Archivo mensual: octubre 2016

¿El fósil de la cultura guajira?

el-fosil-de-la-cultura-guajiraPor suerte para los campesinos cubanos, el Museo Etnográfico Regional de Cabaiguán es solo eso: un museo, una institución cultural de tablas de palma mal pulida y piso de tierra donde pudieron haber filmado escenas de la telenovela Tierra brava. Las escenas de Nacho Capitán, por supuesto, el montero pobre.

“Ya ningún guajiro de por estos contornos vive así”, aclara la especialista Yanet Cardoso Martín, aliviada de que el techo de guano, la tinaja esquinera y la pared tatuada de rendijas se hayan ido extinguiendo y, en su lugar, hayan germinado la placa, el hormigón y el fluido eléctrico. No se puede negar el desarrollo, parece decirme con la vista.

Aunque, para ser justos, algún bohío queda desperdigado por ahí, algún rancho semidestruido donde todavía vive gente como la familia de Leonor Gómez, su esposo Gerardo Rodríguez y sus nueve hijos, que levantaron un batey a pequeña escala con su vivienda, su cobertizo, su rancho vara en tierra, su letrina y su casa de curar tabaco; todo ello a principios de siglo XX sin imaginar que en octubre de 1987 el Estado intentaría congelar aquella imagen de la Cuba de ayer declarándola sitio museable.

Desde entonces, la finca de poco menos de una hectárea está dispuesta de forma tal que recrea la rutina diaria de una humilde familia campesina dedicada al tabaco en las primeras décadas de la República, de esas que aparecen en los libros de historia con los hijos descalzos y las barrigas repletas de bichos. Sigue leyendo

El volador que no encendió

el-volador-que-no-encendioA la segunda o tercera vez que el empresario español visitó el taller de pirotecnia El Palenque, de Zaza del Medio, interesado en concertar convenios de producción conjunta, los trabajadores de la instalación ya se imaginaban operando las máquinas prometidas, accionando los mecanismos que permitirían automatizar un proceso que hasta ahora se realiza de forma manual. Para ello debían certificar cada eslabón de la cadena, desde el suministro de materia prima, hasta el almacenamiento y traslado de los fuegos artificiales, pasando por el riguroso control de los protocolos de seguridad.

Porque, eso sí, si en un lugar de Zaza del Medio nadie puede pegar un ojo —ni siquiera los custodios a las cuatro de la mañana— es en El Palenque, instalación que, a juzgar por los productos químicos almacenados, pudiera convertirse en un enorme polvorín.

Pudiera y, de hecho, se convirtió en uno el 3 de febrero de 2014, cuando una explosión de grandes proporciones redujo a escombros el área de elaboración de la pólvora y provocó la muerte de los dos trabajadores que en ese momento se encontraban en el local.

Sin embargo, no fue semejante accidente lo que hizo desaparecer de la faz de la tierra la posibilidad de colaboración entre el taller de Zaza y una empresa española, sino las trabas burocráticas y de procedimientos que terminaron por agotar al inversionista potencial. Sigue leyendo

Señas de lo que quiere La Habana

senas-de-lo-que-quiere-la-habanaEl cubano de a pie, preocupado por los precios en el agro y las incertidumbres del transporte, no sabe aquilatar bien la cifra cuando se la dicen así, en medio de un reporte de televisión: Cuba necesita captar al menos 2.500 millones de dólares anuales de inversión extranjera si es que pretende conseguir un crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto.

Como si el concepto de PIB no fuera ya lo suficientemente abstracto, le sueltan a boquejarro un número que, desasido de todo referente, parece decirle al ciudadano promedio que el país no está en condiciones de rechazar ningún capital foráneo, venga de donde venga.

Por eso después el cubano de a pie —pongamos, un machetero de Camagüey o un profesor de Educación Física de Sancti Spíritus— no entiende que, con semejante urgencia, la isla se haga de rogar frente a determinadas negociaciones o alargue como un chicle el otorgamiento de permisos o, en principio, haya concebido para ello un procedimiento tan enrevesado.

Se trata de poner todo en contexto, de explicar los entresijos de la Ley de Inversión Extranjera con la misma frecuencia con que se lleva a un grupo de periodistas a una visita “de pastoreo” a la Zona Especial de Desarrollo Mariel, ese polígono de experimentación al oeste de la capital que es, en efecto, una puerta al desarrollo de Cuba, pero no la única. Sigue leyendo

Ese organismo maquiavélico que es el huracán

ese-organismo-maquiavelico-que-es-el-huracanPuede ser un lugar común, una imagen cíclica como los propios huracanes, pero no por ello menos conmovedora: la gente subiendo en los camiones, con un niño en una mano y un ventilador en la otra, alejándose del techo agrietado que puede caerle encima como una maldición; la gente ojerosa, mirando la casa que deja atrás con la angustia atragantada en medio del pecho, la angustia de no saber si cuando regrese las tejas estarán en su sitio, las paredes seguirán en pie, la vida que construyó dentro no se habrá evaporado en el temporal.

Es el sino de una isla como esta, donde nunca se está del todo seguro, por más de placa que sea la vivienda y por muchos palos y puntillas y precintas que se usen para apuntalar. El ciclón pasa —los pinareños lo saben como nadie— y lo mismo destruye mansiones recién erigidas, que deja ranchos milagrosamente en pie.

Sin más volcanes que este calor de infiernos y con algún que otro sacudión de tierra de moderada intensidad, a Cuba le ha tocado en la lotería de los fenómenos naturales ese organismo maquiavélico que es el huracán, una suerte de Caribdis tropical que a veces se queda en la amenaza, pero a veces —las veces lamentables— arrasa sin cargo de conciencia lo que tanto costó levantar. Sigue leyendo