”; con los demás mercados le va, según dice, a las mil maravillas.

“La mayoría de mis huéspedes provienen de Holanda, Suiza, Bélgica, Italia, España, Canadá, Francia… —enumera—. Con los franceses no llego a entablar relaciones de cercanía, nos tratamos de afuera a afuera, como con los argentinos, que están siempre en los extremos: o de la ultraderecha o de la izquierda más radical. Me llegan pocos rusos pero los que vienen son muy educados y de nivel. ¿Cuáles prefiero? Los nórdicos, por lo general buenas personas, cultos y no regatean”.

Con su apreciación coinciden —matices más, matices menos— otros propietarios de hostales encuestados en Trinidad, fundamentalmente quienes conviven con los turistas bajo el mismo techo; los que no, porque dedican toda la vivienda al hospedaje y, por ende, no entablan una relación tan cercana con los extranjeros, tienen percepciones diferentes.

Yamisleydi Martínez, por ejemplo, desde su experiencia de apenas ocho meses gestionando el hostal Casa Lola, uno de los más caros y de alto standing en la ciudad, confiesa no interesarle en absoluto el carácter de sus clientes y haber alojado norteamericanos en todas y cada una de sus nueve habitaciones: “Si son conflictivos o no es algo que no le puedo decir, porque no tengo más roce con ellos que el que puede tener un gerente de hotel”.

Con las estadísticas en la mano, Reiner Rendón, delegado del Ministerio del Turismo (Mintur) en Sancti Spíritus, asegura que los principales mercados emisores son prácticamente los mismos en hostales y en instalaciones del Estado: Alemania, Francia, Canadá, España…

“El primer mercado en estos momentos es Alemania —sostiene—; el pasado año fue Francia. En los hostales casi siempre se mantiene Canadá en el uno, con un interés marcado por el turismo de sol y playa”.

Vengan de donde vengan los huéspedes, los propietarios de hostales andan siempre con el credo en la boca. Al menos así se reconoce Mercedes Gómez, que todos los días antes de acostarse reza un Padre Nuestro para que no sean malas personas los clientes a los que abrió las puertas de su casa.

Historias de estafas, robos a media noche y adornos de porcelana que terminan reventados en el piso como daños colaterales de un escándalo de parejas integran la nómina de incidentes que han venido alimentando esa especie de leyenda urbana durante casi 20 años, un lapso en el que —la verdad sea dicha— no todos son cuentos de terror y misterio.

“Yo tuve una clienta española que cuando venía a Cuba no se quedaba en ningún otro hostal —narra Martha García—. Ella me avisaba, reservaba con tiempo y se pasaba en mi casa temporadas enteras. Hasta España fui yo invitada por esa señora que con el tiempo, más que mi huésped, se ha convertido en mi amiga”.

Bien lo saben las autoridades del sector turístico: la muy particular idiosincrasia del cubano se basta y se sobra para captar la atención de medio mundo. Si a esa cordialidad que crece como la verdolaga se le suma la arquitectura de una ciudad detenida a principios del siglo XIX, el paisaje de valles y montañas que la circunda y el atractivo de una de las mejores playas de la costa sur de Cuba, no se precisan dotes de cartomántico para prever el boom del turismo que amenaza con hacer colapsar la infraestructura de Trinidad.

En la convivencia armónica entre las opciones de alojamiento estatales y privadas radica, a juicio de Reiner Rendón, delegado del Mintur, el éxito de una fórmula que por la composición de las ofertas y de los subsiguientes aportes al fisco pudiera calificarse como “fifty-fifty”, sobre todo si se tiene en cuenta que hoy el sector no estatal asimila casi la mitad de los turistas que arriban al polo, crece un 41.5 por ciento respecto al 2014 y aporta más del 50 por ciento del presupuesto del municipio.

Según el directivo, más que un complemento de la actividad estatal, las prestaciones del sector privado se han convertido en un componente imprescindible del producto trinitario.

Si no fuera por las más de 1 300 habitaciones en hostales particulares, que llegan a 1 500 en períodos de afluencia récord, la llamada Ciudad Museo del Caribe no hubiese podido acoger a los 10 000 turistas que convergen un día cualquiera de temporada alta —digamos una tarde de enero, un anochecer de marzo— en su centro histórico.

Coinciden inevitablemente en las callejuelas antediluvianas, porque es imposible llegar a Trinidad y no tropezar con las piedras que salen en las postales; coinciden —a no dudarlo— mientras recorren el Palacio Brunet, compran mercaderías en la candonga o posan para la foto con el Convento de San Francisco de fondo, pero después cada cual tira para su lado: hacia los más de 950 hostales privados que inundan hasta las zonas suburbanas; hacia la extensa infraestructura hotelera con más de 1 400 habitaciones en los lugares mejor posicionados de la ciudad, la península de Ancón y las empinadas cumbres de Topes de Collantes, y hacia regiones poco explotadas como el caserío pesquero de Casilda y, más al este, el Valle de los Ingenios.

Del vertiginoso crecimiento de la capacidad de hospedaje de Trinidad no deja de sorprenderse Mercedes Gómez, por más acostumbrada que esté a las avalanchas de turistas extranjeros que en varias ocasiones la han obligado a rechazar clientes por falta de cuartos.

Con todo y su desmejorada salud, Mercedes le pide a Dios que la tendencia del 2015 no vaya a revertirse; que la ciudad no regrese a los tiempos en que solo los grillos interrumpían el silencio de la Plaza Mayor.

“Nos pasamos la vida protestando por el bullicio del pueblo, que no para ni de día ni de noche —admite Mercedes—; pero cuando baja la marea del turismo se hace una calma densa que, créame periodista, ningún trinitario quiere”.

(Publicado originalmente en Progreso Semanal)

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4 comentarios en “Hostales en Trinidad: la marea del turismo

  1. He estado leyendo este comentario, asi como el anterior y he visto comentarios de jubilo como ” Mas turismo, mas dinero entrando para el estado y para los particulares. Todos ganan” .
    Y no es que este en contra de que el que posea un cuarto lo alquile o haga lo que le de la gana con el. El asunto es que los cubanos estan tan chivados que no calculan que ese tipo de economia de “busqueda” con que la gente trata de sobrevivir es lo que va a llevar a ese pais a la total ruina, no ya economica como es desde hace tiempo, sino social.
    Me explico. Empezando por los que alquilan parte de sus casa a extranjeros. Por cada cuatro gente por manzana, para poner un ejemplo , que puede rentar su casa o un cuarto o una barbacoa, hay cuatrocientos que viven agregados y tienen que abrir un catre en el medio de la sala para dormir. Que ocasiona esto?. Que ese que abre el catre para dormir a lo mejor trabaja de maestro y el sueldo miserable que percibe lo hace sentirse mal sobretodo cuando ve que otro sin esfuerzo alguno vive regularmente.
    Cual es la reaccion de es maestro?. O deja el majesterio y se pone a vender ajos o le da lo mismo lo que aprendan o no sus alumnos. No estoy mintiendo y solo el oir a un grupo de estudiantes cubanos hablar puede convencer al mas incredulo de que es verdad lo que estoy diciendo.
    Como es posible que un medico que tiene que pagar en moneda que no gana hasta un pasaporte de su propio pais, a la vez que no tiene unos zapatos decentes para ir al consultorio vaya a dar la importancia que merecen a sus pacientes?. La exigencia de regalitos y favores, asi como la depauperacion del sistema de salud en cuba es un hecho que se deriva de la marcada diferencia entre el que “se busca” y el que trabaja.
    Entonces que ventaja tiene esa “busqueda” por rentar un cuarto de la casa?. Algunos rentan cosas de mayor valor, al menos moral que un simple cuarto. Es lo mismo. Es un cubo de agua fria sobre el interes de ser un profesor prestigioso o una eminencia de la ciencia o la tecnica o simplemente un obrero cumplidor que que vive de su trabajo.
    Al final no puedo estar de acuerdo con la afirmacion de “Todos ganan”.

    1. Este comentario es la prueba de que hay gente que siempre va a estar en contra, aunque sea con argumentos tan endebles como esos. Si el Estado se cierra a la iniciativa privada, mal por el Estado; si se abre, mal también. Hay gente que vive comiéndose el hígado.

  2. YENSI, el estado sabe perfectamente que la Ofensiva Revolucionaria de 1968, en la que cerro miles de medianas y pequenas empresas, fue un tremendo fracazo y no volvera a cometerlo. Ahora lo esta haciendo lento para no admitir el error de 1968, pero la idea de ir privatizando empresas y servicios es irreversible. Mire como marchan a todo tren las economias de Viet Nam y China. Y no es el estado quien mueve el motor economico de estos dos paises, sino la empresa privada. Ya con esto, se lo digo todo. Las empresas estatales no son prooductivas ni en los paises ricos. En las naciones pobres, como Cuba, estas empresas son parasitarias.

  3. Sigo.
    No se de que empresa privada estamos hablando. En cualquier pais lo que se ha dado en llamar empresa privada cubana resultaria algo comico. Empresa privada seria el derecho de todo nacional cubano a abrir una compannia de importaciones y con ella comercializar en el pais articulos industriales, o de primera necesidad.
    Empresa privada seria establecer una compannia que produzca articulos para vender en el pais y en el extranjero con la correspondiente adquisicion de materias primas y maquinaria y la comercializacion del producto.
    Empresa privada serian contratistas de la construccion con los que los cubanos pudieran reparar o dar mantenimiento a sus viviendas y asi no tener que depender de un estado que ha resultado tremendamente ineficaz en ese sentido.
    Los ejemplos que puse anteriormente, solo por poner algunos de los miles que pudiera, estan dominados por la claque gobernante que planea dejarlos en manos de sus descendientes que al final seran los potentados del futuro miemtras que el cubano de a pie solo podra en el mejor de los casos alquilar su casa o hacerse de un cacharro para mover turistas a la vez que contamina la ciudad..
    Esa es la diferencia entre la empresa seria con capital y relaciones que en estos momentos esta controlada por el estado, el cual la privatizara en el momento indicado en beneficio de sus descendientes que la heredaran y la economia de buscon que se ha dejado al pueblo cubano, no porque nadie piense realmente en el sino para que vendiendo pizzas el maestro que no gana para comer pueda ir haciendo algun dinerirto extra en detrimento de sus alumnos..

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