Archivo mensual: mayo 2016

Rebajas pírricas

Rebajas pírricasYa he sacado la cuenta: suponiendo que en pagar el alquiler del apartamento donde vivo no gastara yo el 91.74 por ciento de mi sueldo —para subirme a la carroza de los porcentajes—, un pomo de aceite es, a todo reventar, lo que puedo comprar de más gracias a las recientes rebajas que han prometido aumentar la capacidad de compra del salario.

Aunque, para ser justa, las rebajas por sí mismas no obrarán el milagro, ni el tope de los precios de los productos agropecuarios, ni la apertura del mercado mayorista para el sector no estatal que se ve allá, en el horizonte. Para que el salario llegue a fin de mes no hay medida unilateral que valga.

Y no es que me esté poniendo como el hombre del gato. Aplaudo “la voluntad política del Partido y el Gobierno de beneficiar a la población, en especial a niños y adultos mayores y brindar particular atención a la implementación de estrategias en la sociedad para enfrentar los efectos de la dinámica demográfica actual”; aplaudo todo eso, pero me cuestiono hasta qué punto una rebaja de quilos en CUC puede aliviar los bolsillos más menguados. En casos como este, no puede decirse que únicamente la intención es lo que vale. Sigue leyendo

Agua pasada

Agua pasadaMi rutina de lavado tiene una banda sonora predecible: Joaquín Sabina desde que comienzo a separar la ropa por colores, Joaquín Sabina cuando cambio el agua porque el bulto es demasiado grande y Joaquín Sabina hasta que termino de acomodar la última pieza en el tercer cordel. Joaquín Sabina, por supuesto, no tiene ni idea.

Quien dice mi rutina de lavado, dice también buena parte de mi rutina de vida desde que escuché por primera vez Peces de ciudad y comprendí de golpe que, como dice el bardo mala cabeza de Úbeda, “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

Habría que convenir en algo: a una puede gustarle o no el estilo de bohemio trasnochado que se monta, a una puede hasta parecerle impostada esa irreverencia suya de bares y cantinas y mujeres de más y cordura de menos; una lo que no puede es permanecer indiferente a sus metáforas inesperadas, a las imágenes rocambolescas con que salpica sus canciones y que lo mismo sirven para enamorar a orillas de un río —si es poco profundo, mejor—, que para resolver el puzzle de lo que él ha llamado un-no-te-quiero-querer.

Y entonces una, que no llegó a sus textos en el preuniversitario sino mucho tiempo después, se descubre colando sus propias estampas personales entre verso y verso, por aquello de los 19 días y las 500 noches, de los gatos que se van por los tejados y las angustias de ahora, que se despide pero se queda. A fuerza de describir con pelos y señales las más diversas esquinas de la realidad, pareciera que Sabina lo ha vivido todo. Sigue leyendo

El conquistador VIP de La Habana

El conquistador VIP de La HabanaQue Karl Lagerfeld venga a La Habana con sus esqueléticas modelos de dos metros y sus telas vaporosas y sus diseños para celebridades no me da más frío que este invierno tropical en el que apenas pude ponerme un suéter. Un suéter para nada fashion, déjenme aclararlo, para nada Coco Chanel.

Debe ser que mi relación con la moda se limita a usar —por cierto, de muy buen grado— toda la ropa que me regalen, sin reparar en nacionalidades ni etiquetas, con lo cual me saco de arriba la angustia de las marcas: que si Lacoste, que si GAP, que si Batos…

Ahora que digo Batos, recuerdo un shortcito gris de la entonces incipiente industria deportiva cubana que me ponía un día sí, otro también y que recogió estoicamente buena parte del churre de las clases de Educación Física de primaria.

Pero la industria de implementos deportivos de entonces dejó de producir prendas y la ligera, la que debía vestir al pueblo cubano, nunca logró despegar lo suficiente. Ni en cantidad, ni en calidad y mucho menos en diseño, justo lo que viene a restregarnos en las narices la casa Chanel.

La llegada de la corte francesa —nunca mejor dicho— pone a la Cuba revolucionaria frente a sus propios prejuicios: los de una isla que desterró de a cuajo el glamour como síntoma inequívoco de lo burgués y vende ahora el desfile de la colección Crucero como la primera pasarela de Chanel en América Latina. O ya la alta costura no es sinónimo de la enajenación consumista que produce el capital, o queríamos demostrar con un golpe de efecto hasta qué punto va en serio la apertura. Sigue leyendo

Acercar el pienso a la guanaja

Acercar el pienso a la guanajaMientras en las comunidades del Sancti Spíritus profundo el pasado año se reparaban los viales de acceso, se eliminaban tendederas eléctricas que parecían haber llegado para quedarse y hasta se daba colorete a escuelas y consultorios médicos; mientras mejoraban las condiciones de vida como parte de un programa gubernamental bien diseñado, a muy pocos lugareños les interesaba realmente de dónde salía el dinero.

“Para eso están los jefes, para llevar las cuentas. Lo mío es que terminen de destupir la cañería para que cuando caiga un aguacero los niños no tengan que entrar al aula en chalán”, le comentaba una vecina de Tunas de Zaza a este equipo de prensa en noviembre.

Y pudiera tener razón, aunque solo en la parte que corresponde a directivos y funcionarios públicos, que sí están encargados de ejecutar y administrar los presupuestos. En lo de desentenderse por completo de la gestión de los fondos, la tunera está equivocada.

La distorsión de sus apreciaciones no sería su culpa, en última instancia. Tan acostumbrada está la ciudadanía a acatar lo que le viene “de arriba”, que una parte no desdeñable apenas se cuestiona en qué se emplean los recursos, en qué se invierte o en qué se gasta. Sigue leyendo