¿El fósil de la cultura guajira?

el-fosil-de-la-cultura-guajiraPor suerte para los campesinos cubanos, el Museo Etnográfico Regional de Cabaiguán es solo eso: un museo, una institución cultural de tablas de palma mal pulida y piso de tierra donde pudieron haber filmado escenas de la telenovela Tierra brava. Las escenas de Nacho Capitán, por supuesto, el montero pobre.

“Ya ningún guajiro de por estos contornos vive así”, aclara la especialista Yanet Cardoso Martín, aliviada de que el techo de guano, la tinaja esquinera y la pared tatuada de rendijas se hayan ido extinguiendo y, en su lugar, hayan germinado la placa, el hormigón y el fluido eléctrico. No se puede negar el desarrollo, parece decirme con la vista.

Aunque, para ser justos, algún bohío queda desperdigado por ahí, algún rancho semidestruido donde todavía vive gente como la familia de Leonor Gómez, su esposo Gerardo Rodríguez y sus nueve hijos, que levantaron un batey a pequeña escala con su vivienda, su cobertizo, su rancho vara en tierra, su letrina y su casa de curar tabaco; todo ello a principios de siglo XX sin imaginar que en octubre de 1987 el Estado intentaría congelar aquella imagen de la Cuba de ayer declarándola sitio museable.

Desde entonces, la finca de poco menos de una hectárea está dispuesta de forma tal que recrea la rutina diaria de una humilde familia campesina dedicada al tabaco en las primeras décadas de la República, de esas que aparecen en los libros de historia con los hijos descalzos y las barrigas repletas de bichos.

Así, cuentan los campesinos más viejos, era como se vivía en Cabaiguán justo en la época en que los inmigrantes canarios comenzaron a asentarse por estos lares y, con su imaginario particularísimo, terminaron de darle el puntillazo a la cartografía espiritual de la región.

“Ahora todos están desempolvando a sus abuelos de Islas Canarias para hacerse ciudadanos españoles, pero nadie quiere recordar que eran, en su inmensa mayoría, hombres y mujeres pobres que trabajaban en lo que hubiera, y lo que había era el campo”, reconoce Cardoso Martín, quien lleva más de 15 años escarbando en la oralidad de los pobladores del lugar, según ella, la fuente más fidedigna de que dispone.

La tradición oral, sin embargo, se pierde a cuentagotas; las historias de aparecidos son cada vez más esporádicas y los abuelos ya no organizan noches de velorio antes de preñar la tierra de tabaco. Ellos son, eso sí, el público más atento del museo, el auditorio que no deja plantadas a las especialistas en medio de una charla sobre la importancia de la vitrina para el campesino o sobre la muestra del mes, que puede ser una jarra de bizcocho o una sobrecama de retazos.

“Con los ancianos es muy fácil el trabajo de promoción porque tienen todavía alguna vinculación con las raíces guajiras —explica Yisneidy Castillo, a cargo de la programación y divulgación de las actividades—; con los niños, también, porque les enseñamos los objetos como jugando, pero los jóvenes y adultos son públicos muy difíciles, en parte, porque ya pasaron por la institución cuando estaban en la escuela primaria y, en parte, porque ven la cultura campesina como un atraso”.

Semejante criterio, heredero de la tendencia nacional a la urbanización cada vez más acentuada, es a todas luces la principal talanquera para un museo cuyos siete trabajadores sienten como su propia casa, los usuarios habituales visitan con nostalgia y la inmensa mayoría pasa de él olímpicamente.

Y es que, pese a las estadísticas que hablan de cientos de visitas mensuales y de una vinculación con la comunidad envidiable, la verdad de la verdad es que el Etnográfico languidece en medio de una explanada verde, tres kilómetros Cabaiguán adentro, al final de una hilera perfectamente alineada de 136 palmas.

“Eran 142 en el año 1916, cuando la familia terminó de plantarlas, pero ha habido que cortar algunas para que no tumben el tendido eléctrico y otras se han secado porque les han caído rayos”, aclara Yisneidy Castillo antes de desbarrancarse a decir que sí, que en efecto, que el museo está prácticamente descomercializado.

Y por “descomercializado” entiéndase al margen de toda ruta turística, sin puntos de venta de Artex, ni un timbiriche donde comprar siquiera un pan con croqueta en dos leguas a la redonda. “En estas condiciones, ¿quién se atrevería a venir por sus propios medios?”, se pregunta Yisneidy.

Algún que otro turista descarriado se ha atrevido, es cierto, algún español en busca del pariente perdido en el árbol genealógico o un etnólogo muy bien informado; lo que sí está claro es que ninguno de ellos ha encontrado el museo precisamente en una guía de viajes.

“Nos han visitado muchos expertos en etnología y folclore y todos coinciden en el valor de nuestra colección, en lo representativa que resulta y la necesidad de que sea aprovechada en alguna ruta turística, pero se han quedado ahí, en la apreciación”, se lamenta Yanet Cardoso.

Para apuntalar su argumento, basta un dato ilustrativo: en las más recientes proyecciones informadas públicamente por el Ministerio de Turismo (Mintur) en Sancti Spíritus, en las que abundan planes y previsiones en torno a la mina de oro de Trinidad, el Valle de los Ingenios y, en grado creciente, también la capital provincial, se hace caso omiso a las potencialidades de Cabaiguán como sitio de interés para el llamado turismo cultural y de naturaleza. Es como si el componente guajiro de la cultura cubana no hubiera que incluirlo en el paquete.

Anait Gómez, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, asegura que en este momento se hace un levantamiento en todo el territorio espirituano para presentar propuestas concretas al Mintur que, de aprobarse, permitirían insertar centros como ese en las rutas del turismo natural.

“Lo que más golpea al Museo Etnográfico es la lejanía”, se lava las manos la funcionaria con una frase que llueve sobre mojado, sobre todo si se tiene en cuenta que casi 30 años después de su fundación no se ha avanzado más allá de la fase de diagnóstico. En buen cubano: tres décadas de contemplación pasiva.

Por dejar de soñar no ha sido. Los especialistas del museo y un grupo de intelectuales y artistas de Cabaiguán han imaginado un retablo a pequeña escala que represente el proceso de cultivo, recolección, secado y torcido del tabaco, un todo en uno que bien pudiera colocar al museo en el mapa de Vueltarriba, que es como se le conoce a la zona donde se cosecha el segundo mejor tabaco de Cuba.

Pudiera, en modo subjuntivo, porque en la concreta ni ese, ni ningún otro empeño unilateral o colectivo ha conseguido hasta hoy sacar al Etnográfico del aislamiento en que se encuentra, ese limbo casi romántico en el que pretende resguardar a toda costa el fósil de la cultura guajira.

(Publicado originalmente en Progreso Semanal)

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8 comentarios en “¿El fósil de la cultura guajira?

  1. Tu comentario me inspiera unas preguntas sobre es ciudad que quiero tanto…..Como los dirigentes de ese municipio pueden darse el lujo de tener 7 asalariados en un museo que no visita nadie y no hay recursos para arreglar las calles,incluyendo a la que lleva al museo,llenas de huecos intransitables? y para hechar sal en la herida..cierra el lado ser de la calle que corre paralela a la lines del ferrocarril con postes de concretos sin motivo aparente.Creo que los laboriosos cabaiguanenses merecen algo mejor

  2. “Ahora todos están desempolvando a sus abuelos de Islas Canarias para hacerse ciudadanos españoles, pero nadie quiere recordar que eran, en su inmensa mayoría, hombres y mujeres pobres que trabajaban en lo que hubiera, y lo que había era el campo”,

    En ese parrafo se describe la historia de lo que han sido estos ultimos setenta u ochenta annos. Vinieron a Cuba cuando se ahogaban en su pais y veian futuro en estas tierras. Ahora sus descendientes se ahogan en cuba y por eso tratan de clasificar para obtener la nacionalidad de la qye huyeron los abuelos, abandonando estas tierras sin futuro.
    Sencillamente cuba se detuvo en el 59 yla razon de que no hayan tantos bohios es sobretodo porque las tierras no se siembran como antes y los campesinos no se saben adonde fueron desplazados en estos annos. Y puede ser que hayan mas techos de placa en los campos pero hay muchos mas techos apintalados en las ciudades y las casas precarias pululan en los multiples barrios marginales de la habana…………Que se hizo en estos casi 60 annos?
    Comparar un siglp con el anterior debe dar siempre una ventaja al presente y nadie deberia ufanarse de eso. Deberiamos avergonzarnos los que al cabo de ese tiempo estamos peor que antes,

    1. A esta gente no hay quien la entienda. Ellos se pasan la vida comparando la Cuba de ahora con la de los años 50 y cuando se aparece alguien con una comparacion como esta se ponen a reclamar. Qué gente, caballero, pero qué gente.

  3. “Esta gente” siempre sera preferible a los que cuando no pueden decir nada sobre el mensaje optan por no quedarse calladitos y se van por la variante de atacar al mensajero

    1. Sanson, ese argumento del mensajero y el mensaje se lo tomó prestado a kilo12ycolon? Ese señor pone lo del mensajero y el mensaje en todo, como el cuento de la pulga.

  4. Sanson debemos comprender que de algun modo,aunque sea con el papel sucio de troll. Hay que justificar la internet gratis,algo que permite socializar en facebok y con la “vieja guardia” en el sitio santile,con la esperanza que en sus visitas te recuerden.Tambien que puedas enviar mensajes a los vecinos,favores que se pagan.Es un privilegio en un barrio donde casi nadie puede conectarse a la red o pagar dos dolares la hora.En pais de ciegos,el tuerto o bizco,es rey

    1. Ves? Ya asi esta mejor, tus frases con tu verdadera identidad, que asi no nos confundes a los lectores habituales, los q pagamos a dos cañas la hora, aunq tu creas q no. Buscame en facebook para q veas el selfie en tu parque de SS. Por cierto, para buscarte yo a ti por qué nombre busco: kilo12, sanson, simon de cyrene en el monte calvario o que?

  5. Lourdes. Mucha muela y chusmeria pero como pareces no haber leido mi comentario antes de entrar en tu descarga barata te voy a repetir el meollo del mismo. Leetelo bien esta vez.

    Dice asi:
    Vinieron a Cuba cuando se ahogaban en su pais y veian futuro en estas tierras. Ahora sus descendientes se ahogan en cuba y por eso tratan de clasificar para obtener la nacionalidad de la qye huyeron los abuelos, abandonando estas tierras sin futuro.

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