Archivo mensual: julio 2016

Reporte del día después

Reporte del día despuésCuando terminó todo, hace apenas unas horas, y la adrenalina comenzó a bajar y el sueño acumulado de días y días dijo aquí estoy yo, es que consigo ver las cosas en perspectiva: nunca antes, en casi nueve años de ejercicio profesional, había trabajado tanto.

Ni los temporales que obligan a evacuar Tunas de Zaza de ahora para ahorita, ni los accidentes que hacen sonar el teléfono a las dos de la madrugada, ni los kilométricos festejos por el medio milenio de dos villas con apenas cinco meses de diferencia; ninguna de esas coberturas de contingencia voltearon patas arriba mis de por sí azarosos itinerarios como esta especie de tsunami que sacudió la provincia de costa a costa y cambió el día por la noche en la redacción de Escambray.

Y es que el aniversario 63 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes no fue solo el acto de poco más de una hora que Cuba entera vio por la televisión nacional —primero, en vivo, y después, en retransmisión—; el Día de la Rebeldía Nacional sacó a Sancti Spíritus de su modorra cotidiana desde que el Buró Político tuvo a bien comunicar su decisión de otorgarle la sede a la provincia en pleno noticiero del mediodía del 11 de junio. Sigue leyendo

Una ciudad demasiado abierta al mundo

Una ciudad demasiado abierta al mundoSi las mansiones de principios del siglo XIX del centro histórico de Trinidad hubieran cedido a los influjos del eclecticismo; si las casas más modestas hubiesen cambiado sus paredes de adobe y sus techos de tejas a dos aguas por ladrillos ordinarios y hormigón, probablemente la tercera villa plantada por los españoles en Cuba no estuviera asistiendo hoy a ese boom desproporcionado del turismo que amenaza con hacer colapsar la infraestructura diseñada para tiempos más sosegados.

Los trinitarios de pura cepa lo saben bien: la “zafra” de 365 días que viven ahora mismo es el resultado directo, directísimo, de la opulencia azucarera de finales del XVIII y principios del XIX que minó de ingenios el valle aledaño al pueblo y propició el florecimiento megalómano de las fortunas de los sacarócratas.

Luego, a finales de esa centuria y con el estancamiento productivo, la ciudad quedó casi convertida en una isla dentro de la isla. Sin más vías de comunicación que las marítimas hasta 1919, cuando se habilitó el servicio público por ferrocarril, y hasta la década de 1950, cuando se inauguraron las carreteras que la conectarían con Cienfuegos y Sancti Spíritus, Trinidad se mantenía aletargada en los tiempos de oro del azúcar. Sigue leyendo

El invierno que viene

El invierno que viene“Winter is coming”, dicen con insistencia los personajes de Juego de tronos, la serie que tiene a medio mundo con el corazón en la boca y de la que, francamente, apenas he visto escenas, avances, frases dispersas; fragmentos que, sin embargo, me han bastado para comprender la metáfora del invierno que viene.

Repiten con frecuencia cíclica “winter is coming”, un símbolo atmosférico con el que anuncian calamidades aún mayores y el recrudecimiento de lo que ya parecía hostil. “Winter is coming” resume entonces lo que en mi barrio se conoce con una expresión menos artística pero definitivamente más pintoresca: “Por mala que esté la situación, siempre puede empeorar”.

No sé en ese mundo imaginario que describe la serie, pero en este, nuestro mundo real, la amenaza no es climatológica, por más que estemos en franca temporada ciclónica. Y tampoco puede llamársele amenaza, porque cuando vinimos a ver el dinosaurio ya estaba aquí. El dinosaurio de la austeridad, para sonar a periódico europeo.

Que “en el segundo semestre, Cuba enfrentará restricciones en la economía, lo cual conlleva a la toma de un grupo de medidas” es una realidad que, cuando fue reconocida por Marino Murillo Jorge en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, llevaba rato dando vueltas de boca en boca, porque la gente trabaja en centros cuyos presupuestos han sido recortados bruscamente y vive en comunidades donde los apagones —en sus variantes lingüísticas de interrupciones, averías y vías libres— han emergido como un mal recuerdo que uno hubiese preferido olvidar. Sigue leyendo

Guía mínima para descubrir el Valle de los Ingenios

Guía mínima para descubrir el Valle de los IngeniosPor la destreza con que camina sobre las piedras y la fuerza con que cierra la puerta del carro, no parece tener más de 30 años. Acaba de desembarcar frente a la torre de Manaca Iznaga y ya comienza a narrarle al grupo de canadienses que lo rodean las leyendas que han hecho célebre a este emblemático paraje de Trinidad.

Y con las historias, hábilmente hilvanadas por el guía, los extranjeros quedan desconcertados: suben y bajan los entrepisos de la atalaya que han visto en postales y revistas, se tiran fotos con la casona al fondo y compran las más disímiles artesanías a los mercaderes del batey.

Al menos en Manaca Iznaga, un caserío plantado en medio del Valle de los Ingenios, la escena se repite a todas horas, todos los días del año. Sin más recurso que su atractivo innato y las campañas promocionales, el sitio se ha convertido en un punto estratégico en el que convergen todas las excursiones que, desde hace algún tiempo, vienen robándose el show del turismo de senderos en la región.

Hasta el momento se tienen noticias de tres tipos de rutas: en moneda nacional, diseñadas por la Oficina del Conservador de la ciudad para los cubanos; en paquetes que venden por CUC las agencias del Ministerio del Turismo, o en safaris clandestinos, como el que conduce el joven que accede a conversar conmigo. Sigue leyendo