¿Por qué no llueve café en el campo?

Por qué no llueve café en el campoA sus 71 años, Ernesto Martín debe ser el único guajiro del Escambray que no se levanta directo al primer buche de café de la mañana. Dejó de gustarle hace décadas, cuando su mujer intentó mudarse del colador a la cafetera y la explosión le dejó un hueco en el techo de la casa.

“A ella no le pasó nada, por suerte —describe mientras le lanza una mirada como de tregua—, pero a mí el susto me curó del vicio del café para toda la vida. Y fue mejor, porque unos añitos después las plantaciones dijeron a ponerse flacas, a enfermarse y a parir unos granos raquíticos que casi no rendían. Aquello lo que daba era lástima”.

Y lo cuenta así, con naturalidad, como si tuviera algo que ver el estallido de su cafetera con el progresivo deterioro que fue diseminándose por los cafetales del lomerío villareño como un cáncer. En algo sí tiene razón: aquello lo que daba era lástima.

Él no sabe allá, en Oriente, donde las plantaciones siempre han sido más extensas y el café se da sato; pero en el Escambray bajo la jurisdicción de Sancti Spíritus, zona que conoce como la palma de su mano, Ernesto recuerda las pariciones de los años 80, cuando la región aportaba casi 2 000 toneladas en una sola cosecha.

“Pero empezamos a ir para atrás y para atrás como el cangrejo, dejaron de subir los recursos a las montañas, la broca se plantó en sus trece y, para colmo, a la gente le dio por bajar para el llano”, evoca, apesadumbrado.

En la contienda 2006-2007 tocó fondo la producción cafetalera en territorio espirituano: apenas 98 toneladas, una cifra que los campesinos de estos predios prefieren olvidar pero que ha quedado grabada en los anales estadísticos de la provincia en números rojos.

“Yo mejor ni le cuento la triste cantidad de latas que recogí en esos años —admite Ernesto Martín y, a seguidas, pone el dedo sobre la verdadera llaga—. Además, casi todas las vendía por la izquierda porque me daba más resultado que vendérselas al Estado”.

En semejante apreciación, la de los desfasados precios que como quien dice hasta el otro día imperaban en el mercado estatal, coinciden todos los guajiros encuestados; los guajiros y los directivos del sector en Sancti Spíritus, quienes reconocen en las nuevas tarifas de compra aprobadas por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) el estímulo que pedía a gritos la aún menguada industria del café cubano.

El aumento es ostensible: de 50 a 161 pesos subió el precio de una lata de primera calidad de café arábico, mientras que por cada lata de segunda el Estado eroga hasta 135 pesos, según estipula la Resolución 237/2015 del MFP y consta en los informes de Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) como la Conrado Benítez, de Trinidad.

“Por estos contornos siempre se ha recogido café porque es una tradición que, al menos yo, heredé de mis padres, pero no le voy a mentir: si pagan mejor uno se esfuerza en sacarle el quilo a la mata”, asegura Roberto Zamora, caficultor de Tres Palmas, cerca de Topes de Collantes.

El propio Leosvaldo Cruz Duardo, especialista principal del cultivo en Sancti Spíritus, pone un ejemplo para ilustrar el repentino esmero de los campesinos: “Ahora los productores escogen mejor los granos; durante la recogida seleccionan solo el maduro, casi de uno en uno. Antes era al barrer”.

Quienes no están muy contentos con los nuevos precios de acopio son los compradores del mercado negro, una extensa red que solía parasitar las cosechas al punto en que, según cálculos aproximados, entre el 10 y el 20 por ciento de las producciones del grano iban a parar a ese destino. Iban y todavía van a parar allí, aunque en menor cuantía, asegura un consumidor que confiesa haber comprado esta misma semana cada lata a 40 pesos: “Y me la traen a la puerta de la casa”.

Que no basta con aumentar los precios de compra al productor para garantizar el despegue definitivo es una realidad que comprenden todos, desde los campesinos que por estos días exprimen a más no poder sus cafetales, hasta los funcionarios que intentan revertir el estancamiento con estrategias científicamente elaboradas.

En el café, como en los demás renglones agropecuarios, hay que producir más y mejorar los indicadores de eficiencia industrial, sostienen expertos del territorio que han venido siguiendo los altibajos de este rubro y confirman los primeros resultados de un plan de medidas urgentes implementadas en el lomerío.

La renovación de las plantaciones, que en el Escambray espirituano ya ha sustituido más del 80 por ciento de los cafetales; una mayor asignación de recursos para la atención a las áreas; más efectividad en el enfrentamiento a la broca; el emplazamiento de tres despulpadoras ecológicas que reducen la carga contaminante asociada al proceso de beneficio; así como la prioridad concedida al café arábico, de probada calidad y precios más tentadores, figuran entre las acciones ya emprendidas como parte del programa de desarrollo que pretende devolver el cultivo a sus mejores tiempos.

Y cuando parece que finalmente todo está listo para el despegue anunciado, arrecia la sequía y los rendimientos vuelven a caer por los suelos. Así lo describe Francisco Hernández, campesino de la CCS Conrado Benítez: “Aprobaron mayores precios, pero entonces es la dichosa naturaleza la que nos pone en jaque”.

“¿No ve lo que le digo? —acota Ernesto Martín—. El café en Sancti Spíritus desde hace décadas no tiene quince. Llevábamos dos años creciendo poquito a poco, y esta cosecha ya va para abajo de nuevo por la falta de agua”.

Con su pintoresca opinión coincide el especialista principal de café en la provincia, quien declaró recientemente a la prensa local que las escasas precipitaciones ocurridas en el período de floraciones provocaron la merma productiva, calculada en unas 25 000 latas menos en comparación con la anterior campaña.

Los números de la presente zafra cafetalera, por tanto, se mantienen todavía a años luz de los potenciales productivos de la zona: apenas 127 toneladas de café oro (procesado) aunque, eso sí, alrededor del 40 por ciento corresponde a grano con calidad exportable.

Precisamente de la calidad alardean los guajiros del Escambray, que del cultivo conocen desde el tipo de suelo donde se da cada semilla, hasta los precios de sus producciones en el mercado mundial: “20 dólares americanos por un cuarto de kilogramo de Crystal Mountain, y el café de esa marca sale de estas mismas matas que usted está viendo”, me dice Ernesto Martín mientras acaricia las hojas que, según declara, están libres de broca y de santanica.

Por eso no entiende, ni quiere entender, que la producción cafetalera en Cuba hoy no sea ni sombra de lo que fue. “El colmo es, periodista, que nosotros enseñamos a Viet Nam a cosechar porque, ¿qué podría saber un vietnamita de café?, y ahora ellos son la segunda potencia mundial del grano. Eso no lo estoy inventando yo; eso lo ha dicho Raúl”.

Y pone énfasis en el “Raúl” como si quisiera apuntalar su criterio. Ni falta que hace: en cuestiones de macroeconomía y política exterior, quizás sí; pero en cómo hacer parir los cafetales, en cómo multiplicar los rendimientos montaña arriba y servir en jícaras el café cimarrón; en esos menesteres a los guajiros del Escambray no hay quien les ponga un pie delante.

(Publicado originalmente en Progreso Semanal)

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9 comentarios en “¿Por qué no llueve café en el campo?

  1. siempre que tengo internet con facilidad me intereso en tu blog y otros que tambien veo ya que los articulos son distintos hoy me asombro por ver las palabras de Orwell al principio algo que creo acertado yo he leido sus libros y son interesantes cuando estoy en SS siempre leo el periodico Escambray por tus notas y las De la senora Elsa creo que la prensa nacional debiera tomar ejemplo de ustedes en cuanto al profesionalismo
    gracias por ese articulo de hoy del guajiro del Escambray

  2. Gisse. Critica constructiva sin intenciones de herir. Mira no me gusto esta entrada, Tuve que hacer bastante esfuerzo por lllegar al final.

    La anterior la encontre mucho mejor, solo que no encontre un pasaje del Viejo y el Mar para opinar… Je Je. aunqe lo busque.

    Me parece que es demasiado extensa para la idea tan simple que se quiere traer.

    Otto, comenta sobre Orwell, pero no dice como se relacionan sus obras con este asunto. Comoquiera, recuerdo que en 1984, el chocolate que se tomaban era un brebaje inmundo, pero la propaganda
    trataba de que la gente olvidara que , antes, se vivia mejor.

    Saludos.

  3. Ya no condenan a 5 años por comprar- vender cafe…Tal y como hacian con el camaron,la langosta y la carne de res?..Si es asi me alegro de corazon pues no vamos acercando a ser un pais normal donde UD consume loque su bolsillo le permite y no lo que dicta un politico

    1. Todos los procesos de transformaciones, kilo12, implican modificar modos de actuación. Ya que este país está cambiando, usted debería probar y cambiar también. Soltando el lastre del rencor, por ejemplo, que hace tanto daño. Un saludo, cuando venga a Sancti Spíritus de nuevo lo invito a un café, aunque no le aseguro que del Escambray.

      1. No guardo el minimo rencor,si asi fuera no visitara el pais,denuncio estas cosas para que no vuelvan a ocurrir,para que generaciones como la tuya que es la misma que la de mis hijos,no lo sufran y para que nis nietos no conozcan estas cosas.El cafe lo tomarenos y me dara mucho gusto. Y muy pronto ,si Dios quiere.

  4. los años 80 y el café… mis tres escuelas al campo fueron en ese período en el escambray y las recuerdo con muchísimo cariño, fueron una etapa feliz de mi adolescencia… duraban 45 días… yo era muy mal recogedor en 7mo grado pero ya en 8vo y 9no era mucho más rápido, podía coger la tarde para explorar porque en la mañana ya había hecho la norma… recogía chupando granos rojos todo el tiempo y usaba una cesta tejida, porque las latas no me gustaban… en los tres períodos buscaba el modo de hacerme de una cesta, más ligeras y se acomodaban mejor al cuerpo… recuerdo muchos detalles de esos tres períodos, no cuento para no hacer el comentario tan extenso… la recuperación del café -al menos en intención- es muestra de que estimulando a los productores se obtienen beneficios y no es necesario invertir en la compra de alimentos en el exterior, lo cual es más caro la mayoría de las veces… por cierto, no solo enseñamos a los vietnamitas sino que ahora ellos están en cuba enseñándonos a nosotros…

  5. Comenta Gisselle:
    ..”cuando venga a Sancti Spíritus de nuevo lo invito a un café,

    —-

    Gisselle, !Te felicito!.
    Este sabado reconecto internet de alta velocidad en casa (No tendre que venir mas hasta Publix a por el Wifi) y tendras la enorme felicidad de tenerme por aca mas a menudo. Je, Je.

    De todas fornas, no me molesta que censures mis comentarios que no se ajusten al tema, De hecho, Lo admito, A veces yo mismo me abochorno de las boberias que escribo.

    Tu invitacion al comentarista Kilo a Cafe provoca una enorme admiracion de mi parte hacia tu adorable personita. Wao! Una tacita de humeante cafe mezcladita con chicharos. Como estan las cosas en la isla y no te limitas. Mi jilla., Tu eres mas dadivosa y practicas mas la caridad que el propio Bill Gates! A escala , naturalmente.

    Saludos. De nuevo. Otro dia te comento sobre la Pocahontas, No quiero abusar . Bye.

    Postdata: Harold, de la Joven Cuba viene a dictar una comnferencia a FIU y para seguir tu ejemplo lo invite a casa a comer, a unas cervezas y, si quiere, a un antro de pecado.

    Saludos.

  6. Camarero comenta que sus tres escuelas al campo las recuerda con muchísimo cariño, fueron una etapa feliz de su adolescencia…y que duraban 45 días…


    Je Je !Que te puedo decir yo de mis 4 meses en la Zafra del 70!

    Je Je Edu, en su blog como muestra de las bondades del sistema dice que muchos de nosotros emigrados, recoirdamos con nostalgia todas esas matraquillas, El menciona los munnequitos sovieticos Ja Ja ja Ja.

    Es natural , Edu, Camarero, que uno, a los 30 o 40 de edad, annore la epoca adolescente, Pienso que es por la misma razon por la que Marti dijo que alli tuvo un buen amigo, que alli quizo una mujer. Je Je Je Je

    A mi, la verdad, que de las “Cosas que Deje en la Habana” como reza el titulo de una pelicula, solo me motivaria poder volver a hacer el amor como lo hacia y con la persona con quien lo hacia durante nuestros Annos Felices (Otra pelicula)

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